Música coprofágica

Pono, el reproductor de música con calidad HD
Pono, el reproductor de música con calidad HD

El mercado musical está de capa caída o al menos eso es lo que dicen. Da la sensación de que siempre es la piratería la que hace que las cifras de ventas se encuentren en nuestro país por los suelos. No estoy de acuerdo con esta opinión o al menos, no al cien por cien. “Difama que algo quedará” se suele decir, y la industria musical, entre las que también se incluyen artistas que antaño vendían discos como rosquillas pero que hoy no tienen nada que ofrecer y aportar, suelen aparecer cada cierto tiempo para denunciar cómo las descargas ilegales están haciendo que casi se conviertan en indigentes. Lo que no se puede pretender es seguir viviendo de “los litros de alcohol” o de los “cadillacs solitarios” y culpar a esas descargas de su difícil situación económica.

En primer lugar hay que partir de un hecho: España es un país con una cultura musical nula entre otras cosas porque si hablamos de educación, la música, al contrario de lo que ocurre en otros países, siempre se ha considerado una asignatura “maría”. Así que el oído de los españoles no se encuentra convenientemente educado y a lo máximo que llegamos es a escuchar la morralla enlatada de los 40 Principales. De esta forma, si tenemos la misma educación musical que un cavernícola y seguimos considerando a la música como algo sin importancia, es normal que no se valore y se aprecie, y por tanto, las descargas, ilegales o no, de música bazofia están a la orden del día. No sólo eso, sino que a la hora de abordar nuevos planes educativos la eliminamos de la misma forma que quitamos plástica o nos cargamos la filosofía. Lo grave es que, gracias al “populismo 100%”, la gran mayoría de la sociedad se muestra de acuerdo porque a cambio a los chavales los vamos a saturar con horas de matemáticas, creyendo que así, los enanos van a ser Albert Einstein.

Así que si no hay cultura musical, difícil será que se valore el trabajo de cualquier músico. Pero hay más factores: otro es el precio. No es normal lo que hay que pagar en España por cualquier disco, cuando si uno se va a cualquier país de nuestro entorno puede pagar por el mismo CD o vinilo hasta un 60% menos. No hace falta, sin embargo, viajar. Basta con buscar un disco cualquiera en la tienda de Amazon en EE.UU. y buscarlo en el portal español. La diferencia de precio es considerable. Así que otro punto más para que el personal se descargue música de forma “ilegal”.

Y luego se encuentra el tema de la calidad. Como ocurre con la mayoría de productos de consumo, queremos todo y lo queremos por la cara. Exigimos que nos den las cosas gratis y si nos cuestan unos pocos céntimos, ya no lo queremos pagar. Y si no pagas, lo que te llevas es “purita mierda”. Así que vivimos en un mundo en el que la coprofagia nos encanta. A fin de cuentas es gratuita y es esto último lo que aporta más valor.

El problema de esto es que los que nos ofrecen los productos tampoco se esfuerzan en darnos calidad, básicamente porque preferimos el chopped al jamón ibérico y entonces, cuando realmente quieres pagar por algo, muchas veces no lo encuentras. En el mundo de la música sucede. Y nos encontramos sonidos con una calidad de ínfima porque de lo que se trata es de que llevemos en los smartphones o en el reproductor MP3 la obra completa de Beethoven o la discografía completa de los Stones, aunque la mayoría de los que las han descargado no lo vayan a escuchar en su vida. Las canciones se comprimen hasta el infinito y más allá y se pierden detalles importantes de cualquier melodía. ¿Sabías que un vinilo tiene menos compresión que un CD y mucha menos que un MP3? Si todavía eres de esos que tiene un tocadiscos prueba a escuchar un tema y luego compara con el sonido del MP3. La diferencia es notable.

Harto de que nos invada la morralla en forma de sonido, el compositor Neil Young ha decidido crear un sistema en el que prime la calidad. Se llama Pono y promete ofrecer sonido en alta fidelidad tal y como se graba en un estudio. ¿Tiene posibilidades de éxito? En mi opinión, ninguna. O al menos no la tiene si lo que se pretende es que la mayoría de la gente se compre un aparato que cuesta 400 dólares y que la descarga de cada disco se sitúe entre los 15 y los 25 dólares. No, Neil, a la gente le gusta la bazofia, así que ni el reproductor ni el servicio van a tener éxito. Otra cosa es que el planteamiento sea el de llegar únicamente a un público exclusivo. En este caso puede que consiga su objetivo, pero el precio de cada disco, por muy HD que sea, debería bajar unos cuantos dólares y situarse en el mismo rango de precio que un CD o un vinilo.

Porque Neil Youg sí ha dado con una clave. Algunos todavía pagamos por la música y seguimos comprando soporte físicos y pagamos servicios Premium para escuchar música en streaming. Y es en este último punto donde se verá si la aventura emprendida por Young tiene éxito: si Pono es capaz de ofrecer un servicio de alta calidad en streaming, entonces muchos cambiaremos Spotify por Pono.

La música de hoy, como no podía ser de otra forma, la pone Neil Young y uno de sus temas más conocidos: Mansion on the Hill

 

Mamá: papá es un hooligan

Los padres crean niños hooligan
Los padres crean niños hooligan

En las últimas semanas estamos viendo como los estadios de fútbol están llenos de cafres. En realidad, sólo nos enteramos de actos de estas características cuando afecta a equipos de primera división, o si en campos de divisiones inferiores ha habido algún herido por culpa de algún descerebrado. Basta con indagar un poco en las redes sociales para descubrir que la violencia en el fútbol está a la orden del día: que si el entrenador de un equipo infantil no pone la alineación adecuada, que si el árbitro de preferentees un inútil, que si un niño está gordo,… En fin, toda una serie de epítetos que demuestran la gran dosis de educación que tiene este país.

Lo extraño de todo es que la gente se sorprenda porque un “tarao” lance un bote de cerveza lleno en el Santiago Bernabéu, otro tire un mechero a un jugador de fútbol en el Vicente Calderón o a un animal se le ocurra lanzar un bote de gas lacrimógeno en Villarreal. Porque el problema no radica sólo en estos lanzamientos o en las agresiones continuas que se producen a los árbitros o entre aficiones. A estos elementos va a ser ya difícil enderezarlos porque, seguramente, actos de similares características los han visto desde pequeños en sus casas (como he dicho, no hace falta más que darse una vuelta por las redes sociales para ver esta realidad).

Y es que, cada fin de semana miles de menores (a los que a menudo sobreprotegemos en exceso) escuchan por parte de sus padres (sí, suelen ser ellos no ellas) todo tipo de improperios y ven como aquellos que deberían ser los máximos responsables de la educación de estos menores se comportan como auténticos cavernícolas cuando su hijo se calza unas botas de fútbol. Pasaos por cualquier campo un sábado por la mañana y los descubriréis rápidamente. Responden a las siguientes características:

1.- Su hijo es Maradona: No, el problema no radica en que el pequeño se parezca a tantos otros que juegan al fútbol. El problema es que ningún entrenador ha sabido ver el potencial que destila el infante. Sólo él sabe de las posibilidades que tiene el niño de llegar a ser una estrella. Mira chico, no. Tu hijo no es Messi. Ni siquiera va a llegar a jugar en tercera división por mucho que le vayas moviendo por diferentes escuelas de fútbol porque como él hay miles y mejores que él, muchos más.

2.- El equipo lo componen su hijo, su hijo y su hijo: Los demás no cuentan. El niño es la megaestrella y por ello se le ve rojo colérico cada vez que el enano da un pase en vez de haberse regateado al equipo contrario él solito. Sólo se le oye gritar a él y, este dato es importante, sólo cuando el niño está en el campo: si en algún momento el chaval está chupando banquillo (porque “el entrenador no tiene ni puta idea”), el partido deja de ser interesante. Pues mira, lo que tienes que hacer es apuntarle a tenis o a natación, unos deportes donde prima el individualismo y en los que estoy seguro que el niño, como buen crack que es, despuntará sobremanera.

3.- El árbitro tiene una minusvalía psíquica o es un déspota: Claro, por eso está arbitrando a tu equipo los sábados. Tú eres el único inteligente y la única persona sobre la faz de la tierra que sabría arbitrar un partido de infantes, a pesar de que nunca te ha dado por ahí. Es más fácil gritar constantemente al de negro: que se entere bien en qué consiste un fuera de juego, que sepa qué es una falta y que aprenda que a veces, cuando el balón le da en la mano, en el caso de tu nene, siempre es involuntaria. Por supuesto, cualquier insulto tiene que oírlo muy bien y muy clarito tu niño, para así educarle en el respeto y en saber que las decisiones de los demás siempre tienen que favorecerle. Yo que tu compraría un megáfono, porque el chaval, si da la casualidad que está jugando en la banda opuesta, no te oye bien.

4.- No se sabe de dónde han sacado a esa “mierda-entrenador”. No es entendible, de verdad. ¿Qué es eso de sacar al niño del terreno de juego? Con lo estrella que es tu niño y la ingente cantidad de goles que lleva en el campeonato, ¿cómo le puede sustituir? Te lo explico: a lo mejor es que tu niño está cansado y necesita beber un trago de agua. Todos sabemos que tiene un disparo espectacular y una visión de juego que ni Xabi Alonso, pero chico, déjale que a lo mejor necesita beber un trago de agua. Claro, es más fácil echarle la culpa al entrenador, porque al igual que ocurre en el caso del árbitro, todavía nadie comprende qué haces en la banda de un campo de niños de mero espectador intransigente, en vez de estar entrenando al Real Madrid que es donde deberías estar. El problema es que no has alcanzado a entender que el entrenador, en estos casos, más que un entrenador es un educador.

Al final lo que sucede en estos casos es que las frustraciones de los mayores recaen sobre los pequeños, y lo que individuos de esta calaña no pudieron conseguir intentan por todos los medios que su hijos sí lo hagan, lo que al final redunda en que el chaval lo que aprende es mala educación y comportamiento violento, aparte de convertirse poco a poco en un ser egocéntrico.

Si lo que realmente queremos es que no ocurran cosas como las acaecidas estos últimos días en Villarreal o en Madrid en un campo de fútbol, tal vez deberíamos empezar por revisar el comportamiento de algunos “adultos” sacados de la caverna en estas edades tempranas en la que los niños lo absorben todo. Tal vez así mejoraríamos la educación en los estadios.

La música de hoy la pone Mano Negra y su canción Santa Maradona. El vídeo es descriptivo de todo lo que he hablado en este post.

Darle a un gato bebida isotónica Hacendado

Feo de los hermanos Calatrava.
Feo de los hermanos Calatrava.

En este post hablaré de aquello que busca la gente a través de Google y que gracias a esas búsquedas, alguien ha llegado, supongo que por casualidad, a TICreverente. En el post anterior mencionaba que una gran mayoría de las búsquedas tenían que ver con el uso de whatsapp y por este motivo le dedique un único post. En este analizaré las principales búsquedas genéricas o al menos las que son más surrealistas. Al igual que en el último post, las búsquedas se encuentra tal cual se escribieron. No tienen ningún tipo de edición para mantener el sentido de la búsqueda. Al igual que en el post pasado, la que me ha parecido la mejor, lleva el título del post. Estas son las principales:

1.- Que hacer si tu jefe no te pega. Sí, habéis leído bien. En la frase hay escrito un NO, con lo que existe alguien que no disfruta en su trabajo si el jefe no le pega. Quien quiera que escribiera esto tiene un serio problema. Puestos a imaginar e intentando llevar esta frase al terreno positivo, sólo se me ocurre una. Esta persona, tenía o tiene una relación con su jefe/a en la que predominaba el rollo “sadomaso” y o bien el tema cuero y fusta está languideciendo o bien al tipo le han sustituido por un nuevo superior más preocupado por las cifras de la empresa que por el látigo.

2.- Qué significa la sigla F.E.O.: Nada, majo. No significa absolutamente nada. Que el hermano de los Calatrava sea un Adonis griego en comparación tuya, no quiere decir que se hayan creado unas siglas o una asociación para que tú te sientas más aliviado. Yo te voy a ayudar: Feo significa horroroso, troll, uva pasa, amorfo, contrahecho,repelente,… en fin cualquier cosa menos un conjunto de siglas.

3.- cuando uno va a un supermercado uno observa el precio o la etiqueta? Esta búsqueda me tiene loco. Es como preguntar: Cuándo uno mira su smartphone, ¿qué observa? ¿el altavoz o la pantalla? O mejor aún: si uno va al cine, ¿qué mira? ¿los números de las butacas o la película? Por más que intento ponerme en el pellejo del que escribió la búsqueda no logro descifrar que pretendía encontrar…

4.- que reloj tiene carlos floriano? ¿De verdad a alguien le interesa el peluco que lleve este señor? Hombre, yo no lo sé y tampoco me importa, pero supongo que tratándose de un político de un partido en el que el presupuesto destinado a sobres supera al de folios estoy convencido de que un Swatch de plástico no lleva.

5.- darle a un gato bebida isotonica hacendado. Vamos a ver. Lo primero que llama la atención de esta búsqueda no es que alguien le quiera dar una bebida isotónica a un gato. No, eso es lo de menos. Lo importante de la búsqueda es que la bebida isotónica tiene que ser Hacendado. No vale Aquarius, ni Gatorade, ni siquiera la marca blanca del Día. Sólo puedo sacar una conclusión: ríete tú de las prácticas monopolísticas de Google. Mercadona le va a superar con creces, sobre todo cuando empiece a comercializar bebidas isotónicas para felinos.

6.- vecinas q les gusta exhibirse al cambiarse. Si es que como diría mi abuela, “vivimos en un mundo de degenerados en lugar de en uno de orden”. ¿A tu vecina le gusta exhibirse al cambiarse? ¿No será más bien que tú eres un poco voyeur? Piénsalo mejor de esta otra forma: Nadie te obliga a mirar a través de tu ventana para ver lo que hace tu vecina. Dicho de otra manera: si no fueras tan maruja o tan cotilla no sabrías que se contornea para ponerse la falda.

7.- como ser un poligonero. He de reconocer que este tipo me ha llegado al alma: el “pijolas “del barrio de Salamanca o de la “urba” de la Moraleja no puede soportar más llevar náuticos ni polos con la banderita de España. Prefiere las camisetas de los Ramones y la chupa de cuero. Lo suyo es el polígono de toda la vida. Donde esté el polígono Polvoranca o el Charco de los Peces que se quite la calle de la Forsita o Lagasca. Sus padres siempre le han presentado a chicas que se llaman Alejandra, Daniela, Valeria o Carlota … él siempre fue más de la Vane, la Jessi, la Jenni, o la Vero.

8.- personas malas regalando pelotas a los niños. Esta no cuadra. Si una persona es mala no va regalando pelotas a los niños. Hace muchos años, las madres solían decir que no aceptáramos ningún chicle, chuche, caramelo o similar de alguien que no conociéramos bien, porque seguro que “habían metido droga”. Ahora el narco es más moderno y ya que quiere enganchar a lo menores en el consumo, lo hace a lo grande: en pelotas de futbol llenas de sustancias psicotrópicas.

9.- gente que le gusta exhibirse en Facebook. Alguien que ha buscado esto es porque se ha sorprendido del exhibicionismo de la gente. Pues no te sorprendas. Si estás en Facebook es para exhibirte. Para eso, darle al cotilleo más puro y duro y colgar fotos, muchas muchas fotos. Cuantas más fotos cuelgues, mejor… pero eso no es exhibicionismo, ¿o sí?

10.- Finalmente aunque no es la más graciosa, si es la que mejor representa el carácter español. Tengo varias entradas con búsquedas de este estilo ¿Qué regalan en el Mobile World Congress? Y es que, a las ferias se va a lo que se va: a que te regalen bolsas, folletos, bolígrafos o cajas con caramelos Smint, aunque para ello tengas que perder un día entero. ¡Total, es gratis!

Hace dos semanas falleció Lou Reed. Un tipo al que he podido ver en tres ocasiones: la primera de ellas en un espectáculo bochornoso, la segunda en un aceptable concierto y la tercera en un brutal episodio del Rock and Roll. El tema para acompañar el post: Dirty Boulevard, incluído en uno de los mejores álbumes de este icono del rock: New York.

Menos set de costura y más WiFi

¿Por qué cuesta tanto tener WiFi aceptable en un hotel?
¿Por qué cuesta tanto tener WiFi aceptable en un hotel?

Durante los últimos días he asistido al VMworld que se ha estado celebrando en Barcelona. No voy a hablar aquí de lo que ha dejado el evento en cuestión, pues eso ya lo he escrito para BYTE TI, pero sí de uno de los detalles que me llaman la atención cada vez que salgo de viaje y que nunca he mencionado.

Normalmente, a los periodistas nos alojan en hoteles que la inmensa mayoría de nosotros no pagaríamos si fuéramos de vacaciones o a pasar un fin de semana de ocio y relax. Por ejemplo, en este caso, el hotel es un conocido cinco estrellas superior de la ciudad condal. La categoría mínima de los hoteles a los que vamos es de cuatro estrellas y es de ellos sobre lo que voy a hablaros hoy. Concretamente de su equipamiento, tanto tecnológico como de otras fruslerías que te encuentras una vez que pasas el umbral de la puerta de la habitación.

Cuando uno llega a uno de estos alojamientos, lo hace con dos intenciones: descansar y encontrar facilidades para desarrollar su trabajo. La primera se logra con creces, sólo faltaría, pero en el segundo de los casos, a veces, he encontrado mayores facilidades en un hotel medio que en uno de estos denominados de lujo.

El primer problema y el más complicado de solucionar es el del WiFi. Vamos a ver, si estás pidiendo 300 euros por noche, lo normal es que el WiFi me lo ofrezcas incluido en ese precio. Si un McDonald’s lo ofrece por tomarte una cheeseburger, el del kiosco de prensa te lo da también sin ni siquiera tener que comprarle el periódico y el autobús de la empresa municipal te lo regala para hacerte más placentero el trayecto al trabajo, ¿por qué una buena parte de estos hoteles te lo cobran como un extra y al módico precio de 20 euros por día? Vale, estamos de acuerdo. Eres un hotel con clase y distinción. Eres glamouroso y en la entrada principal tienes siempre atasco de Porsches y Lamborghinis. Por supuesto, estás en tu derecho de clavar cinco euros por un mini-envase de Pringles, aunque sean las mismas que vende el chino de abajo, pero hombre lo del WiFi ya no es como hace una década, que te permitía venderlo como un extra y como algo que te diferenciaba de la competencia. Ahora no. Cobrar por una cobertura wifi ya no te reporta clientes. Muy al contrario, te los quita.

Pero no acaba aquí la historia. En la mayoría de los casos la conexión va a pedales. ¡Coño! ¡Ya que me cobras, por lo menos intenta que la conexión funcione en condiciones decentes! Pero es que, aunque lo ofrezcas de forma gratuita y lo incluyas dentro del precio de la habitación, también deberías hacer que el WiFi fuera de una calidad, al menos, aceptable. Claro, encima engañas al cliente y si uno de tus huéspedes te reclama la nula cobertura normalmente se soluciona con un: “No se preocupe señor, ya hemos avisado a los técnicos y van a resolver el problema”. Ah, en ese caso ya me quedo mucho más tranquilo, sólo que es en ese instante cuando empiezas a ver la imagen del técnico de marras y te imaginas a un señor, Ducados en boca, que lo único que hará será encender y apagar el router y obviamente… ¡el WiFi sigue sin funcionar!

He estado en hostales y hoteles modestos y la cobertura inalámbrica funcionaba como un rayo, así que muy posiblemente preferiré que me pongas una conexión buena a que me encuentre entre las “amenities” un mini set de costura con aguja y diferentes tipos de hilos y botones, que muy posiblemente nunca utilizaré durante mi estancia.

Otro de los problemas habituales que uno se encuentra es el de los enchufes. En muchos casos, no hay ninguno libre y como lo que prima es el diseño de la habitación están escondidos. En realidad tiene su lógica: si tú no encuentras el enchufe, llegará un momento en que no podrás disfrutar de la mierda WiFi que te ofrecen. Pero yo soy muy intenso y si no lo encuentro me dedico a indagar dónde acaba el cable eléctrico de la lámpara para poder conectar el cargador de mi smartphone o el del portátil. Porque sí, en muchas habitaciones sólo te encontrarás a primera vista un enchufe: el del baño, pero con un cartelón enorme encima de él en el que te advierte de que sólo puedes usarlo para conectar una maquinilla de afeitar, así que ni se te ocurra enganchar el cable de tu tableta porque lo más lógico es que pueda estallarte en la cara.

Eso sí, igual que los enchufes brillan por su ausencia (o por estar más escondidos que el dinero de Urdangarín) teléfonos hay unos cuantos. Concretamente en este último hotel había ni más ni menos que cuatro: Dos en las mesillas de noche, otro en el escritorio y otro más en el baño, pegadito al retrete. ¿Para qué? ¿Acaso si tengo un apretón me van a entrar unas ganas locas de empezar a llamar a través del teléfono? ¿No sabéis que muchos usuarios se llevan el móvil mientras están en el baño? De verdad que no entiendo por qué a nadie se le ha ocurrido pensar que cuatro teléfonos en una habitación son innecesarios. Sin embargo, se agradecería que pudieras tener unos altavoces para poder conectar el smartphone y escuchar la música que llevas en él. Vamos a aceptar que tener un WiFi en condiciones es compilcado pero ¿tanto cuesta poner una regleta de enchufes en el escritorio?

Finalmente entramos en el apartado de televisión. Normalmente son aparatos gigantes, con el volumen “capado” no sea que te vaya a dar por poner el Surround a todo trapo y molestes al de la habitación contigua. Mal, eso está muy mal: deberías tener una insonorización decente. Esto se consigue con unos tabiques más robustos. Pero, no obstante ese no es el mayor problema: te has dejado una pasta en poner una Smart TV en todas las habitaciones y ¡la colocas en una esquina, alejada de la cama de tal forma que el huésped tenga que hacer verdaderos ejercicios de contorsionismo para poder ver la tele!

Podía seguir con más cosas como esas duchas en las que el agua no llega con presión, o esa manía de tener puesto el aire acondicionado a todo trapo de tal forma que uno parece que entra en el Polo en vez de en una habitación de hotel. O la que a mi me parece más curiosa y que se encuentra en hoteles de todo tipo de categoría: ¿alguien se pone los zapatos con calzador o soy yo el único raro que se compra los zapatos de su número y por ello no le doy uso?

Así que dado que hablamos de hoteles había pensado en dejar un vídeo de Iggy Pop, el de su tema, The Passenger, pero he preferido elegir este otro, con mucho más ritmo y cuya música fue tan bien aprovechada en el inicio de la película Trainspotting y que lleva por título Lust for Life.

I+D para una hamburguesa “low fat”

Haburguesa sin grasa frita en abundante mantequilla.
Hamburguesa sin grasa frita en abundante mantequilla.

Vivimos en un país en el que la I+D+i no ha sido nunca algo importante para el Gobierno de turno. Se trata de un concepto que el político de turno cree que es algo parecido a las meigas gallegas que haberlas haylas pero nadie sabe dónde están.  A todos ellos se les llena la boca al hablar de innovación y desarrollo pero dudo de que alguno se haya planteado seriamente en qué consiste.  Sólo es necesario fijarse en la reducción presupuestaria que de forma constante tiene la I+D+i. La clave hay que buscarla en dos factores: la I+D+i no genera ningún beneficio a corto plazo, lo que se traduce en que la generación de votos será prácticamente nula y además, al no haber comisiones de por medio, implica que apostar por la ciencia no reportará tampoco réditos económicos inmediatos.

El recorte lo impregna todo y la culpa de esta constante reducción en la I+D+i es debida a la lamentable situación económica que vive España, fruto de esos excesos del pasado en esa época en la que “vivíamos por encima de nuestras posibilidades”. Y nos llevamos las manos a la cabeza porque se fugan nuestros mejores cerebros (en verdad a nadie le importa esta desbandada, por mucho que se muestren seriamente preocupados). La realidad es que mientras nosotros exportamos talento, en los países de la Europa del Norte o en Asia, o en Norteámerica están deseando atraer a cuantos más mejor. Pero no, no es una cosa de la crisis: antaño a nosotros nos gustaba importar obreros para la construcción mientras multitud de ingenieros y científicos españoles partían de su país porque nunca se interesó por potenciar la innovación.

Claro que con esto del mantra de la investigación también se desarrollan cosas curiosas. Algunas como una de las noticias más sorprendentes del verano pasado y que no es otra que la hamburguesa de laboratorio. Siempre me ha sorprendido cómo a alguien se le pueden ocurrir determinadas ideas. Está claro en algunos casos: aparece una nueva enfermedad o un nuevo tipo de virus y evidentemente, empezará un grupo de científicos a investigar su cura o su aislamiento. Lo mismo puede ocurrir con un medio de transporte: los ingenieros se estrujan los sesos para mejorar los existentes. Con el mundo de la tecnologías de la información, tres cuartos de lo mismo: desarrollamos nuevas aplicaciones, novedosas máquinas, etc.

Pero algunas cosas son singulares. No superan a los nombres de las operaciones policiales, que muchas veces parecen inventados por una mente esquizofrénica (Malaya, Campeón, Scottie, Nécora…) pero con mucha frecuencia aparecen noticias de descubrimientos e investigaciones más que peculiares. Uno de ellos el de la hamburguesa de laboratorio.

Básicamente sucedió lo siguiente: un científico holandés se le ocurre la brillante idea y se la plantea a otros colegas: ¿Y si nos ponemos a cultivar una hamburguesa en el laboratorio a partir de células madres? No se sabe a ciencia cierta si el individuo era un cliente frecuente de todo tipo de hamburgueserías pero el caso es que sus colegas no vieron mal la idea y se pusieron a investigar en el tema. A fin de cuentas, debieron pensar, si nos sale bien nos saldrá una hamburguesa sin un ápice de grasa y dejaremos de depender de la vaca para extraer carne. Por supuesto los tipos pusieron especial énfasis en que la carne fuera puro magro, nada de grasas que luego a los clientes les puede subir el colesterol y las transaminasas.

Cinco años después y tras haberse pulido casi 250.000 euros (menos de los que cuesta una segunda residencia en la costa levantina) los investigadores holandeses ya podían presentar al mundo su investigación estrella. Había nacido la hamburguesa del laboratorio. También, a esa primera hamburguesa le podían haber puesto un nombre. ¿No se lo pusieron a la oveja Dolly? Pues ya puestos la podían haber llamado de alguna forma. Si no se les ocurría ninguno deberían haber contactado con la policía española o con los de Google, que también son muy originales a la hora de nombrar a sus diferentes versiones de sistemas Android.

Según los científicos el desarrollo de este trozo de carne picada supondrá un hito, ya que no crecerán más las ganaderías y por tanto, se necesitará menos pasto para los animales. Todo esto se traduce en una reducción de los gases de efecto invernadero y además el gasto energético también disminuirá. En lo que se refiere al alimento en sí, todos son ventajas: conserva el sabor y sobre todo no tiene una pizca de grasa.

Y es aquí donde viene el problema. Venga, vale. Aceptamos que se trata de un invento genial. Les creemos cuando hablan de economía sostenible y evidentemente, como se aprecia en las imágenes, no parece tener nada de grasa. Entonces, si es así… ¿por qué demonios cocinas la hamburguesa con bien de aceite y mantequilla? ¿Os habéis pasado cinco años de vuestra vida intentando crear una hamburguesa sin grasa y la freís en mantequilla? (Aquí puedes ver el vídeo)

Mucho investigador, pero desde luego no sois especialistas en dietética. ¡Por favor! si querías quedar bien, teníais que haber utilizado aceite… pero aceite de oliva, porque hay también metísteis la pata y pusisteis aceite de girasol. Así que la mezcla es explosiva: cocino una hamburguesa y la frío en una mezcla de aceite de girasol y mantequilla. Lo peor de todo es que semejante engendro fue realizado por un conocido chef de nombre Richard McGeown. Claro, el tipo es inglés y poco se puede esperar de alguien que ha nacido en el país que peor se come de mundo.

La música  corre a cargo de Pixies, un grupo de Boston, considerado una de las bandas más influyentes en el mundo del rock alternativo de finales de los 80 y principios de los 90 en bandas como Nirvana, precursora de lo que se dió a conocer como el movimiento Grunge. Actualmente, el cuarteto se encuentra de gira, que llegará a España a principios de noviembre.

Hipocondria made in Google

Fuente de la imagen: sanamente.com
Fuente de la imagen: sanamente.com

El principal avance que ha traído Internet ha sido el de la información.  Platón estaría encantado de la vida, puesto que la Red de redes nos ha traído el acceso a una fuente inagotable de conocimiento de la que hasta hace poco tiempo carecíamos. La frase “sólo sé que no sé nada” empieza a carecer de sentido. Bueno, vale, de acuerdo, es verdad, que hay que saber distinguir y mucha de la documentación es pura morralla pero en general tenemos más y mejor información.

Así que ahora todos podemos ser auténticos eruditos de cualquier tipo de materia.  La Wikipedia nos resuelve cualquier duda y si no, siempre está el twitter para satisfacer nuestra curiosidad.  Pero la curiosidad mató al gato y en este caso que os voy a contar el dicho se convierte en purita realidad.

¿Cuándo preguntas al oráculo Google?  Pues normalmente cuando quieres ayuda: ya sea para cambiar la junta de culata del coche,  conocer cómo descargarte aplicaciones, películas o música por la cara, saber qué ha sido del niño pelota gafotas y acusica de tu clase o encontrar la noticia del día.  Sí, Google lo sabe todo, pero por encima de todas las cosas controla mogollón de medicina. Gracias a ello el hipocondríaco ha encontrado el paraíso.  Que te duele la garganta… Pues fijo que te encuentras ante un cáncer de faringe en grado super-avanzado.  Vamos que la vas a palmar en breve.

Sí amigos, el hipocondríaco es ese personaje que parece estar siempre dispuesto a ponerse el pijama de madera aunque lo único que tenga sea un simple grano en la barbilla. Y parece que existe mucho hipocondríaco a tenor de lo que dice este artículo de El País. Sobre todo aparece cuando salimos del médico. Uno de cada dos pacientes consulta en Internet nada más abandonar la consulta. Es de suponer que una buena parte de los que no consultan, no lo hacen porque sólo han ido a pedir recetas o por cosas menores, así que si descontamos a estos, el porcentaje indica que, o bien no nos fiamos de lo que nos dice el señor doctor o bien somos hipocondríacos en potencia prácticamente todos. Y claro si nos ponemos a buscar  en Google nos aparecen respuestas como los que siguen:

“Problemas con la muela del juicio”: Nos vamos a Google y encontramos lo siguiente: “Al quedar atrapadas las muelas, es factible que a su alrededor se formen quistes que destruyan el hueso ubicado en su entorno. En ciertas circunstancias, en el interior de estos quistes se desarrollan tumores odontogénicos, como el ameloblastoma, sumamente agresivo que puede alcanzar considerables dimensiones” (fuente: globedia.com). Vamos que si el dentista te ha dicho que no tienes nada y que lo único que tiene que hacer es extraer el susodicho molar a ti, como te dé por consultar, lo que te va a suceder es que la siguiente visita la vas a hacer al oncólogo porque el inepto de tu odontólogo no sabe distinguir un cáncer, que es lo que en realidad tienes, de una miserable caries.

“Dolor persistente de tripa”. El buen hipocondríaco sabe que eso es un cáncer de páncreas en toda regla. Veamos con qué nos sorprende el doctor Google. La  primera opción que nos da ya es todo un aliciente. No, no es un cáncer de páncreas. ¡Es peor! Las causas son (fuente Medlineplus): “Apendicitis,  Aneurisma aórtico abdominal, Oclusión o bloqueo intestinal, Cáncer del estómago, el colon y otros órganos, Colecistitis (inflamación de la vesícula) con o sin cálculos, Disminución del riego sanguíneo a los intestinos (isquemia intestinal), Diverticulitis, Acidez gástrica, indigestión o reflujo gastroesofágico, Enfermedad intestinal inflamatoria (enfermedad de Crohn o colitis ulcerativa), Cálculos renales, Pancreatitis (inflamación o infección del páncreas),Úlceras.” A ver. Si el médico te ha dicho que dejes de comer tanta fabada Litoral porque te está causando un problema de gases, ¿por qué te empeñas en tener alguna de estas cosas raras?

Me duelen las sienes: Pues nada, aquí en vez de pensar que en realidad tienes un dolor que se pasa con ibuprofenos lo mejor es creer que estás enfermo de “Trastornos de la refracción ocular, Cefalea tensional, Migraña, Dolor de cabeza en racimo, Sinusitis, Arteritis temporal, Hemorragia subaracnoidea, Meningitis, Encefalitis, Hipertensión, Neuropatía óptica anterior isquémica o Síndrome de Rollet (fuente: nodiagnosticado.es).

Y finalmente vamos a buscar una muy típica: El dolor de espalda. Aquí al hipocondríaco no se le ocurre pensar que ese machaque diario en el gimnasio es el causante de sus males. No, el problema lo tiene una célula mutante que le ha originado algo muy, muy malo y la va a palmar en breve. Busca en Google y se encuentra con que en vez de una distensión muscular, lo que en realidad le sucede es que tiene “Escoliosis, Espondilolistesis, Artritis, Estenosis lumbar, Embarazo, Piedras en los riñones, Infecciones, Endometriosis o Fibromialgia (fuente NIH). Instintivamente el hipocondríaco elimina el embarazo, las piedras en los riñones o la artritis. ¿Cuál es la más chunga de todas?, piensa. Le parece que la fibromialgia. En realidad no sabe qué es, pero él por si acaso va a ir al médico al día siguiente y le va a asegurar que padece esa enfermedad.

No me extraña que los gobernantes se quieran cargar los sistemas públicos de salud. Al final Google es la solución a todos nuestros males y encima sale gratis total.

La música esta vez corre a cargo de Franz Ferdinand. Estos chicos de Glasgow sacarán, después de cuatro años, su próximo disco en agosto. Con su rock alternativo, no han decepcionado en ninguno de sus trabajos anteriores y muy posiblemente tampoco lo hagan en este. Mientras esperamos, aquí va uno de sus temas más famosos.

BYOD: Margarita quiere llevar su iPad a la oficina

Tráete tu smartphone,colega. Fuente de la imagen: http://taitcoles.wordpress.com
Tráete tu smartphone,colega. Fuente de la imagen: http://taitcoles.wordpress.com

Hace unas semanas hablaba sobre la insistencia que tenemos en poner siglas casi a cualquier tecnología,  cargo o solución.  Si existe una sigla que esté realmente de moda en esto de las tecnologías esa es BYOD.  Yo no sé a quién se le ocurrió el palabro porque feo, lo que se dice feo, es un rato.  El conjunto de letras significa Bring Your Own Device o lo que traducido al cristiano viene a ser Tráete Tu Propio Dispositivo. ¿Dónde quieren que traigas tu dispositivo?  ¿A qué dispositivo se refieren?  ¿Tal vez al mando de tu coche?  ¿Quizá a tu podómetro? No. Se trata de tu portátil,  smartphone o tablet y, lógicamente, quieren que te lo lleves a la oficina.

¿Qué fue primero?  ¿La gallina o el huevo? Pues con esto del BYOD ocurre lo mismo.  No se sabe quién fue primero,  si los usuarios que se llevaban sus dispositivos a las oficinas,  motu propio,  y accedían a aplicaciones de la empresa porque se negaban a prescindir de su smartphone o si fueron las empresas que vieron un chollo en eso de no tener que adquirir hardware adicional para sus trabajadores.  Algo de ambas cosas hay, aunque es cierto que esa cosa llamada consumerización y por la que son los usuarios los que ahora marcan las tendencias del mundo tecnológico, incluso en la empresa, es en buena parte responsable del éxito de la horrenda sigla.

Desde hace varios años, son muchos los trabajadores que se han llevado el portátil de la empresa a sus casas.  Sin embargo,  hubo un momento en que al señor Medina le dio por llevar su iPhone a la empresa y vió que le molaba más acceder al correo de la empresa desde él que desde la Blackberry. Y Margarita, siempre atenta y envidiosa de los aparatos que traían sus compañeros descubrió que era mucho más interesante gestionar su cartera de clientes desde su iPad personal, ya que además le permitía enseñar las fotos del último crucero que se había marcado con su amante Antonio, el macizorro administrativo de contabilidad, que a su vez utilizaba su portátil para leer el Marca mientras estaba en el aseo.

Y es que ahora los empleados se siguen llevando el portátil de la empresa a casa pero a la oficina van además con su set completo y personal de terminales móviles.  ¿Y qué ocurrió?  Pues que los directivos de las empresas vieron caer del cielo una pasta gansa en forma de ahorro.  Y además los empleados estaban encantados con poder utilizar su smartphone.  En realidad estaban un poco hartos de esa BlackBerry infernal que les proporcionaba la empresa.  Una vez que se acostumbraron al iPhone, al Samsung o al iPad, no querían cambiar y por supuesto la empresa no quería hacer un brutal desembolso en forma de nuevos equipos.

Esta situación no sólo afectaba a los curritos.  Los jefazos tampoco querían su añeja BlackBerry ni su portátil con procesador Intel Centrino. Ellos, además de trabajar, también querían ver vídeos de YouTube o las fotos de sus vacaciones mientras estaban tumbados en el sofá sin necesidad de tener que cambiar de máquina cada vez que estaban en modo trabajo o en modo ocio. Y BYOD era un chollo: ahorraba costes, incrementaba la productividad pues todos, curritos de a pié y jefazos, unidos de la mano por una vez,  estaban en conexión permanente.  Daba igual que estuvieran en la cama o en el baño: el jefe podía contactar con el empleado en cualquier momento y el trabajador se podía conectar al ERP de la empresa a la vez que se untaba de aceite y tomate la tostada matutina.

Pero hete aquí que el chollo puede que no fuera tanto. ¿Qué sucedía con ese empleado irresponsable que perdía móviles a troche y moche como si fuera un diputado del congreso? ¿Qué ocurre con el directivo mamón que sabe demasiadas cosas de la compañía y todas ellas las lleva en un dispositivo que apenas pesa 135 gramos? ¿Y esa manía de compartir archivos a través del DropBox, por no mencionar los agujeros de seguridad de los whatsapp?

Pues simplemente ha sucedido lo que tenía que ocurrir. Que en una gran empresa el ingeniero de sistemas se ha convertido en un paranoico con un parecido cada vez más razonable al profesor Bacterio. Y los empleados, concretamente sus malditos móviles y iPads, son los Mortadelo y Filemón a los que se enfrenta a diario. Al tipo le va a estallar la cabeza. No sabe cómo gestionar tanto dispositivo, con diferentes sistemas operativos ni tantos usuarios. Porque no: el rollo de la consumerización lo único que ha hecho es que se prescinda de la antigualla que ofrecía la empresa como dispositivo corporativo pero todos ellos llevan su móvil, su tableta y su portátil al trabajo. Y lo peor es que los fabricantes no paran de sacar nuevos artefactos y ahora también hablan de tabletófonos (o phablets) como si realmente los fabricantes quisieran convertir a los empleados en el super agente 86, con sus mismas torpezas intrínsecas.

Lo que empezó como un importante ahorro de costes se está convirtiendo en un quebradero de cabeza y lo que la empresa dejó de gastar en móviles de última generación se lo está puliendo ahora en implementar medidas de seguridad para que ningún dato vaya más allá de donde tiene que ir. No sólo eso: también se gasta un dineral en hacer que las aplicaciones puedan correr en distintos entornos, por mucho que los programadores aseguren que la nube tiene muchas soluciones. En la nube hay también rayos y relámpagos, así que de vez en cuando también conviene tenerlos en cuenta.

La música de hoy la pone un grupo nuevo que acaba de sacar su primer EP al mercado. Son españoles, cantan en inglés y se hacen llamar The Good Old Days en un claro homenaje a The Libertines. Las reminiscencias suenan a Lou Reed o a los Stones, aunque la canción que acompaña este texto dibuja un claro parecido a REM en su álbum Monster.