Mamá: papá es un hooligan

Los padres crean niños hooligan
Los padres crean niños hooligan

En las últimas semanas estamos viendo como los estadios de fútbol están llenos de cafres. En realidad, sólo nos enteramos de actos de estas características cuando afecta a equipos de primera división, o si en campos de divisiones inferiores ha habido algún herido por culpa de algún descerebrado. Basta con indagar un poco en las redes sociales para descubrir que la violencia en el fútbol está a la orden del día: que si el entrenador de un equipo infantil no pone la alineación adecuada, que si el árbitro de preferentees un inútil, que si un niño está gordo,… En fin, toda una serie de epítetos que demuestran la gran dosis de educación que tiene este país.

Lo extraño de todo es que la gente se sorprenda porque un “tarao” lance un bote de cerveza lleno en el Santiago Bernabéu, otro tire un mechero a un jugador de fútbol en el Vicente Calderón o a un animal se le ocurra lanzar un bote de gas lacrimógeno en Villarreal. Porque el problema no radica sólo en estos lanzamientos o en las agresiones continuas que se producen a los árbitros o entre aficiones. A estos elementos va a ser ya difícil enderezarlos porque, seguramente, actos de similares características los han visto desde pequeños en sus casas (como he dicho, no hace falta más que darse una vuelta por las redes sociales para ver esta realidad).

Y es que, cada fin de semana miles de menores (a los que a menudo sobreprotegemos en exceso) escuchan por parte de sus padres (sí, suelen ser ellos no ellas) todo tipo de improperios y ven como aquellos que deberían ser los máximos responsables de la educación de estos menores se comportan como auténticos cavernícolas cuando su hijo se calza unas botas de fútbol. Pasaos por cualquier campo un sábado por la mañana y los descubriréis rápidamente. Responden a las siguientes características:

1.- Su hijo es Maradona: No, el problema no radica en que el pequeño se parezca a tantos otros que juegan al fútbol. El problema es que ningún entrenador ha sabido ver el potencial que destila el infante. Sólo él sabe de las posibilidades que tiene el niño de llegar a ser una estrella. Mira chico, no. Tu hijo no es Messi. Ni siquiera va a llegar a jugar en tercera división por mucho que le vayas moviendo por diferentes escuelas de fútbol porque como él hay miles y mejores que él, muchos más.

2.- El equipo lo componen su hijo, su hijo y su hijo: Los demás no cuentan. El niño es la megaestrella y por ello se le ve rojo colérico cada vez que el enano da un pase en vez de haberse regateado al equipo contrario él solito. Sólo se le oye gritar a él y, este dato es importante, sólo cuando el niño está en el campo: si en algún momento el chaval está chupando banquillo (porque “el entrenador no tiene ni puta idea”), el partido deja de ser interesante. Pues mira, lo que tienes que hacer es apuntarle a tenis o a natación, unos deportes donde prima el individualismo y en los que estoy seguro que el niño, como buen crack que es, despuntará sobremanera.

3.- El árbitro tiene una minusvalía psíquica o es un déspota: Claro, por eso está arbitrando a tu equipo los sábados. Tú eres el único inteligente y la única persona sobre la faz de la tierra que sabría arbitrar un partido de infantes, a pesar de que nunca te ha dado por ahí. Es más fácil gritar constantemente al de negro: que se entere bien en qué consiste un fuera de juego, que sepa qué es una falta y que aprenda que a veces, cuando el balón le da en la mano, en el caso de tu nene, siempre es involuntaria. Por supuesto, cualquier insulto tiene que oírlo muy bien y muy clarito tu niño, para así educarle en el respeto y en saber que las decisiones de los demás siempre tienen que favorecerle. Yo que tu compraría un megáfono, porque el chaval, si da la casualidad que está jugando en la banda opuesta, no te oye bien.

4.- No se sabe de dónde han sacado a esa “mierda-entrenador”. No es entendible, de verdad. ¿Qué es eso de sacar al niño del terreno de juego? Con lo estrella que es tu niño y la ingente cantidad de goles que lleva en el campeonato, ¿cómo le puede sustituir? Te lo explico: a lo mejor es que tu niño está cansado y necesita beber un trago de agua. Todos sabemos que tiene un disparo espectacular y una visión de juego que ni Xabi Alonso, pero chico, déjale que a lo mejor necesita beber un trago de agua. Claro, es más fácil echarle la culpa al entrenador, porque al igual que ocurre en el caso del árbitro, todavía nadie comprende qué haces en la banda de un campo de niños de mero espectador intransigente, en vez de estar entrenando al Real Madrid que es donde deberías estar. El problema es que no has alcanzado a entender que el entrenador, en estos casos, más que un entrenador es un educador.

Al final lo que sucede en estos casos es que las frustraciones de los mayores recaen sobre los pequeños, y lo que individuos de esta calaña no pudieron conseguir intentan por todos los medios que su hijos sí lo hagan, lo que al final redunda en que el chaval lo que aprende es mala educación y comportamiento violento, aparte de convertirse poco a poco en un ser egocéntrico.

Si lo que realmente queremos es que no ocurran cosas como las acaecidas estos últimos días en Villarreal o en Madrid en un campo de fútbol, tal vez deberíamos empezar por revisar el comportamiento de algunos “adultos” sacados de la caverna en estas edades tempranas en la que los niños lo absorben todo. Tal vez así mejoraríamos la educación en los estadios.

La música de hoy la pone Mano Negra y su canción Santa Maradona. El vídeo es descriptivo de todo lo que he hablado en este post.

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Darle a un gato bebida isotónica Hacendado

Feo de los hermanos Calatrava.
Feo de los hermanos Calatrava.

En este post hablaré de aquello que busca la gente a través de Google y que gracias a esas búsquedas, alguien ha llegado, supongo que por casualidad, a TICreverente. En el post anterior mencionaba que una gran mayoría de las búsquedas tenían que ver con el uso de whatsapp y por este motivo le dedique un único post. En este analizaré las principales búsquedas genéricas o al menos las que son más surrealistas. Al igual que en el último post, las búsquedas se encuentra tal cual se escribieron. No tienen ningún tipo de edición para mantener el sentido de la búsqueda. Al igual que en el post pasado, la que me ha parecido la mejor, lleva el título del post. Estas son las principales:

1.- Que hacer si tu jefe no te pega. Sí, habéis leído bien. En la frase hay escrito un NO, con lo que existe alguien que no disfruta en su trabajo si el jefe no le pega. Quien quiera que escribiera esto tiene un serio problema. Puestos a imaginar e intentando llevar esta frase al terreno positivo, sólo se me ocurre una. Esta persona, tenía o tiene una relación con su jefe/a en la que predominaba el rollo “sadomaso” y o bien el tema cuero y fusta está languideciendo o bien al tipo le han sustituido por un nuevo superior más preocupado por las cifras de la empresa que por el látigo.

2.- Qué significa la sigla F.E.O.: Nada, majo. No significa absolutamente nada. Que el hermano de los Calatrava sea un Adonis griego en comparación tuya, no quiere decir que se hayan creado unas siglas o una asociación para que tú te sientas más aliviado. Yo te voy a ayudar: Feo significa horroroso, troll, uva pasa, amorfo, contrahecho,repelente,… en fin cualquier cosa menos un conjunto de siglas.

3.- cuando uno va a un supermercado uno observa el precio o la etiqueta? Esta búsqueda me tiene loco. Es como preguntar: Cuándo uno mira su smartphone, ¿qué observa? ¿el altavoz o la pantalla? O mejor aún: si uno va al cine, ¿qué mira? ¿los números de las butacas o la película? Por más que intento ponerme en el pellejo del que escribió la búsqueda no logro descifrar que pretendía encontrar…

4.- que reloj tiene carlos floriano? ¿De verdad a alguien le interesa el peluco que lleve este señor? Hombre, yo no lo sé y tampoco me importa, pero supongo que tratándose de un político de un partido en el que el presupuesto destinado a sobres supera al de folios estoy convencido de que un Swatch de plástico no lleva.

5.- darle a un gato bebida isotonica hacendado. Vamos a ver. Lo primero que llama la atención de esta búsqueda no es que alguien le quiera dar una bebida isotónica a un gato. No, eso es lo de menos. Lo importante de la búsqueda es que la bebida isotónica tiene que ser Hacendado. No vale Aquarius, ni Gatorade, ni siquiera la marca blanca del Día. Sólo puedo sacar una conclusión: ríete tú de las prácticas monopolísticas de Google. Mercadona le va a superar con creces, sobre todo cuando empiece a comercializar bebidas isotónicas para felinos.

6.- vecinas q les gusta exhibirse al cambiarse. Si es que como diría mi abuela, “vivimos en un mundo de degenerados en lugar de en uno de orden”. ¿A tu vecina le gusta exhibirse al cambiarse? ¿No será más bien que tú eres un poco voyeur? Piénsalo mejor de esta otra forma: Nadie te obliga a mirar a través de tu ventana para ver lo que hace tu vecina. Dicho de otra manera: si no fueras tan maruja o tan cotilla no sabrías que se contornea para ponerse la falda.

7.- como ser un poligonero. He de reconocer que este tipo me ha llegado al alma: el “pijolas “del barrio de Salamanca o de la “urba” de la Moraleja no puede soportar más llevar náuticos ni polos con la banderita de España. Prefiere las camisetas de los Ramones y la chupa de cuero. Lo suyo es el polígono de toda la vida. Donde esté el polígono Polvoranca o el Charco de los Peces que se quite la calle de la Forsita o Lagasca. Sus padres siempre le han presentado a chicas que se llaman Alejandra, Daniela, Valeria o Carlota … él siempre fue más de la Vane, la Jessi, la Jenni, o la Vero.

8.- personas malas regalando pelotas a los niños. Esta no cuadra. Si una persona es mala no va regalando pelotas a los niños. Hace muchos años, las madres solían decir que no aceptáramos ningún chicle, chuche, caramelo o similar de alguien que no conociéramos bien, porque seguro que “habían metido droga”. Ahora el narco es más moderno y ya que quiere enganchar a lo menores en el consumo, lo hace a lo grande: en pelotas de futbol llenas de sustancias psicotrópicas.

9.- gente que le gusta exhibirse en Facebook. Alguien que ha buscado esto es porque se ha sorprendido del exhibicionismo de la gente. Pues no te sorprendas. Si estás en Facebook es para exhibirte. Para eso, darle al cotilleo más puro y duro y colgar fotos, muchas muchas fotos. Cuantas más fotos cuelgues, mejor… pero eso no es exhibicionismo, ¿o sí?

10.- Finalmente aunque no es la más graciosa, si es la que mejor representa el carácter español. Tengo varias entradas con búsquedas de este estilo ¿Qué regalan en el Mobile World Congress? Y es que, a las ferias se va a lo que se va: a que te regalen bolsas, folletos, bolígrafos o cajas con caramelos Smint, aunque para ello tengas que perder un día entero. ¡Total, es gratis!

Hace dos semanas falleció Lou Reed. Un tipo al que he podido ver en tres ocasiones: la primera de ellas en un espectáculo bochornoso, la segunda en un aceptable concierto y la tercera en un brutal episodio del Rock and Roll. El tema para acompañar el post: Dirty Boulevard, incluído en uno de los mejores álbumes de este icono del rock: New York.

Menos set de costura y más WiFi

¿Por qué cuesta tanto tener WiFi aceptable en un hotel?
¿Por qué cuesta tanto tener WiFi aceptable en un hotel?

Durante los últimos días he asistido al VMworld que se ha estado celebrando en Barcelona. No voy a hablar aquí de lo que ha dejado el evento en cuestión, pues eso ya lo he escrito para BYTE TI, pero sí de uno de los detalles que me llaman la atención cada vez que salgo de viaje y que nunca he mencionado.

Normalmente, a los periodistas nos alojan en hoteles que la inmensa mayoría de nosotros no pagaríamos si fuéramos de vacaciones o a pasar un fin de semana de ocio y relax. Por ejemplo, en este caso, el hotel es un conocido cinco estrellas superior de la ciudad condal. La categoría mínima de los hoteles a los que vamos es de cuatro estrellas y es de ellos sobre lo que voy a hablaros hoy. Concretamente de su equipamiento, tanto tecnológico como de otras fruslerías que te encuentras una vez que pasas el umbral de la puerta de la habitación.

Cuando uno llega a uno de estos alojamientos, lo hace con dos intenciones: descansar y encontrar facilidades para desarrollar su trabajo. La primera se logra con creces, sólo faltaría, pero en el segundo de los casos, a veces, he encontrado mayores facilidades en un hotel medio que en uno de estos denominados de lujo.

El primer problema y el más complicado de solucionar es el del WiFi. Vamos a ver, si estás pidiendo 300 euros por noche, lo normal es que el WiFi me lo ofrezcas incluido en ese precio. Si un McDonald’s lo ofrece por tomarte una cheeseburger, el del kiosco de prensa te lo da también sin ni siquiera tener que comprarle el periódico y el autobús de la empresa municipal te lo regala para hacerte más placentero el trayecto al trabajo, ¿por qué una buena parte de estos hoteles te lo cobran como un extra y al módico precio de 20 euros por día? Vale, estamos de acuerdo. Eres un hotel con clase y distinción. Eres glamouroso y en la entrada principal tienes siempre atasco de Porsches y Lamborghinis. Por supuesto, estás en tu derecho de clavar cinco euros por un mini-envase de Pringles, aunque sean las mismas que vende el chino de abajo, pero hombre lo del WiFi ya no es como hace una década, que te permitía venderlo como un extra y como algo que te diferenciaba de la competencia. Ahora no. Cobrar por una cobertura wifi ya no te reporta clientes. Muy al contrario, te los quita.

Pero no acaba aquí la historia. En la mayoría de los casos la conexión va a pedales. ¡Coño! ¡Ya que me cobras, por lo menos intenta que la conexión funcione en condiciones decentes! Pero es que, aunque lo ofrezcas de forma gratuita y lo incluyas dentro del precio de la habitación, también deberías hacer que el WiFi fuera de una calidad, al menos, aceptable. Claro, encima engañas al cliente y si uno de tus huéspedes te reclama la nula cobertura normalmente se soluciona con un: “No se preocupe señor, ya hemos avisado a los técnicos y van a resolver el problema”. Ah, en ese caso ya me quedo mucho más tranquilo, sólo que es en ese instante cuando empiezas a ver la imagen del técnico de marras y te imaginas a un señor, Ducados en boca, que lo único que hará será encender y apagar el router y obviamente… ¡el WiFi sigue sin funcionar!

He estado en hostales y hoteles modestos y la cobertura inalámbrica funcionaba como un rayo, así que muy posiblemente preferiré que me pongas una conexión buena a que me encuentre entre las “amenities” un mini set de costura con aguja y diferentes tipos de hilos y botones, que muy posiblemente nunca utilizaré durante mi estancia.

Otro de los problemas habituales que uno se encuentra es el de los enchufes. En muchos casos, no hay ninguno libre y como lo que prima es el diseño de la habitación están escondidos. En realidad tiene su lógica: si tú no encuentras el enchufe, llegará un momento en que no podrás disfrutar de la mierda WiFi que te ofrecen. Pero yo soy muy intenso y si no lo encuentro me dedico a indagar dónde acaba el cable eléctrico de la lámpara para poder conectar el cargador de mi smartphone o el del portátil. Porque sí, en muchas habitaciones sólo te encontrarás a primera vista un enchufe: el del baño, pero con un cartelón enorme encima de él en el que te advierte de que sólo puedes usarlo para conectar una maquinilla de afeitar, así que ni se te ocurra enganchar el cable de tu tableta porque lo más lógico es que pueda estallarte en la cara.

Eso sí, igual que los enchufes brillan por su ausencia (o por estar más escondidos que el dinero de Urdangarín) teléfonos hay unos cuantos. Concretamente en este último hotel había ni más ni menos que cuatro: Dos en las mesillas de noche, otro en el escritorio y otro más en el baño, pegadito al retrete. ¿Para qué? ¿Acaso si tengo un apretón me van a entrar unas ganas locas de empezar a llamar a través del teléfono? ¿No sabéis que muchos usuarios se llevan el móvil mientras están en el baño? De verdad que no entiendo por qué a nadie se le ha ocurrido pensar que cuatro teléfonos en una habitación son innecesarios. Sin embargo, se agradecería que pudieras tener unos altavoces para poder conectar el smartphone y escuchar la música que llevas en él. Vamos a aceptar que tener un WiFi en condiciones es compilcado pero ¿tanto cuesta poner una regleta de enchufes en el escritorio?

Finalmente entramos en el apartado de televisión. Normalmente son aparatos gigantes, con el volumen “capado” no sea que te vaya a dar por poner el Surround a todo trapo y molestes al de la habitación contigua. Mal, eso está muy mal: deberías tener una insonorización decente. Esto se consigue con unos tabiques más robustos. Pero, no obstante ese no es el mayor problema: te has dejado una pasta en poner una Smart TV en todas las habitaciones y ¡la colocas en una esquina, alejada de la cama de tal forma que el huésped tenga que hacer verdaderos ejercicios de contorsionismo para poder ver la tele!

Podía seguir con más cosas como esas duchas en las que el agua no llega con presión, o esa manía de tener puesto el aire acondicionado a todo trapo de tal forma que uno parece que entra en el Polo en vez de en una habitación de hotel. O la que a mi me parece más curiosa y que se encuentra en hoteles de todo tipo de categoría: ¿alguien se pone los zapatos con calzador o soy yo el único raro que se compra los zapatos de su número y por ello no le doy uso?

Así que dado que hablamos de hoteles había pensado en dejar un vídeo de Iggy Pop, el de su tema, The Passenger, pero he preferido elegir este otro, con mucho más ritmo y cuya música fue tan bien aprovechada en el inicio de la película Trainspotting y que lleva por título Lust for Life.