Sí, yo también tengo un grupo de Whatsapp del “cole”

La tecnología ayuda pero no siempre. Hay muchos aspectos en que tanto cacharrito y herramienta de software ha hecho que nos convirtamos en unos seres dependientes. Porque sí, amigos, la tecnología es capaz de hacer que saquemos lo peor de nosotros mismos en muchas ocasiones. Sobre todo ha posibilitado que el número de autistas sin rumbo aumente de forma alarmante.

Uno de los apartados más sorprendentes es el terreno educativo. No sólo no hemos mejorado, porque los chavales siguen llevando una ingente cantidad de libros todas las mañanas en vez de aprovechar las ventajas que da la tecnología aplicada al mundo de la educación, sino que hemos sido los propios padres los que hemos aprovechado las aplicaciones para que este mundo vaya a peor: ¡Bienvenidos al apasionante mundo del grupo de whatsapp del colegio!

Yo también, como todos aquellos que tengan hijos en edad escolar, pertenezco a uno de esos grupos. Por suerte para mí, los padres y madres que lo conforman son rarunos que no dan la brasa constante con los deberes de los hijos, ni opinan sobre el profesor de lengua ni la profesora de inglés a través del chat. De vez en cuando a alguno se le escapa un chiste sin gracia, pero no se realiza de forma constante, con lo que el grupo es llevadero y en él se respira armonía, comparado con otros grupos.

Sin embargo, en la mayoría de las ocasiones esto no es así. Varios amigos que sufren en silencio su grupo de Whatsapp del colegio han tenido a bien pasarme toda la conversación del mismo: tengo en mi poder un año entero de conversaciones absurdas y que en algunas ocasiones llega a la violencia verbal. Lo sorprendente es que en todos ellos se dan las mismas características que se pueden resumir en dos.

1.- Deberes: estos grupos suelen montarse cuando el menor comienza tercero de primaria. Es en este curso cuando las tareas para el menor se multiplican por diez y es en este preciso instante cuando una buena parte de los progenitores entran en una especie de histeria colectiva: “¿Alguien puede fotografiar los deberes de matemáticas?”; “¿hay qué estudiar ciencias naturales para mañana?; “¿sabéis si tienen que hacer el dictado 1 de la página 19 del libro de ortografía?”; “¿Que tienen que hacer para inglés? Juanito, no pudo ir a esa hora”. Estas son sólo algunas de la preguntas que, a diario, se producen en buena parte de los grupos escolares de Whatsapp de este país. Padres y madres en un estado de ansiedad sin parangón intentando hacer los deberes de sus hijos. Y no, la culpa no es del profesor. La culpa es de todos aquellos padres y madres que contestan a todas y cada una de las preguntas que se realizan a través de los mismos. Vamos a ver, si Juanito ha faltado a inglés será por un motivo. ¿De verdad que le va a suceder algo al niño si no lleva los deberes de una clase a la que no pudo asistir? Pues parece que sí, porque en este caso aparece esa madre siempre dispuesta que responde con todo lujo de detalles: “Un dibujo relacionado con Halloween, en una cartulina. Con el título arriba y los datos del niño abajo. Te mando foto de lo que está haciendo Anita para que te hagas una idea…” Y es en ese momento, cuando el padre del niño ausente, a las 21:00, entra en un trastorno sin par en busca de la cartulina perdida que le permita al día siguiente presumir de infante más que aplicado en las tareas escolares. Y si hace falta, él mismo le hará los dibujos y le pondrá el nombre en letra de caligrafía.

Os habéis vuelto locos y además sois muy cansinos: los deberes son una labor de vuestros hijos. Vosotros les podéis ayudar en determinados momentos, pero no hacérselos. Y si les ponen un cero al día siguiente porque se le han olvidado, no os preocupéis que en unos días no le volverá a suceder: porque, ¡vuestro nene no es tonto! Pero, lo que no es de recibo es que tengan que ser el resto de padres y madres los que tengan que solucionarle la papeleta a tu niño de forma recurrente. ¿Te has planteado que a lo mejor algo estás haciendo mal?

2.- Ayudas varias. Este también es muy común. Como canijos que son, los menores pierden cosas. Pero al igual que ocurre en el caso de las tareas, hay auténticos especialistas en extraviar todo tipo de género. No hay problema. Siempre está el grupo de Whatsapp para intentar resolverlo. Y en estos casos aparecen ruegos como: “por favor, ¿podéis preguntar a vuestros hijos/as si tienen el cuaderno amarillo de espiral de ingles de Eduardo Martín, o si lo han visto por clase? Es que no lo encuentra en su cajonera. La ultima vez que lo bajó al cole fue el miércoles por la mañana para corregir las frases de has got y hasn´t got y ayer ya no lo pudo traer”. Venga, vamos, dejad todo lo que estéis haciendo que esto es urgente. Da igual si se te quema el arroz que tienes en el fuego, lo importante es saber dónde se encuentra el cuaderno de espiral de inglés del niño. Pero parece ser que no, que van todos como posesos a ver si en la mochila de los nenes aparece el cuaderno amarillo de espiral de inglés. Evidentemente, el cuaderno no aparece en ninguna mochila. A ver, si no lo tiene en su cajonera y tampoco está en su casa, lo normal es que lo haya perdido, so melón. Así que la solución es fácil: Compras uno nuevo y no das el tostón al resto del grupo.

Y es que sí, amigos, el grupo de Whatsapp del colegio es capaz de resolver todo tipo de problema, por difícil que éste pudiera parecer. A veces llega al paroxismo paliza. A modo de ejemplo: “¿Alguien ha comprado tubos de PVC para hacer una flauta? Estoy en Saneamientos Pereda y solo me venden una pieza de 5 metros y sale un poco caro. ¿Queréis compartirlo? ¿me podéis decir si lo habéis encontrado en otro sitio? En fin, sin comentarios.

Sacadme de aquí

Cuando algún miembro (normal) del chat lleva unos meses en él, está deseando abandonarlo. El problema es cómo hacerlo. Porque es evidente que como algún padre o madre se salga va a recibir las críticas despiadadas del resto, que pensarán que el padre o la madre en cuestión no se quiere ocupar de la educación de los niños o que simplemente se lleva mal con el resto de miembros del chat de marras. La solución más fácil para abandonarlo es saber si tu pareja también es miembro del grupo. En caso de que no lo sea estás salvado. Pásale el marrón. Tal fue el caso de una madre que al enterarse de que su marido no pertenecia al selecto grupo escribió: “Buenas tardes, soy la madre de Hugo. ¿Podríais incluir en el grupo a mi marido (Antonio), ya que es él quien maneja mas esto?

Las historias del grupo de whatsapp del colegio dan para escribir el guión de un culebrón venezolano, pero son una muestra del mal que hace la tecnología en muchas ocasiones.

Para acabar, la música de hoy la pone Blur, un grupo inglés de gran éxito a finales de la década de los 90 haciendo puro britpop. La canción se titula “Park Life”… un tema el de los padres y madres del parque que también daría que hablar.

Anuncios

El timo se llama Iberia

Fuente de la imagen: Iberia
Fuente de la imagen: Iberia

Últimamente a Iberia le ha dado por las tecnologías. No se sabe si es para desviar la atención sobre la situación de la empresa, para que no se hable del ERE que tiene en marcha o para tener contenta a la cúpula de British Airways, que es la empresa que va a desmantelar a la otrora compañía de bandera, pero la realidad es que en los últimos tiempos en vez de seguir hablando de estos aspectos y del maltrato que están sufriendo miles de trabajadores (desde pilotos, pasando por azafatas hasta empleados de tierra), los medios prestamos más atención a la obsesión que le ha entrado a la compañía por ser pionera en esto de la utilización de las TICs en los aviones. Así que desde este blog vamos a resumir todas ellas.

IB JFKBA JFK1.- Renovada página web: La semana pasada la compañía anunció una nueva página web. En principio parece más sencilla de utilizar que la anterior y el diseño se ha mejorado sensiblemente. Ahora bien, sigue adoleciendo de un fallo fundamental que ya tenía la antigua y que demuestra a las claras cómo Iberia dejó de ser Iberia hace tiempo y se ha convertido en el hermano pordiosero de BA: si compras un billete a través de esa web serás un auténtico gañán. Vete a la de British que en la de Iberia te saldrá más caro. A modo de ejemplo y como se puede ver en las imágenes superiores, ayer hice la búsqueda para comprar un billete de ida y vuelta a Nueva York. ¿Las fechas? La ida para el 4 de septiembre y la vuelta para el 11 del mismo mes. Y, ¡sorpresa! ¿qué es lo que sucede? Pues que con Iberia cuesta 801,72 euros y si lo hacemos con British Airways, 649,21 €. Es decir, dos marcas, pertenecientes al mismo grupo empresarial, IAG, tienen una diferencia de precio de nada menos 152,51 euros según se compre en una u otra web. Es más, los vuelos de British Airways incluyen escala obligatoria en Londres, con lo que debería ser más caro el coste del pasaje puesto que hay que coger cuatro vuelos. A British el queroseno le sale a precio de ganga si no, no se entiende semejante diferencia de precio. En realidad, me atrevo a pensar que los directivos lo achacarán, como casi siempre se hace en este país, a los elevados costes laborales y como queda muy bien, los pilotos serán los culpables de semejante situación. Y es que, como son una casta privilegiada lo que deberían hacer es apretarse el cinturón y ganar 1.000 euros al mes. Pues no, hombre. Que parece que levantar un pájaro de semejante tamaño y tener la responsabilidad de la vida de cientos de pasajeros es como poner ladrillos y no: eso se tiene que pagar. Y se tiene que hacer con una muy buena remuneración.

2.- WiFi en los aviones: Y todos tan contentos. ¡Qué bien! ¡Qué alegría, qué alboroto! Ya podemos estar dándole al Whatsapp en el avión o viendo el partido de la Champions mientras estamos en pleno vuelo. Pues sí, lo podrás hacer pero a precio de ibérico pata negra, como todo lo que suena a Iberia. La antigua compañía de bandera cobrará 5 euracos por cada cinco megas. No, no te equivoques, no hablamos de megas de velocidad, sino de tráfico. Puesto en cristiano esto quiere decir que por esos cinco euros no te podrás descargar el PDF que te ha enviado tu jefe y que tiene unas 50 páginas. Ojo, avisa a tus colegas de que en periodo de vuelo no te manden vídeos a través del Whatsapp: la mierda de bocata de jamón con una sola loncha que te sirven en el avión (y que también pagas a precio de onza de oro) es muchísimo más barata. Y es que en Iberia dan siempre en el clavo. Si hubieran sido los primeros en sacar este servicio, se puede entender. Pero no, Mari. Lufthansa ya lo ofrece en algunos de sus vuelos a un precio de 9,50 euros la hora, sin límites de descarga ni nada por el estilo. Es todo un ejemplo de cómo se debe dirigir una compañía mal, a no ser claro, que lo que se pretenda sea hundirla.

3.- Facebook y Twitter: esto último se le ha debido pasar por la cabeza a una mente en calamitoso estado. A este/a iluminado/a  se le ha ocurrido que, ya que existe mucha gente enganchada al Facebook y Twitter, va a empezar a sentar a los pasajeros juntitos y basándose en afinidades gracias a estas redes sociales. Claro, como tienen 1,3 millones de seguidores se creen que el personal lo hace porque les apasiona Iberia. Pues no. La gente, al menos en Twitter que es donde yo estoy, os sigue para poneros a caldo, para quejarse de vuestros constantes retrasos y para que les informéis sobre por qué habéis suprimido algunas rutas. Los del Facebook, como buen patio de porteras que es, a lo mejor os siguen por algún sorteo que hagáis. ¿Quién os ha dicho que nos queremos sentar con alguien afín a nuestro lado? A mi me encanta Franz Ferdinand pero no quiero que a mi lado me pongáis al friki de turno que se pase hablándome las dos horas de vuelo sobre lo maravilloso que es el grupo escocés. Yo me meto un avión y mi personalidad muta: me convierto en un ser asocial y no quiero que el señor o la señora de al lado me de la brasa por mucho que el tema del que quiera hablar sea muy interesante. No, yo cojo siempre ventana para que no me den el coñazo con constantes salidas al baño y para poder dormir una siesta apoyado en la pared del avión. Y quiero que me dejen a mi rollo con mi música, mis libros y mis mandangas.

Sí, soy un tipo raro y por eso lo mejor de Iberia para mí son sus azafatas: bordes, con cara de vinagre, hartas de ese señor que se pasa todo el vuelo pulsando el botón de llamada al auxiliar de vuelo. Unas tipas secas y rancias que sólo se preocupan por el pasajero que realmente lo necesita. Nada que ver con las azafatas de compañías americanas que siempre tienen la sonrisa Profidén en la boca y que te marean constantemente con su oferta de zumos de tomate. Yo en un avión quiero que no me den el tostón y eso Iberia era una de las pocas compañías en las que ese relax se podía conseguir. Así que como me busquen afinidades, empezarán a contar con un cliente menos.

Y como la cosa va de redes sociales la música de hoy la pone un grupo llamado Cast. El cantante tiene el mismo careto que el Zuckerberg del Facebook. La banda en cuestión es el típico grupo british de los años 90 muy similar a otros grupos como Suede, The La’s u Oasis.

Hipocondria made in Google

Fuente de la imagen: sanamente.com
Fuente de la imagen: sanamente.com

El principal avance que ha traído Internet ha sido el de la información.  Platón estaría encantado de la vida, puesto que la Red de redes nos ha traído el acceso a una fuente inagotable de conocimiento de la que hasta hace poco tiempo carecíamos. La frase “sólo sé que no sé nada” empieza a carecer de sentido. Bueno, vale, de acuerdo, es verdad, que hay que saber distinguir y mucha de la documentación es pura morralla pero en general tenemos más y mejor información.

Así que ahora todos podemos ser auténticos eruditos de cualquier tipo de materia.  La Wikipedia nos resuelve cualquier duda y si no, siempre está el twitter para satisfacer nuestra curiosidad.  Pero la curiosidad mató al gato y en este caso que os voy a contar el dicho se convierte en purita realidad.

¿Cuándo preguntas al oráculo Google?  Pues normalmente cuando quieres ayuda: ya sea para cambiar la junta de culata del coche,  conocer cómo descargarte aplicaciones, películas o música por la cara, saber qué ha sido del niño pelota gafotas y acusica de tu clase o encontrar la noticia del día.  Sí, Google lo sabe todo, pero por encima de todas las cosas controla mogollón de medicina. Gracias a ello el hipocondríaco ha encontrado el paraíso.  Que te duele la garganta… Pues fijo que te encuentras ante un cáncer de faringe en grado super-avanzado.  Vamos que la vas a palmar en breve.

Sí amigos, el hipocondríaco es ese personaje que parece estar siempre dispuesto a ponerse el pijama de madera aunque lo único que tenga sea un simple grano en la barbilla. Y parece que existe mucho hipocondríaco a tenor de lo que dice este artículo de El País. Sobre todo aparece cuando salimos del médico. Uno de cada dos pacientes consulta en Internet nada más abandonar la consulta. Es de suponer que una buena parte de los que no consultan, no lo hacen porque sólo han ido a pedir recetas o por cosas menores, así que si descontamos a estos, el porcentaje indica que, o bien no nos fiamos de lo que nos dice el señor doctor o bien somos hipocondríacos en potencia prácticamente todos. Y claro si nos ponemos a buscar  en Google nos aparecen respuestas como los que siguen:

“Problemas con la muela del juicio”: Nos vamos a Google y encontramos lo siguiente: “Al quedar atrapadas las muelas, es factible que a su alrededor se formen quistes que destruyan el hueso ubicado en su entorno. En ciertas circunstancias, en el interior de estos quistes se desarrollan tumores odontogénicos, como el ameloblastoma, sumamente agresivo que puede alcanzar considerables dimensiones” (fuente: globedia.com). Vamos que si el dentista te ha dicho que no tienes nada y que lo único que tiene que hacer es extraer el susodicho molar a ti, como te dé por consultar, lo que te va a suceder es que la siguiente visita la vas a hacer al oncólogo porque el inepto de tu odontólogo no sabe distinguir un cáncer, que es lo que en realidad tienes, de una miserable caries.

“Dolor persistente de tripa”. El buen hipocondríaco sabe que eso es un cáncer de páncreas en toda regla. Veamos con qué nos sorprende el doctor Google. La  primera opción que nos da ya es todo un aliciente. No, no es un cáncer de páncreas. ¡Es peor! Las causas son (fuente Medlineplus): “Apendicitis,  Aneurisma aórtico abdominal, Oclusión o bloqueo intestinal, Cáncer del estómago, el colon y otros órganos, Colecistitis (inflamación de la vesícula) con o sin cálculos, Disminución del riego sanguíneo a los intestinos (isquemia intestinal), Diverticulitis, Acidez gástrica, indigestión o reflujo gastroesofágico, Enfermedad intestinal inflamatoria (enfermedad de Crohn o colitis ulcerativa), Cálculos renales, Pancreatitis (inflamación o infección del páncreas),Úlceras.” A ver. Si el médico te ha dicho que dejes de comer tanta fabada Litoral porque te está causando un problema de gases, ¿por qué te empeñas en tener alguna de estas cosas raras?

Me duelen las sienes: Pues nada, aquí en vez de pensar que en realidad tienes un dolor que se pasa con ibuprofenos lo mejor es creer que estás enfermo de “Trastornos de la refracción ocular, Cefalea tensional, Migraña, Dolor de cabeza en racimo, Sinusitis, Arteritis temporal, Hemorragia subaracnoidea, Meningitis, Encefalitis, Hipertensión, Neuropatía óptica anterior isquémica o Síndrome de Rollet (fuente: nodiagnosticado.es).

Y finalmente vamos a buscar una muy típica: El dolor de espalda. Aquí al hipocondríaco no se le ocurre pensar que ese machaque diario en el gimnasio es el causante de sus males. No, el problema lo tiene una célula mutante que le ha originado algo muy, muy malo y la va a palmar en breve. Busca en Google y se encuentra con que en vez de una distensión muscular, lo que en realidad le sucede es que tiene “Escoliosis, Espondilolistesis, Artritis, Estenosis lumbar, Embarazo, Piedras en los riñones, Infecciones, Endometriosis o Fibromialgia (fuente NIH). Instintivamente el hipocondríaco elimina el embarazo, las piedras en los riñones o la artritis. ¿Cuál es la más chunga de todas?, piensa. Le parece que la fibromialgia. En realidad no sabe qué es, pero él por si acaso va a ir al médico al día siguiente y le va a asegurar que padece esa enfermedad.

No me extraña que los gobernantes se quieran cargar los sistemas públicos de salud. Al final Google es la solución a todos nuestros males y encima sale gratis total.

La música esta vez corre a cargo de Franz Ferdinand. Estos chicos de Glasgow sacarán, después de cuatro años, su próximo disco en agosto. Con su rock alternativo, no han decepcionado en ninguno de sus trabajos anteriores y muy posiblemente tampoco lo hagan en este. Mientras esperamos, aquí va uno de sus temas más famosos.

Lo que no te cuentan del Mobile World Congress

Mobile World Congress. En Barcelona del 25 al 28 de febrero
Mobile World Congress. En Barcelona del 25 al 28 de febrero.

Este próximo lunes comienza una de las citas más importantes para todos aquellos que nos dedicamos a esto de las tecnologías. Se trata del Mobile World Congress, una feria internacional que tiene lugar en Barcelona, en la que cualquiera que se dedique al mundo de la movilidad, los tablets, las apps, etc., tiene que estar. Y están todos los grandes: Samsung, Huawei, LG, BB, Nokia, Sony, HTC,… ¿Todos? Bueno no, todos no. Apple no. A la compañía de la manzana no le interesa codearse con la chusma. Los directivos de esta empresa están por encima del bien y del mal. Son seres superiores y por tanto nunca asistirán a eventos en el que se junte calaña como los que apuestan por el Android o el Windows.  Y es que en Apple siempre han sido exclusivos. Son el Ferrari de las TIC. Los demás son empresas fabricantes de utilitarios para dar satisfacción a la plebe. Porque sí, eso es Apple. Unos guays de cojones que de tanto que se lo creen, a veces van tan de sobrados que dan auténtica aversión.

El caso es que nadie les echará en falta en la feria. A veces es lo que ocurre: y es que, es mayoría el personal que todavía no se siente atraído por la secta appleniana, y disfruta este evento como uno de los mayores (y mejores) que existen en el mundo de las TICs actuales.

Desde este blog, sin embargo, no os voy a dar información sobre lo que se presenta en la feria. Os vais a saturar de ver teléfonos, tablets y nuevas herramientas durante la próxima semana, porque los periodistas teckies somos muy cansinos y creemos que no hay vida más allá de nuestro mundo de chips. Así que no os enojéis. Lo que os voy a contar son algunos destalles que seguro, seguro se van a ver durante esta edición y que se repiten año tras año, como si fuera un mantra.

Siglo XXI: Mujeres recauchutadas y siliconadas siguen siendo el reclamo de muchos stands.
Siglo XXI: Mujeres recauchutadas y siliconadas siguen siendo el reclamo de muchos stands.

1.- La mujer como reclamo. Parece mentira que a estas alturas de la vida la gente siga utilizando a la típica muchacha-Barbie-siliconada  para atraer público hacia un stand. Porque evidentemente a nadie se le ocurre poner a un engendro a la entrada. No, seguimos apostando por la joven bien recauchutada y con un pecho cuanto más grande mejor. Casualmente, ninguna de las empresas que apuestan por esta fórmula de atracción del público tiene un producto meramente aceptable. Con respecto a este tema hay una cosa que no acabo de entender. Si pones a una tía en tanga, bailando en un pedestal, ¿por qué no pones también a un pavo-Ken-mazas (y también siliconado) a marcarse unos bailes? Estoy seguro de que ese stand tendría mucho éxito, más teniendo en cuenta que el número de mujeres en este tipo de eventos aumenta cada año y que además lo de la azafata bombón es el recurso fácil.

Como en muchas otras ferias, los profesionales ociosos también abundan. El precio de la entrada: sobre los 600€.
Como en muchas otras ferias, los profesionales ociosos también abundan. El precio de la entrada: sobre los 600€.

2.- Una feria profesional. ¡Ja! A ver, es verdad. Esto no es ExpoOcio ni el SIMO cuando se llenaba de adolescentes y jubilados aburridos. Pero también los hay. Mochileros que va a coger cualquier folleto publicitario, bolígrafo o gominola que le ofrezcan. A fin de cuentas es algo muy propio de este país: “Oye tronco, vámonos al Mobile, que me han dicho que en el stand de HP sortean un ultrabook”, le dice un amigo a otro. “Sí, -responde de otro- y además creo que en el de Rovio, te dan caramelos de Angry Birds” Al final, como sucede con muchas cosas, el populacho va a los sitios porque le regalan “cosas”,  y en el apartado “cosas” entra desde un pincho USB de 256Mb, hasta una alfombrilla para ratón, pasando por folletos de todo tipo y sin olvidarnos de las indefectibles pelotitas anti-stress.

Encuentra en menos de 10 segundos a un occidental.
Encuentra en menos de 10 segundos a un occidental.

3.- Chinos a tutiplén. Bueno, chinos, y coreanos y taiwaneses y japos… Dejémoslo en tipos de ojos rasgados. Nos invaden. Lo mejor de todo es que ya no sólo se dedican a copiar, que también. Ahora además inventan, desarrollan y hacen cosas muy buenas. Bueno, los japos y los coreanos ya lo hacían, pero es que ahora los chinos van avanzando y desarrollan su propia tecnología. Así que cuando uno entra en un pabellón parece que acaba de atravesar la Gran Muralla o está en San Francisco caminando por el Barrio Chino. Y es que de un tiempo a esta parte, el hardware es puramente oriental: Lenovo, Samsung, HTC, ZTE, Huawei, LG, Fujitsu,… ¿Aquí que nos queda? ¡Alcatel y sus móviles retro!Me parece perfecto, han sabido copar el mercado. Pero alguien les podía enseñar a hablar idiomas. Mira que los españoles no somos los más adecuados para decir a alguien que aprenda inglés, pero es que no hay nada peor que un chino o un coreano hablando en inglés. Yo, por ejemplo, cada vez que tengo que entrevistar a un oriental las paso canutas. No le entiendes una mierda. Y lo peor viene después, cuando tienes que pasar la entrevista al documento de texto: sabes que vas a pasar cuatro horas para sacar una página de texto.

Y es que, en este reducto cerrado que es el MWC no se habla ni español ni catalán. Toda la información se encuentra en inglés y, por supuesto, todo el mundo habla en inglés. Nada de relacionarse en otro idioma que no sea la lengua de Shakespeare. Pero algo puede estar cambiando: los países asiáticos, coreanos y chinos sobre todo, han ganado mucho terreno. En algunos momentos, paseando por algún pabellón, se puede hacer difícil encontrar alguna cara occidental. Si se fijan en la imagen, puede parecer el juego de “¿Dónde está Wally?”, sólo que en este caso la pregunta sería “¿Dónde está el occidental?

¿Es Konka o es Nokia?
¿Es Konka o es Nokia?

4.- Los chinos copiotas: Estos son los chinos a los que estábamos acostumbrados. El oriental de toda la vida. El del “decomisos”. El crack de la imitación también está presente y de qué manera en el Mobile World Congress. Y no se corta un pelo. Lo mismo te hace una copia calcada de un iPhone que te tunea un Galaxy S3 (falso como la falsa monea, eso sí). De todos los que vi el año pasado me sorprendió esta empresa: Konka. Misma tipografía que la de Nokia y mismo diseño que los últimos modelos de la compañía finlandesa. Lo sorprendente es que nadie de Nokia se acercó a poner una denuncia por plagio. En el último año, ya no se cortan y ahora los diseños imitan a Blackberry, al iPhone y a cualquier marca que se les ponga por delante.

En fin, que como os vais a hartar de ver smartphones en cualquier blog, periódico o telediario durante la próxima semana, habrá que tomárselo con calma. Así que la nota musical de esta semana la pone Pulp, un grupo británico, que lleva desde la década de los 70 haciendo muy buena música, y encuadrado dentro del denominado brit-pop. El tema, uno de los más famosos de la banda, va dedicado a toda la gente normal… esa de la que cada vez queda menos.

Nochevieja: peor con tecnología

Se acaba el año y la tecnología ha hecho que variemos nuestras costumbres de Nochevieja y Año Nuevo. Algunas son a peor: ese afán desmedido por el Christmas vía e-mail es algo que me irrita sobremanera. Y es que, hasta hace cinco años, lo normal era recibir una felicitación navideña a través del cartero. Este es un puesto de trabajo único: ¿quién se plantea ser cartero en esta época?: “Y tu pequeñín, ¿qué quieres ser de mayor?”. “Yo cartero” Suena muy raro, ¿a que sí? Y es que, este oficio gracias a la tecnología ya no es lo que era. Ahora, si viene el repartidor de cartas es para echar en el buzón facturas y escritos del banco (porque la banca, sigue utilizando el correo tradicional para así cobrarte unos abusivos gastos de gestión) o lo que es peor, si llama a la puerta de tu casa es porque Hacienda quiere algo malo de ti o la DGT te ha puesto una multa. Así que sí, el cartero se ha convertido en un espécimen del que hay que huir, pues solo porta malas nuevas: un pájaro de mal agüero del siglo XXI.

El caso es que, como decía, cuando el cartero no sólo era portador de malas noticias, debía vivir su época gloriosa en las Navidades: reparto de regalos, cartas de alegría y amor y sobre todo, mucho Christmas. Recuerdo que los primeros solían aparecer por la mesa de mi oficina a finales de Noviembre y de ahí hasta principios de Enero, la carrera era imparable: alrededor de 20 postales navideñas diarias. Los primeros los cogías con gusto, los últimos ya ni los abrías e iban directamente a la papelera: sobre todo si no eran de Unicef. Con las nuevas tecnologías la postal tradicional se ha ido tornando en algo mecánico que se manda por e-mail a un “undisclosed-recipients”, y que es de todo menos personal. Es decir, el correo electrónico ha conseguido hacer que la postal navideña sea todavía más artificiosa. Y ha logrado algo que no consiguió la de papel: cabrearme. Porque, lo único que hace es saturarme el correo y si estoy en un momento de stress laboral me irrita recibir un e-mail deseándome falsa felicidad: ¡si muchas veces quien lo manda no sabe ni quién soy! Y es que además, la felicitación navideña electrónica es maliciosa: no avisa y llega en el momento más inoportuno y cuando menos te lo esperas. Siempre está al acecho esperando un momento de debilidad.

Al menos el Christmas de toda la vida llegaba y estaba en tu mesa, tranquilito, sin dar la chapa para que lo abrieras. Es más, es que no tenías ni necesidad de romper el sobre. Si no lo querías iba a la papelera y se acabó el problema. Y si lo querías ver podías esperar cualquier momento de tranquilidad que tuvieras. Con el del e-mail no. Si lo quieres eliminar tienes que ir hasta él, seleccionarlo y luego borrarlo. Pero con eso no basta. El muy perro se resiste a desaparecer y sabes que se encuentra en la carpeta de “elementos eliminados”, así que necesitas de otros dos pasos más para que evapore definitivamente: Sí, dos pasos más, porque no basta con dar a la tecla “Supr”. El ordenador te preguntará: “¿Está seguro de que desea eliminar definitivamente…?” “Que sí, coño, que no quiero esa felicitación. Que recibo 30 diarias y ¡no me interesan!”.

La postal navideña puede ser más pesada que las comerciales de las operadoras telefónicas, que por llegar a venderte el pack ADSL+Televisión+fibra+llamadas internacionales+3.000 minutos en llamadas a familiares en una de sus tantas ofertas imbatibles llegan a rozar el ridículo. A mi en una de esas y ante mi respuesta de “no me interesa, me lo paga la empresa” me llegó a decir “¿y si le mejoro la oferta?” Pues mujer, simpaticona, cómo no me des dinero todos los meses no veo otra fórmula de mejora.

El caso es que se acaba el año y esta noche nuestros teléfonos se saturarán de mensajes deseándonos lo mejor para 2013. Lo bueno de esto es que la mayoría será de gente que conozcas. Así que por lo menos se habrán tomado la molestia de pensar en ti y por tanto todos esos mensajes no son como los de las postales electrónicas. Pero aquí también la tecnología ha hecho que las Nocheviejas ya no sean como las de antes. Y es qué ahora es la época del “guasa”, del Twitter y del Facebook. Y la mayoría de las felicitaciones llega por alguno de estos canales. ¿Dónde están esas llamadas telefónicas a las 00:01 tan divertidas en las que Telefónica te informaba de que la red estaba saturada? Y el personal dale que dale al “rellamada” para felicitar el año nuevo y Telefónica venga a insistir con lo de la red saturada. Al final muchas llamadas no se hacían y acababas mentando a la madre del presidente de la operadora porque “para una vez al año que quieres llamar realmente a alguien va y se colapsa la red”. Esto era así hasta que se popularizó el teléfono móvil. Y esto si que era la risa. Porque la gente empezó a cambiar las llamadas por los SMS pero, ¿qué ocurría? Efectivamente: ¡la red volvía a estar saturada! Así que si habías mandado un mensaje para quedar en un determinado sitio a una hora concreta, la posibilidad de que no apareciera alguien por el lugar de encuentro era altamente infinita. Eso sí, a las 14:00 del día siguiente recibías el siguiente SMS: “Hemos quedado en la puerta del Tornasol en media hora”. Como el “tostao” continuase a esa hora, es posible que fueras nuevamente al lugar de encuentro y no apareciera nadie por segunda vez.

Pero los SMS están de capa caída y ya no se usan tanto como modo de felicitación. Así que el whatsapp ha solucionado buena parte de todos estos problemas, con lo que la parte divertida también ha desaparecido. Es más ahora montas un grupo y todo el mundo se entera de la hora a la que se ha quedado y del lugar. No hay equívocos y eso, no mola.

Lo que ya no me gusta tanto es lo de las felicitaciones por Twitter o por Facebook. Por razones obvias lo de Facebook: porque la mayoría de los amiguitos que tienes ahí no son tales, sino agregados. Y lo de Twitter, porque en realidad no lo veo como un canal de “amiguitos” sino que tiene otras propiedades mucho más interesantes que las de FB y por tanto no es un lugar apropiado para hacer spam navideño.

Así que hasta que llegue la avalancha de mensajes os dejaré con uno de los mejores temas musicales dedicados al año nuevo. Se trata de “New Year´s Day” de U2, grupo irlandés que apenas necesita presentación y que es en la actualidad uno de los grupos más longevos del panorama musical. En el vídeo se puede ver a un jovencísimo Bono, mucho antes de entrar en su fase “mosca”.

Y además en este post, os regalo uno de los descubrimientos de este año. El grupo se llama Django Django, son británicos, y hacen una especie de neo-psicodélica y en la que también se aprecian influencias del sonido madchester.

Escuela 3.0: ¡y una mierda!

Si alguien se acerca por un colegio de España a eso de las nueve de la mañana observará un incesante reguero de niños que entra en ellos. ¿Niños? No, en realidad son pequeños sherpas a los que les están enseñando cómo deben llevar el cargamento de los expedicionarios que ascienden al Everest. Que no os engañe el ministro Wert ni los que le han precedido en los últimos años. Lo de la reforma de la educación es un mito: de lo que se trata es de sacar porteadores con espaldas anchas, que en el futuro carguen en ellas con los efectos de las políticas de recortes. Vamos, que no sean como nosotros, que llevábamos menos peso y así hemos salido: “ná más que de quejarnos y de quejarnos”. Y es que, si hubiéramos llevado unos cuantos kilos de más a nuestras espaldas, la crisis no existiría y las manifas estarían erradicadas. Habríamos sido la sociedad dócil que todo “representante público” desearía.

Todo lo que hacemos en la infancia y en nuestra adolescencia tiene su consecuencia en la edad adulta. Así que, ¿qué es lo que está sucediendo con los niños de nuestro país? Pues que tenemos una generación de nativos digitales a los que no se les presta atención y que siguen estudiando y formándose de la misma manera en que lo hice yo hace más de un cuarto de siglo. Y los enanos siguen aprendiéndose textos de memoria que, en cuanto hagan su examen, se les habrán olvidado. Y, ¿por qué? Porque estudiar a la antigua usanza es un coñazo, y porque lo se pretende que estudien no despierta, en muchas ocasiones, el menor interés en el niño. Eso sí, tipos con unas espaldas más duras que el acero, vamos a sacar unos cuantos.

La sociedad evoluciona, pero parece que la educación no. En un mundo interconectado, el estudiante de hoy en día continúa con las mismas rutinas que hacía hace un siglo: Va a la escuela, escucha la charla correspondiente, sale del colegio, llega a casa y se pone a estudiar o a hacer la tarea que le hayan encomendado. Todo ello con libros de todo tipo, tamaño y variedad. Vamos a ver, en la época de las tabletas digitales, los portátiles, los smartphones o las redes sociales, ¿por qué toda esta serie de avances no se emplean al 100% en las aulas? Y ahora llegará alguno y me dirá: “Oye que en mi cole, que es muy bueno, tienen pizarras digitales”. Si ya claro, ¿y para qué? Pues yo te lo voy a decir: para ver vídeos o poner PPTs. Es decir, se hace lo mismo que cuando se usaba una tiza, sólo que en su lugar ahora el profesor emplea un puntero o un mando a distancia. Y con eso la mayoría de los padres se quedan muy satisfechos y se creen que su cole está superavanzado tecnológicamente. Pues mira, no.

De momento, los chavales, en vez de tanto manual impreso, podrían llevar, por ejemplo, una tableta en la que estuvieran los contenidos que ahora están en los libros. Algo tan simple como esto, favorecería la interactividad profesor-alumno, ofrecería más opciones de aprendizaje, y por supuesto haría las clases mucho más atractivas porque los niños se encontrarían en un entorno completamente conocido para ellos. Porque, señor ministro y señores consejeros de educación: los canijos saben usar mejor que ustedes una tableta (y además no la perderían), les es completamente familiar y lo que es más importante: les parece un artilugio divertido y si no mirad este link de la empresa Minus is Better y veis que pueden hacer unos mocosos con una tableta.

También es verdad, que muchos padres, cavernícolas ellos, se opondrían a la introducción de la tecnología alegando aquello tan convincente de: “Sólo faltaba que ahora también fueran al colegio a jugar. Estudiar se hace como se ha hecho toda la vida de Dios”. Hombre, sí, antes también era norma atizar a los niños en la clase y ahora no. Porque la realidad es que son muchos los padres y madres que quieren que sus hijos vayan al colegio a sufrir y eso de la tecnología lo ven como un juego disfrazado de aprendizaje.

Participando de este pensamiento, los políticos se toman la educación como un adoctrinamiento (por eso, con cada cambio de Gobierno se redacta una nueva ley de educación). En estos tiempos que corren está muy de moda eso de “la cultura del esfuerzo”. Pues mira, eso es una patraña similar a la de “has gastado por encima de tus posibilidades”. Si oyes que alguien te dice eso de la cultura del esfuerzo sal por piernas. Porque imagínate que vas a hablar con el profesor de tu hijo y te dice: “Sí, le he suspendido pero se esfuerza mucho”. Efectivamente, has dado en el clavo: tienes un nene “poco listo”. Y, ¿a qué no te gusta que te digan eso? Pues a eso nos lleva basar la educación sólo en la cultura del esfuerzo: a trabajar como chinos, que parece ser que es lo que mola.

Pero lo peor de una frase que se repite hasta el infinito es que acaba calando. Y claro, parece que los estudiantes van a clase a tocarse la nariz y a estar con el whatsapp o el twitter durante toda la jornada escolar. Si a eso le añadimos que los profesores son unos vagos, pues tenemos una ensalada muy mal aliñada pero que consume todo el mundo. Y no es así: en general, el profesor curra como una bestia y la mayoría de alumnos también.

Así pues, la tecnología tiene pocos visos de avanzar en el aula si seguimos basándonos sólo en la cultura del esfuerzo. Los que apoyan esta teoría, lo que quieren decir en realidad es que el estudiante salga del colegio o del instituto y esté hasta altas horas de la madrugada estudiando (aunque luego no lea una línea del libro). Es el mismo motivo por el que el empresario valora más al trabajador calienta-silla que al que se va a su hora, por mucho que este último es sea mucho más productivo que el primero. Y esa es la sencilla razón por la que una importante parte de los patrones huye del teletrabajo como de la peste.

Creo que va a ser muy difícil ver a un alumno con una tableta para ir a clase: es divertido y al cole hay que ir a aburrirse. Y porque, además hay que mantener el negocio de las editoriales con sus añejos libros de texto. Porque al político le importa tres cominos que el coste medio por alumno en libros sea de más de 200 euros. Vale, la tableta es más cara: pero en dos años está más que amortizada y no hay que cambiarla con cada nuevo curso.

Se habla mucho de la reforma de la educación, pero de lo único que he escuchado hablar es de la problemática con el catalán y la cuestión es que la escuela debería estar para formar personas, que sepan manejarse en la vida y que se despierte en ellos la conciencia crítica. Esto es algo que no se contempla. Las nuevas tecnologías facilitan tanto la práctica como el pensamiento: no se debería tratar sólo de memorizar textos.

Así que podemos seguir así y acabar como los muchachos de este tema de Kaiser Chiefs (grupo de Leeds (UK) nacido en 1996 cuyo éxito comenzó a mediados de la década pasada y uno de los impulsores del denominada new-wave revival junto con Franz Ferdinand, The Fratellis, The Libertines, Bloc Party o Maximo Park entre otros) en el que unos muchachos afirman “it’s cool to know nothing”.

¡El fax, idiota, el fax!

El pasado miércoles estuve en un evento de esos a los que solemos asistir los periodistas tecnológicos. En este caso estaba organizado por Epson y en él se mostraba a los clientes, prensa, socios y distribuidores toda la amalgama de impresoras de la compañía. Hasta aquí, nada fuera de lo común. El caso es que entre toda la gama de cacharros, aquellos que más triunfaban eran los multifuncionales. No es sorprendente que el personal se decida por este tipo de productos. Al fin y al cabo aúnan varios productos en un único equipo con lo que las ventajas para el usuario son claras: ocupan menos espacio y son más baratos que si se compraran cada uno por separado. Ahora bien, todos ellos incorporan un elemento que ha quedado en desuso: ¡el fax!

Sí, ese aparato que antaño estaba en todas las oficinas, que hacía un ruido infernal y que se empleaba para mandar documentos, imágenes o lo que hiciera falta. La cosa es que, en la época del e-mail, las redes sociales, el cloud computing, el WhatsApp, el Viber, el Line, etc., ¿quién demonios sigue utilizando el fax? Yo desde luego no conozco a nadie. De hecho no sé ni dónde se encuentra el fax de mi oficina y si todavía sigue en algún rincón. Bueno, no. Sí que conozco a alguien, aunque supongo que ya lo habrá dejado de utilizar.

La conversación que sigue es real y fidedigna y me ocurrió este año 2012. A nosotros, los plumillas, las agencias de prensa nos llaman constantemente para cosas tan absurdas como saber si has recibido una nota de prensa (este apartado, el de las agencias y los gabinetes de comunicación, da para otro post en este blog). El caso es que en una de esas llamadas, un individuo (al que no conozco) me pregunta si he recibido la papela (así denominamos los periodistas a las notas de prensa) de uno de sus clientes. Un cliente de esos a los que no conoce ni Dios y que por supuesto carece de una oferta de producto atractiva como para publicar en ningún medio y menos en estos tiempos de crisis en los que la selección de la información debe ser mucho más meticulosa que antaño. Como recibo infinidad de e-mails diarios, lo más probable es que su nota de prensa haya acabado en la carpeta de elementos eliminados, así que le digo amablemente que me la vuelva a enviar. El tipo me dice que me la envía ahora mismo. Empiezo a prestar un poco de atención a la recepción de la nota de marras, pero como veo que, pasados un par de minutos, ésta no aparece en mi bandeja de entrada me olvido de ella. Sin embargo, el sujeto es de esos ejecutivos de cuentas insistentes que no se da por satisfecho y al cabo de media hora me está llamando otra vez: “¿Ya la has recibido?”, me pregunta. Me pongo a rebuscar y no, ahí no hay nada. “Pues mira, lo siento, pero no tengo nada”, le respondo. En ese momento me embarga el sentimiento de culpabilidad: una cosa es que su nota de prensa no me interese y otra es que el pobre chaval, al que seguramente tienen de becario y a coste de saldo, tenga que estar perdiendo el tiempo en preocuparse de si yo recibo la maldita nota de prensa. Así que, de nuevo de forma educada, le vuelvo a pedir que me la mande otra vez. Con la mejor de sus voces me dice que no pasa nada y que me la vuelve a enviar. A partir de aquí comienzo a poner mis cinco sentidos en la recepción de la nota del demonio. Y, efectivamente: ¡No llega! Como buen ejecutivo brasa a la media hora vuelve a llamar:

¿Ya te ha llegado?, -me pregunta de nuevo con ese tono amable y falso que denota que ya se está empezando a cansar de ti.

Pues no. –le digo avergonzado y pensando en que el tipo debe estar preguntándose que si alguien como yo ha llegado a ser redactor jefe, él en dos telediarios asciende a director de cuentas- ¿Tienes bien la dirección de e-mail?

¿Qué dirección de e-mail? –me inquiere

¡Pues cuál va a ser! ¡La mía! Porque, la nota me la quieres enviar a mi, ¿verdad?

Sí, sí. Te la estoy enviando a ti. ¡Pero te la estoy mandando por fax! –me suelta-.

No salía de mi asombro. ¡El espabilado me estaba intentando enviar por fax una nota de prensa! ¡Pero si no recibo información por fax desde hace por lo menos 12 años! Pues no, así evidentemente no vas a llegar a director de cuentas. Existe una cosa que se llama e-mail y a día de hoy es el mejor medio para enviar información a un periodista. Ya puestos, ¿por qué no me mandas las imágenes en diapositiva para que las escanee?

Así que volviendo al tema del principio, me gustaría saber por qué los fabricantes siguen poniendo el fax como un elemento de las impresoras multifuncionales si nadie lo utiliza. La realidad es que alguien lo tiene que seguir utilizando, porque empresas como Brother, no es que vendan sólo equipos multifunción, sino que siguen fabricando de forma individual, faxes. Y los precios, no son precisamente económicos.

Vamos a ver. Si hay alguien que sigue fabricando estos artilugios del pasado es que existe gente que los sigue comprando. Es algo que me parece de locos. Es que es como si uno camina por la calle y observa a un chavalito escuchando música con un Walkman de esos que tenían “Fast Forward” y “Rewind” y que para no gastar las pilas se rebobinaba la cassette con un  boli Bic como si fuera una carraca. No queda muy actual, ¿verdad? Si ya hasta un reproductor MP3 queda antiguo, imaginaos como queda lo del Walkman. Es lo mismo que ocurre con el fax. Que no es que se haya quedado rancio, es que es el Walkman de los sistemas de comunicación.

Es lo mismo que si alguien te pregunta si sabes que son los artrópodos y en vez de utilizar la Wikipedia dices: “Espera que voy a instalar la Microsoft Encarta en el ordenador a ver qué nos dice”.

En fin que hay cosas añejas que yo entiendo que nos gusten. Entre ellas se pueden poner el queso curado, el jamón ibérico o el vino de reserva. Pero, ¡lo del fax no cuela!

Así que sí. A aquellos que todavía uséis el fax, cambiadlo, por favor. Escapad de ello como cantaron en esta canción este grupo llamado James y que fue uno de los precursores del denominado sonido Manchester (los británicos lo llamaban Madchester) que triunfó en buena parte del mundo a principios de los 90 junto a otros grupos como The Stone RosesHappy Mondays o Inspiral Carpets.