Smartphones para chonis

El nuevo gold iPhone 5s.
El nuevo gold iPhone 5s.

Como si no tuvieran cosas más importantes de las que preocuparse los fabricantes de teléfonos móviles están ahora enfrascados en una guerra de colorines. Todo ello porque a Apple se le ocurrió presentar uno de sus últimos modelo de terminal en color dorado. Sí, es hortera a más no poder y el teléfono parece más apropiado para una gran choni o para la frutera del mercadillo apasionada de los oros que para un ejecutivo que se precie.

Como no sólo de oro vive el hombre, los de Cupertino, pretenden vender su terminal de gama más baja, el iPhone 5c en una variedad de colores que ni el arcoíris. Esta habría sido una buena oportunidad para que Apple recuperara el modelo policromático de su logo, pero eso no, ese permanece en invariable monocromo.

El caso es que ha sido presentar sus nuevos teléfonos y el resto de fabricantes se han lanzado a la yugular. Lo sorprendente es que la munición con la que han atacado los competidores no iba dirigida a las características del teléfono sino, sorprendeos, a los colores empleados por Apple. El primero que inició las escaramuzas fue Nokia. Es verdad, los móviles de la finlandesa bien podrían montar entre ellos una auténtica bandera gay. Los tenían de todos los colores: rosa fucsia, verde fosforito, amarillo chillón… y sí Apple ha sacado sus nuevos teléfonos con colores igual de chillones. Así que nada más salir a la palestra a los de Nokia (o mejor Microsoft) les faltó tiempo para asegurar que estaban encantados con que Apple apostase también por introducirse en el maravilloso mundo del arcoíris.

Pero sin duda el que más ha dado que hablar es el iPhone 5s en color dorado. Sí, puede parecer una auténtica paletada propia de Cachuli o de Belén Esteban ir por la calle con un terminal de estas características, pero es el teláfono ideal para aquellos “quiero y no puedo”. Es decir: el nuevo rico. Paco el Pocero hay mogollón, pero por mucho que se lo propongan y mucha pasta que consigan reunir nunca llegarán a ser unos pijos integrales al estilo de Isabel Preysler. Para eso hay que pertenecer a otro status. Status al que no se llega de golpe. Así que el nuevo iPhone 5s puede convertirse en el móvil ideal para este tipo de gente y por tanto es de prever que tendrá un gran futuro en nuestro país, tan dado a mostrar a todo trapo sus posesiones más preciadas y más estrafalarias.

Lo sorprendente del caso ha sido la reacción de Samsung a la aparición de este nuevo móvil. Como si de repente hubieran cogido una pataleta propia del niño de dos años, los coreanos se han puesto a berrear. Y han empezado a hacer declaraciones y a sacar informaciones acerca de que ellos fueron los primeros en sacar al mercado modelos de móviles “cani” (como se puede ver en este blog de Samsung, a cual más hortera). Y se apresuraron en sacar un nuevo Galaxy S4 también en modelo oro. ¿A dónde te lleva esto? ¿Sois tan horteras que ahora hay que discutir sobre quién ha sacado antes un teléfono de determinado color al mercado? Pues venga, vale, hombre de ojos rasgados: vosotros fuisteis los primeros pero lo que pasaba es que en la época en la que sacasteis teléfonos con ese color, no liderabais el mercado: la gente apostaba por los Nokia e intentabais ganar algún punto de cuota de mercado con cosas como estas. Pero la realidad fue que ningún macarra encargado de reparar coches de choque se decantó por adquirir un terminal dorado. Él ya tenía más que suficiente oro con sus anillos y sus colgantes.

Yo en realidad, lo que diría a todos los fabricantes es que si Míster T (el actor que encarnaba a B.A. Barracus en el Equipo A) no pudo conseguir que todos nos aficionáramos a los oros es difícil que se consiga gracias a un modelo de smartphone dorado. Si nos ponemos estupendos, cosas más difíciles se han visto, pero me he tragado suficientes ruedas de prensa y eventos de lo más variado en los que se quería marcar tendencia, por ejemplo, con ordenadores, tabletas y móviles de color rosa “dirigidos específicamente al sector femenino y que estamos seguros que harán las delicias de todas las mujeres”. En esos eventos, sólo había que ver los caretos que ponían las periodistas cada vez que algún directivo machirulo soltaba alguna frase de este estilo para saber que ese producto no se iba a comer un colín.

Con los smartphones dorados me da que va a ocurrir tres cuartos de lo mismo. Más que nada porque tanto Apple como Samsung están equivocando el objetivo: el tipo que tiene clase (y el dinero por castigo) jamás se comprará ese tipo de terminal. Esos teléfonos sólo serán comprados por narcos, políticos corruptos, macarras con coche tuneado o marujas con abrigo de visón.

La música de hoy la pone un clásico: David Byrne y sus Talking Heads. Aunque es dificil seleccionar un tema entre toda la excelsa carrera de este grupo me he quedado con el tema “and she was”, aunque hay cientos para elegir en la trayectoria de este conjunto post-punk y una de las mejores bandas de la década de los ochenta.

Anuncios

BYOD: Margarita quiere llevar su iPad a la oficina

Tráete tu smartphone,colega. Fuente de la imagen: http://taitcoles.wordpress.com
Tráete tu smartphone,colega. Fuente de la imagen: http://taitcoles.wordpress.com

Hace unas semanas hablaba sobre la insistencia que tenemos en poner siglas casi a cualquier tecnología,  cargo o solución.  Si existe una sigla que esté realmente de moda en esto de las tecnologías esa es BYOD.  Yo no sé a quién se le ocurrió el palabro porque feo, lo que se dice feo, es un rato.  El conjunto de letras significa Bring Your Own Device o lo que traducido al cristiano viene a ser Tráete Tu Propio Dispositivo. ¿Dónde quieren que traigas tu dispositivo?  ¿A qué dispositivo se refieren?  ¿Tal vez al mando de tu coche?  ¿Quizá a tu podómetro? No. Se trata de tu portátil,  smartphone o tablet y, lógicamente, quieren que te lo lleves a la oficina.

¿Qué fue primero?  ¿La gallina o el huevo? Pues con esto del BYOD ocurre lo mismo.  No se sabe quién fue primero,  si los usuarios que se llevaban sus dispositivos a las oficinas,  motu propio,  y accedían a aplicaciones de la empresa porque se negaban a prescindir de su smartphone o si fueron las empresas que vieron un chollo en eso de no tener que adquirir hardware adicional para sus trabajadores.  Algo de ambas cosas hay, aunque es cierto que esa cosa llamada consumerización y por la que son los usuarios los que ahora marcan las tendencias del mundo tecnológico, incluso en la empresa, es en buena parte responsable del éxito de la horrenda sigla.

Desde hace varios años, son muchos los trabajadores que se han llevado el portátil de la empresa a sus casas.  Sin embargo,  hubo un momento en que al señor Medina le dio por llevar su iPhone a la empresa y vió que le molaba más acceder al correo de la empresa desde él que desde la Blackberry. Y Margarita, siempre atenta y envidiosa de los aparatos que traían sus compañeros descubrió que era mucho más interesante gestionar su cartera de clientes desde su iPad personal, ya que además le permitía enseñar las fotos del último crucero que se había marcado con su amante Antonio, el macizorro administrativo de contabilidad, que a su vez utilizaba su portátil para leer el Marca mientras estaba en el aseo.

Y es que ahora los empleados se siguen llevando el portátil de la empresa a casa pero a la oficina van además con su set completo y personal de terminales móviles.  ¿Y qué ocurrió?  Pues que los directivos de las empresas vieron caer del cielo una pasta gansa en forma de ahorro.  Y además los empleados estaban encantados con poder utilizar su smartphone.  En realidad estaban un poco hartos de esa BlackBerry infernal que les proporcionaba la empresa.  Una vez que se acostumbraron al iPhone, al Samsung o al iPad, no querían cambiar y por supuesto la empresa no quería hacer un brutal desembolso en forma de nuevos equipos.

Esta situación no sólo afectaba a los curritos.  Los jefazos tampoco querían su añeja BlackBerry ni su portátil con procesador Intel Centrino. Ellos, además de trabajar, también querían ver vídeos de YouTube o las fotos de sus vacaciones mientras estaban tumbados en el sofá sin necesidad de tener que cambiar de máquina cada vez que estaban en modo trabajo o en modo ocio. Y BYOD era un chollo: ahorraba costes, incrementaba la productividad pues todos, curritos de a pié y jefazos, unidos de la mano por una vez,  estaban en conexión permanente.  Daba igual que estuvieran en la cama o en el baño: el jefe podía contactar con el empleado en cualquier momento y el trabajador se podía conectar al ERP de la empresa a la vez que se untaba de aceite y tomate la tostada matutina.

Pero hete aquí que el chollo puede que no fuera tanto. ¿Qué sucedía con ese empleado irresponsable que perdía móviles a troche y moche como si fuera un diputado del congreso? ¿Qué ocurre con el directivo mamón que sabe demasiadas cosas de la compañía y todas ellas las lleva en un dispositivo que apenas pesa 135 gramos? ¿Y esa manía de compartir archivos a través del DropBox, por no mencionar los agujeros de seguridad de los whatsapp?

Pues simplemente ha sucedido lo que tenía que ocurrir. Que en una gran empresa el ingeniero de sistemas se ha convertido en un paranoico con un parecido cada vez más razonable al profesor Bacterio. Y los empleados, concretamente sus malditos móviles y iPads, son los Mortadelo y Filemón a los que se enfrenta a diario. Al tipo le va a estallar la cabeza. No sabe cómo gestionar tanto dispositivo, con diferentes sistemas operativos ni tantos usuarios. Porque no: el rollo de la consumerización lo único que ha hecho es que se prescinda de la antigualla que ofrecía la empresa como dispositivo corporativo pero todos ellos llevan su móvil, su tableta y su portátil al trabajo. Y lo peor es que los fabricantes no paran de sacar nuevos artefactos y ahora también hablan de tabletófonos (o phablets) como si realmente los fabricantes quisieran convertir a los empleados en el super agente 86, con sus mismas torpezas intrínsecas.

Lo que empezó como un importante ahorro de costes se está convirtiendo en un quebradero de cabeza y lo que la empresa dejó de gastar en móviles de última generación se lo está puliendo ahora en implementar medidas de seguridad para que ningún dato vaya más allá de donde tiene que ir. No sólo eso: también se gasta un dineral en hacer que las aplicaciones puedan correr en distintos entornos, por mucho que los programadores aseguren que la nube tiene muchas soluciones. En la nube hay también rayos y relámpagos, así que de vez en cuando también conviene tenerlos en cuenta.

La música de hoy la pone un grupo nuevo que acaba de sacar su primer EP al mercado. Son españoles, cantan en inglés y se hacen llamar The Good Old Days en un claro homenaje a The Libertines. Las reminiscencias suenan a Lou Reed o a los Stones, aunque la canción que acompaña este texto dibuja un claro parecido a REM en su álbum Monster.

A Vodafone le mola el metro

Así será la imagen de la línea 2 a cambio de 3 millones de euros.
Así será la imagen de la línea 2 a cambio de 3 millones de euros.

Lo bueno de la crisis es que las ocurrencias están a la orden del día. El hambre agudiza el ingenio, que dice el refrán. Los políticos no sólo piensan en recortar, también en aumentar el dinero que hay en las arcas públicas. Claro que normalmente esas arcas se llenan a costa de la (poca) pasta que le queda al populacho y se hace mediante subidas de impuestos (que nunca se iban a producir) e incremento de tasas de todo tipo. Eso sí, como somos gilipollas nos dicen que es un “recargo temporal de solidaridad” si te suben el IRPF, un gravamen adicional si lo que aumenta es el IVA o movilidad exterior si lo que sucede es que te tienes que largar de tu país porque éste es incapaz de ofrecerte oportunidad alguna. Obviamente a ninguno de nosotros nos pagan en diferido una indemnización… es más a algunos ni les pagan la indemnización.

Así que al menos es de agradecer que el sector tecnológico tenga iniciativas para rellenar las arcas públicas para ver si las telas de araña se van eliminando. Porque sí, acciones de marketing como la que os voy a contar surgen por iniciativa del sector TIC. No vayáis a creer que algún político se ha estrujado los sesos para generar pasta fuera de los dogmas comunes de recortes y subidas de impuestos.

Hace un año fue Samsung a la que se le ocurrió la brillante idea de patrocinar la madrileña estación de metro de Sol. Durante un mes se llamó “Estación Sol Galaxy Note”. Ahora es Vodafone la que ha superado a la coreana y no sólo va a utilizar su nombre para patrocinar a la más emblemática de las paradas del suburbano madrileño, sino que toda la línea 2 (la roja) llevará el nombre de la operadora británica. La pasta que dejaron en su momento los coreanos y la que dejará Vodafone será gansa pero tú, ciudadano, estate tranquilo: no verás un miserable céntimo. Ese dinero no se invertirá en mejorar la red de Metro, ni tan siquiera servirá para frenar los despidos de unos cuantos trabajadores de Metro. Sabemos que tampoco se destinará a mejorar el sistema educativo de Madrid, ni a que la gente pueda tener a unos servicios sanitarios medianamente dignos. No, tampoco te arreglarán la acera de tu barrio, esa que lleva agujereada desde que tu abuela conoció a tu abuelo. Como mucho servirá para arreglar algún parquímetro estropeado. Paro la realidad es que no sabemos en qué se utilizará ese dinero, aunque sí nos lo podemos imaginar.

Yo soy favorable a este tipo de acciones de marketing: dan dinero a la ciudad (en este caso tres millones de euros) y por tanto, debería beneficiar a los ciudadanos mientras que a la marca anunciante le ofrece una pasarela sin parangón y estar en boca de todo el mundo durante un tiempo. El retorno de la inversión para el anunciante es rápido y el beneficio para la sociedad debería ser positivo. Nos podemos encontrar con los pedantes que no quieren que se produzcan esta serie de actuaciones. Pero ¿que harían todos los que se quejan de este tipo de acciones si sucediera que se le presenta un comercial en su casa y le dice?: “disculpe, soy de Vodafone y queremos que, a cambio de 6.000 euros, su piso en vez de ser el 3ºC pase a llamarse Vodafone 3ºC”. ¿Qué? ¿Cómo se te queda el cuerpo? ¿Eres tan chulito que le dices al tipo que no, que tú eres un tipo tradicional y que rechazas la pasta porque tu casa ha sido el 3ºC toda la vida? Creo que no. Coges la pasta como un campeón y si además logras no declararla a Hacienda mejor que mejor. Sí, los españoles somos así. Criticamos todo pero si nos afecta a nosotros entonces empezamos a ser más permisivos.

El caso es que visto que las estaciones de metro son un negocio publicitario empiezo a pensar qué pasaría si todas las líneas estuvieran patrocinadas. Obviamente tiene que ser por compañías tecnológicas que son a las que más puede rentar acciones como estas. No es plan que una línea de metro sea patrocinada por una marca de coches ni tampoco por una de motos, por mucho que sea una Harley Davidson o una Chopper. Así que nos podríamos encontrar con conversaciones como la que sigue:

–          Perdón joven, ¿sabe usted cómo puedo ir a la estación Campamento Microsoft?– pregunta una señora.

–          Sí, tiene que coger la línea Vodafone, hacer transbordo en Opera Firefox, ir a la línea verde Amena verbena y la última estación es Campamento Microsoft

Todas las estaciones son susceptibles de ser patrocinadas, aunque hay una que ya está ocupada de forma permanente: Atocha-Renfe. Hay algunas que son muy propicias para ser patrocinadas. Así, Panda Security podía patrocinar la estación Bambú. Empalme es la que le correspondería a Apple mientras que Lista no tendría que ser patrocinada por una empresa, sino por la presidenta de Microsoft España. Pavones sería la estación para Google, por cómo anda presumiendo de unos años a esta parte y Artilleros es la apropiada para Oracle dada la afición de Larry Ellison a disparar improperios ante cualquier pregunta sobre su competencia.

Lo de las líneas es más fácil. La verde para Amena (verbena), la azul para Mosvistar, la gris para Microsoft, que cada vez tiene menos color… El problema viene con la línea 4. ¿Quién quiere comerse el marrón? En este caso yo no apostaría por patrocinar esta línea pues todo el mundo la vería como una empresa de mierda… aunque haberlas, haylas.

La música de hoy la pone Cat Power una de las vocalistas y compositoras aparecidas de la escena indie en la década de los noventa. No tiene un estilo muy definido pues durante su carrera ha explorado diferentes géneros musicales. El tema Ruin de este vídeo es muy apropiado para los tiempos que corren.

Eres lerdo. Be smart my friend

El auténtico smartwatch ochentero.
El auténtico smartwatch ochentero.

Uno de los inventos que parece que va a acaparar la atención de la sociedad de consumo tecnológica va a ser el mercado de los denominados relojes inteligentes, también llamados “smart watches”. Ahora todo tiene que ser smart, y así hablamos de smart business, smartCity, smart commerce, smartphone, smartPC, smartTV… No deja de ser una ocurrencia más del creativo de turno. A mí esto de que todo sea inteligente me lleva a pensar que las empresas tecnológicas creen que somos imbéciles y por ello desarrollan dispositivos y aplicaciones verdaderamente listas que nos ayuden en nuestra necedad. Gracias a este tipo de aparatos nos sentimos más poderosos. Somos los amos del mundo y les otorgamos toda nuestra confianza, por mucho que, por ejemplo, el GPS se empeñe en llevarnos por el camino más largo: si la voz surgida del aparato de marras te dice que tienes que dar un rodeo de un kilómetro para llegar a tu destino, por mucho que éste se encuentre a cien metros, se hace lo que aconseja la voz en off y punto. Al fin y al cabo es más smart que tú.

Yo pensaba, cuando escuchaba la palabra Smart, que me estaban intentando vender un coche, pero lo cierto es que ese vehículo ovoide fue el precursor de toda una fiebre en el sector tecnológico. Lo inteligente está aquí y a ti te hará idiota.

Como he mencionado, lo último en incorporarse al mundo inteligente han sido los pelucos. Antes se presumía de Rolex, Omega,… Se supone que en poco tiempo Apple sacará a la venta su iWatch y entonces el mundo de la joyería cambiará por completo. Te convertirás en un completo espécimen si no te compras el reloj de la manzana. Ya estoy viendo la fiebre subir de temperatura:

–          Me he comprado el peluco de Apple… ¡Mola mazo!

–          Pues yo lo he pillado en negro que le da un aire más sofisticado

Vamos a ver que la idea puede ser cojonuda, pero tengo la sensación de que a veces nos olvidamos de la función principal. Un reloj sirve, fundamentalmente para saber qué hora es, no para consultar el correo electrónico. Básicamente porque te vas a tener que dejar los ojos si quieres leer un e-mail en la pantalla de un reloj. ¿Acaso no tenías suficiente con el móvil? Claro que lo del móvil es lo mismo: ya no se utiliza para hablar. Ahora se prefiere utilizar el whatsapp o el Line. Da igual que un tema lo puedas resolver en una conversación de un minuto. Es mejor darle al teclado virtual y mandar emoticonos y tirarte un cuarto de hora mandando mensajes…

El caso es que como Apple ha estornudado ahora estamos todos detrás de ver con qué cacharro nos va a sorprender la compañía de Cupertino… sólo que esta vez la idea no es nueva. El reloj inteligente existe desde hace muchos años y no, no lleva la firma Apple. Por ejemplo, la japonesa Seiko, que también fabrica impresoras (bajo la marca Epson) ya empezó a desarrollar los primeros teléfonos inteligentes. Eso sin olvidarnos de los famosos Casio Calculadora que muchos llevábamos en nuestras muñecas allá a principios de los 80 (sí y también se llevaban las hombreras, los pelos cardados y los pantalones tobilleros). Algunos, rizaban el rizo y en vez de calculadora incorporaban un pequeño videojuego con el que se podían abstraer de las tediosas clases de Lengua. Pero fue IBM, allá por el año 2000, la primera que empezó a dar un salto cualitativo en esto del tema del peluco inteligente. Funcionaba con Linux y el Gigante Azul llegó a un acuerdo con la relojera Citizen para su posterior comercialización. Claro que no se llamaba smartwatch, sino Watchpad. Entre otras funciones incorporaba Bluetooth y reconocimiento de huella dactilar.

Sin embargo ha sido insinuar Apple que va a sacar al mercado el iwatch, para empezar todos a alabar lo visionaria que es la compañía. ¡Joder, si hasta Sony ya ha sacado al mercado un reloj similar y Samsung lo va a hacer también y lleva trabajando en ello desde los años 70. Así que no. Apple, (tampoco) en este caso ha descubierto la pólvora De verdad que no entiendo este afán por hacer de Apple la compañía más visionaria del mundo de las TICs cuando NO LO ES.

En fin que en los próximos meses nos enfrentamos ante la invasión de los relojes inteligentes dirigidos al mercado del memo. Si se tiene un smartphone, el reloj pierde su sentido, por mucha tecnología que incorpore. Son muchas actualmente las personas que han prescindido de su peluco, porque la hora la miran… ¡Sí, efectivamente!, en el móvil. El smartphone ha arrasado con todo: con los reproductores MP3, con las cámaras fotográficas, y también con el reloj así que carece de sentido un invento de semejantes prestaciones.

De todas formas, los relojes no tienen la exclusividad friki del mundo Smart. De tan tontos que somos también tenemos las Smart Shoes. Horteras donde las haya y con altavoz incorporado son unas zapas que hablan al usuario. Como no tenemos suficiente con el individuo que va con el auricular bluetooth en la oreja mientras habla o los latinos con su bachata tronando desde el altavoz del smartphone, ahora vamos a ver a los que se dedican a correr por el parque (perdón, los runners) escuchando los consejos que le dan sus zapatillas inteligentes. ¿De verdad que queremos hacer footing o jugar al baloncesto con un altavoz en nuestros pies? El proyecto de esta zapatilla es de Google, pero el pasado enero Apple patentó algo similar como se puede ver en este link de patentes de EE.UU. ¿Qué nos jugamos a que dentro de unos meses estamos hablando de la gran innovación de Apple?

Lo dicho, tanto Smart lo que nos demuestra es que somos lerdos o al menos las compañías nos deben ver así. La tontuna se apodera de nosotros y nosotros le hacemos el juego a todas. Así que sí, definitivamente debemos ser bastante obtusos.

La música de hoy la pone The Dandy Warhols. Un maravilloso grupo que pasaba desapercibido hasta que Vodafone realizó durante años sus campañas publicitarias con este tema. De este conjunto se ha dicho que práctica un rock psicodélico parecido al de la Velvet Undergroud aunque a mí me suena más a David Bowie o a Lemonheads.

¿Realmente necesitas este móvil?

El nuevo Galaxy S4.
El nuevo Galaxy S4.

El pasado jueves Samsung presentó en Nueva York el que será su nuevo dispositivo estrella para los próximos meses. La ciudad elegida no es baladí. Los coreanos se lanzan a intentar conquistar el mercado americano, uno de los pocos en los que no lideran el mercado de los smartphones. Así que la estrategia está clara: nos gastamos una pasta en merchandising y marketing, invitamos a periodistas y bloggers a pasar tres días en la Gran Manzana y bloqueamos Times Square, en pleno Manhattan, para que todo el mundo hable del Galaxy S4. Todo muy americano… salvo por el presidente que como buen coreano no logra enganchar al auditorio con los mensajes. El móvil en sí, ya lo habréis leído en varios lugares, es una copia del S3 al que le han añadido alguna aplicación de software interesante y le han mejorado la cámara.

La nueva era del smartphone está haciendo que las empresas y los usuarios se vuelvan locos. ¿Realmente necesitas el nuevo móvil de Samsung? ¿Realmente necesitan los coreanos sacar un nuevo terminal cuando tienen no uno, sino varios teléfonos que todavía tienen recorrido? A lo mejor si se hubieran esperado hasta septiembre le podían haber mejorado el diseño (y no utilizar el plástico como elemento fundamental de construcción), le podrían haber metido más y mejores aplicaciones y podrían habérselo currado un poco más. Samsung tiene muy buenos modelos, que para nada se han quedado obsoletos y por tanto no tenían necesidad de colocar en el mercado el nuevo terminal. Bastaba con esperar un poco para sacar un teléfono mejor. En realidad han pecado de lo mismo que le ocurrió a Apple en su momento cuando sacó el iPhone 4S.

Las prisas no son buenas consejeras, que dice el refrán. Y en este caso creo que el Galaxy S4, siendo un buen teléfono, ha sido sacado con precipitación. Pseudoperiodistas y bloggers han ido, durante meses, caldeando el ambiente con falsas informaciones y rumores de todo tipo acerca de las prestaciones del nuevo terminal. Es muy propio de las compañías tecnológicas actuales fiarse de lo que señalan las redes sociales y creer a pies juntillas en lo que se expresa en ellas. Craso error, machote. El Twitter engaña más que la falsa moneda y el Facebook también.

Pero los usuarios también son culpables de esta paranoia móvil. Luego nos quejamos de cosas como las de la obsolescencia programada:

–          ¡Joder, se me ha estropeado la lavadora y me dice el técnico que para lo que me va a costar cambiar el motor, mejor me compro una nueva!, – exclama indignado el incrédulo usuario.

–          Y, ¿cuánto tiempo tiene?, -pregunta el amigo

–          ¡Si sólo tiene 7 años! Es que ahora fabrican los electrodomésticos para que se estropeen cada cierto tiempo. Y, fíjate, ¡mi madre sigue con su lavadora de hace 20 años!

Efectivamente, chaval. La obsolescencia programada existe y te irrita. A mí también. Pero resulta que tú eres el auténtico obsolescente programado porque mientras te indignas por tener que comprarte un electrodoméstico que ni siquiera ha alcanzado la década de vida, estás negociando con tu operadora para que te dé el último smartphone del mercado cuando el tuyo no tiene ni un año de vida. Concretamente, tienes un pedazo Samsung Galaxy S3 que te compraste hace 9 meses. Así que, ¿para qué quieres un nuevo modelo? A lo mejor es que te gusta estar esclavizado con tu operadora a la que le pagas y le proclamas más fidelidad que a tu pareja a cambio de un terminal que NO NECESITAS.

Es verdad que una lavadora no es algo sugerente, por mucho diodo led que le quieran poner. Al final su máximo atractivo radica en ver cómo da vueltas y más vueltas la ropa y esto no da para mucha conversación. No es lo mismo estar en un bar hablando sobre la última app que te has descargado que entablar una conversación acerca de las 800 revoluciones por minuto del centrifugado.

De un lavavajillas ya ni hablamos. Si por lo menos la puerta fuera transparente a lo mejor podríamos charlar sobre los beneficios de poner más o menos dosis de abrillantador o de los efectos de la sal en el giro de las aspas mientras éstas esparcen agua.

Con los móviles es diferente. Existe una paranoia colectiva por el último modelo. Algo que no ocurre en ningún otro apartado del mundo TIC. No, ni con las tabletas, ni con los ordenadores, ni con el software CRM, ni siquiera con el mundo cloud existe semejante ansia.

A lo mejor es una cuestión de tamaño. Porque toda esta paranoia viene desde que los móviles dejaron de ser móviles para convertirse en smartphones. Si antaño lo que se valoraba era un artilugio pequeño y manejable, ahora lo que se lleva es tener el aparatdo más grande: El otro día, tomando unas cervezas en un bar con un amigo, observo que no para de moverse en el taburete. Empiezo a estar preocupado y cuando le miro la entrepierna noto un bulto nada sospechoso. Es imposible que a mi colega, después de muchos años, le provoque erecciones. Así que empiezo a pensar que, dados sus movimientos, a lo mejor se ha sometido a una operación de alargamiento del miembro. Pero no. De repente se saca del bolsillo un móvil (de esos que ahora se llaman phablet, ni tablet, ni teléfono) de más de 5 pulgadas que era el responsable de sus vaivenes y del repentino crecimiento del miembro.

–          Pero, ¿cómo vas con eso ahí?, -le pregunto

–          ¡Ah! Casi se me olvida enseñarte mi nuevo móvil, -me contesta

–          ¿Tu nuevo móvil? Pero si no puedes ni sentarte en condiciones con tu nuevo móvil.

–          ¡Qué exagerado! Si no pesa nada. Tiene unas aplicaciones estupendas, es supermanejable y es la última moda

“Pues sí, la última moda va a acabar con tu libido”, pienso yo. Y es que, en el mundo smartphone, cuanto más grande mejor. Esto es algo que hasta ahora sólo ocurría en el planeta de la gafa de sol, donde el modelo más moderno es el que tape ojos, cejas, frente y nariz: ¡perfecto para que no te vean el jeto que tienes después de una noche de fiesta loca, pero no tanto para tener una conversación decente sin saber si a quien hablas es a una persona o a un marciano salido de una lavadora!

El que sí necesita mucho equipamiento es el compositor de hoy: Xavier Rudd. A pesar del nombre, es un músico australiano que, como se ve en el vídeo es capaz de tocar un innumerable conjunto de instrumentos a la vez… un auténtico hombre orquesta al que es difícil encuadrar en un género musical concreto ya que tiene temas que van desde el Reagge, el folk, rock o incluso el blues.

Lo que no te cuentan del Mobile World Congress

Mobile World Congress. En Barcelona del 25 al 28 de febrero
Mobile World Congress. En Barcelona del 25 al 28 de febrero.

Este próximo lunes comienza una de las citas más importantes para todos aquellos que nos dedicamos a esto de las tecnologías. Se trata del Mobile World Congress, una feria internacional que tiene lugar en Barcelona, en la que cualquiera que se dedique al mundo de la movilidad, los tablets, las apps, etc., tiene que estar. Y están todos los grandes: Samsung, Huawei, LG, BB, Nokia, Sony, HTC,… ¿Todos? Bueno no, todos no. Apple no. A la compañía de la manzana no le interesa codearse con la chusma. Los directivos de esta empresa están por encima del bien y del mal. Son seres superiores y por tanto nunca asistirán a eventos en el que se junte calaña como los que apuestan por el Android o el Windows.  Y es que en Apple siempre han sido exclusivos. Son el Ferrari de las TIC. Los demás son empresas fabricantes de utilitarios para dar satisfacción a la plebe. Porque sí, eso es Apple. Unos guays de cojones que de tanto que se lo creen, a veces van tan de sobrados que dan auténtica aversión.

El caso es que nadie les echará en falta en la feria. A veces es lo que ocurre: y es que, es mayoría el personal que todavía no se siente atraído por la secta appleniana, y disfruta este evento como uno de los mayores (y mejores) que existen en el mundo de las TICs actuales.

Desde este blog, sin embargo, no os voy a dar información sobre lo que se presenta en la feria. Os vais a saturar de ver teléfonos, tablets y nuevas herramientas durante la próxima semana, porque los periodistas teckies somos muy cansinos y creemos que no hay vida más allá de nuestro mundo de chips. Así que no os enojéis. Lo que os voy a contar son algunos destalles que seguro, seguro se van a ver durante esta edición y que se repiten año tras año, como si fuera un mantra.

Siglo XXI: Mujeres recauchutadas y siliconadas siguen siendo el reclamo de muchos stands.
Siglo XXI: Mujeres recauchutadas y siliconadas siguen siendo el reclamo de muchos stands.

1.- La mujer como reclamo. Parece mentira que a estas alturas de la vida la gente siga utilizando a la típica muchacha-Barbie-siliconada  para atraer público hacia un stand. Porque evidentemente a nadie se le ocurre poner a un engendro a la entrada. No, seguimos apostando por la joven bien recauchutada y con un pecho cuanto más grande mejor. Casualmente, ninguna de las empresas que apuestan por esta fórmula de atracción del público tiene un producto meramente aceptable. Con respecto a este tema hay una cosa que no acabo de entender. Si pones a una tía en tanga, bailando en un pedestal, ¿por qué no pones también a un pavo-Ken-mazas (y también siliconado) a marcarse unos bailes? Estoy seguro de que ese stand tendría mucho éxito, más teniendo en cuenta que el número de mujeres en este tipo de eventos aumenta cada año y que además lo de la azafata bombón es el recurso fácil.

Como en muchas otras ferias, los profesionales ociosos también abundan. El precio de la entrada: sobre los 600€.
Como en muchas otras ferias, los profesionales ociosos también abundan. El precio de la entrada: sobre los 600€.

2.- Una feria profesional. ¡Ja! A ver, es verdad. Esto no es ExpoOcio ni el SIMO cuando se llenaba de adolescentes y jubilados aburridos. Pero también los hay. Mochileros que va a coger cualquier folleto publicitario, bolígrafo o gominola que le ofrezcan. A fin de cuentas es algo muy propio de este país: “Oye tronco, vámonos al Mobile, que me han dicho que en el stand de HP sortean un ultrabook”, le dice un amigo a otro. “Sí, -responde de otro- y además creo que en el de Rovio, te dan caramelos de Angry Birds” Al final, como sucede con muchas cosas, el populacho va a los sitios porque le regalan “cosas”,  y en el apartado “cosas” entra desde un pincho USB de 256Mb, hasta una alfombrilla para ratón, pasando por folletos de todo tipo y sin olvidarnos de las indefectibles pelotitas anti-stress.

Encuentra en menos de 10 segundos a un occidental.
Encuentra en menos de 10 segundos a un occidental.

3.- Chinos a tutiplén. Bueno, chinos, y coreanos y taiwaneses y japos… Dejémoslo en tipos de ojos rasgados. Nos invaden. Lo mejor de todo es que ya no sólo se dedican a copiar, que también. Ahora además inventan, desarrollan y hacen cosas muy buenas. Bueno, los japos y los coreanos ya lo hacían, pero es que ahora los chinos van avanzando y desarrollan su propia tecnología. Así que cuando uno entra en un pabellón parece que acaba de atravesar la Gran Muralla o está en San Francisco caminando por el Barrio Chino. Y es que de un tiempo a esta parte, el hardware es puramente oriental: Lenovo, Samsung, HTC, ZTE, Huawei, LG, Fujitsu,… ¿Aquí que nos queda? ¡Alcatel y sus móviles retro!Me parece perfecto, han sabido copar el mercado. Pero alguien les podía enseñar a hablar idiomas. Mira que los españoles no somos los más adecuados para decir a alguien que aprenda inglés, pero es que no hay nada peor que un chino o un coreano hablando en inglés. Yo, por ejemplo, cada vez que tengo que entrevistar a un oriental las paso canutas. No le entiendes una mierda. Y lo peor viene después, cuando tienes que pasar la entrevista al documento de texto: sabes que vas a pasar cuatro horas para sacar una página de texto.

Y es que, en este reducto cerrado que es el MWC no se habla ni español ni catalán. Toda la información se encuentra en inglés y, por supuesto, todo el mundo habla en inglés. Nada de relacionarse en otro idioma que no sea la lengua de Shakespeare. Pero algo puede estar cambiando: los países asiáticos, coreanos y chinos sobre todo, han ganado mucho terreno. En algunos momentos, paseando por algún pabellón, se puede hacer difícil encontrar alguna cara occidental. Si se fijan en la imagen, puede parecer el juego de “¿Dónde está Wally?”, sólo que en este caso la pregunta sería “¿Dónde está el occidental?

¿Es Konka o es Nokia?
¿Es Konka o es Nokia?

4.- Los chinos copiotas: Estos son los chinos a los que estábamos acostumbrados. El oriental de toda la vida. El del “decomisos”. El crack de la imitación también está presente y de qué manera en el Mobile World Congress. Y no se corta un pelo. Lo mismo te hace una copia calcada de un iPhone que te tunea un Galaxy S3 (falso como la falsa monea, eso sí). De todos los que vi el año pasado me sorprendió esta empresa: Konka. Misma tipografía que la de Nokia y mismo diseño que los últimos modelos de la compañía finlandesa. Lo sorprendente es que nadie de Nokia se acercó a poner una denuncia por plagio. En el último año, ya no se cortan y ahora los diseños imitan a Blackberry, al iPhone y a cualquier marca que se les ponga por delante.

En fin, que como os vais a hartar de ver smartphones en cualquier blog, periódico o telediario durante la próxima semana, habrá que tomárselo con calma. Así que la nota musical de esta semana la pone Pulp, un grupo británico, que lleva desde la década de los 70 haciendo muy buena música, y encuadrado dentro del denominado brit-pop. El tema, uno de los más famosos de la banda, va dedicado a toda la gente normal… esa de la que cada vez queda menos.

RIM ha muerto y Blackberry también

La nueva blackberry z10.
La nueva blackberry z10.

Está bien esto de intentar salvar de la defunción a una compañía pero las cosas hay que asumirlas. Si esto no se hace, la probabilidad de éxito es nula. Digo esto a colación de la presentación que tuvo lugar ayer en Nueva York de las nuevas blackberrys. De toda la información que he leído, no me he encontrado con un análisis de lo que se espera de la compañía y de lo que puede aportar al mundo móvil actual. Prácticamente todos los artículos son alabanzas al nuevo sistema operativo, a que vendrán con un número infinito de aplicaciones, a lo acertado del cambio de nombre de la empresa…

Sí. Uno de los apartados más interesantes es que RIM ya no se llama RIM: ahora es sólo Blackberry. ¿Y esto a quién le importa? Al populacho no le cuentes que su smartphone está fabricado por una empresa canadiense que se llama RIM. Ni lo sabe ni le importa. La blackberry era de Blackberry y lo de RIM le importa tres carajos. Así que, si para algunos lo más importante es el cambio en la nomenclatura de la empresa quiere decir que no aporta nada nuevo y por tanto, la compañía tiene todas las papeletas para ir encargando el pijama de madera.

Una de las cosas interesantes del mundo de los smartphones es la rivalidad no sólo entre empresas, sino entre usuarios:

–          Yo es que tengo un iPhone

–          Puff, ese teléfono no vale para nada. No hay nada como el Samsung que tengo yo.

En estas aparece otro usuario y le preguntan: Y tú, ¿qué móvil tienes? Pues yo, una Blackberry, -responde todo ufano- Así que los portadores del Samsung y del iPhone, se miran sorprendidos. Se sienten como si les hubiera caído del cielo un australopithecus afarensis tecnológico. Y es que no. Blackberry no volverá a ser lo que fue. Ha perdido protagonismo entre otros motivos porque sus aparatos fallan como una escopeta de feria. Y eso si se repite con frecuencia hace que los que siguen usando tus teléfonos se cansen, por mucho que saques nuevos modelos con diferente sistema operativo.

¡Ay el sistema operativo! Esa es otra de las novedades de las nuevas Z10 y Q10. Se llama, muy original, Blackberry 10. Y dicen los de la compañía canadiense que se han pasado dos años currando en un nuevo sistema operativo. ¡Es que lo hemos desarrollado desde cero! ¿Y? ¿Eso es todo lo que puedes aportar? Parece como si fueran niños pequeños. Si el sistema es bueno, no tiene fallos, es estable, es intuitivo y sencillo, etc., entonces los nuevos terminales podrían subir un poco de ese 2% de cuota de mercado que posee. Pero con los antecedentes que la compañía tiene, pues no parece que por mucho nuevo sistema operativo que introduzcan vayan a empezar a subir como la espuma. Dice el director general de BB en España que “los desarrolladorres se han dado cuenta del poder del nuevo sistema operativo”. Ya, pero lo que importa es que vendas producto, y aunque tengas una legión de desarrolladores detrás, si la gente no compra tus aparatitos, te quedas en nada. Y ese es el problema: que al personal ya no le gusta Blackberry porque otros le han superado en absolutamente todo y ahora no vas a recuperar la distancia que te separa de todos los demás.

Otro de los argumentos de esta repentina resurrección va a ser su mercado de apps. Los tipos de BB dicen que tienen una nueva tienda, mejorada y de calidad. Vamos a ver. Hay que saber leer a los directivos. Cuando afirman cosas semejantes lo que quieren decir en realidad es que han pasado de ser la “chino-tienda” a convertirse en el Día de proximidad. “Hombre, -aseguran-, es que ahora tenemos un catálogo de calidad de 70.000 aplicaciones” .Y es que en estos momentos los de BB sólo quieren calidad. Vamos a ver, pajarito, ¿calidad en 70.000 aplicaciones? Puff, no sé yo que hacen los usuarios del resto de smartphones que no van corriendo a reservar su nueva Z10. Si tienes 70.000 apps en tu tienda, quiere decir que algo de morralla has incorporado. Vamos, que seguro que tienes una aplicación tipo gato parlanchín o similar y, ¿sabes por qué? Pues porque la morralla le gusta al personal, aunque luego desinstale la app. Por cierto, a aquellos que tengáis una suscripción a Spotify, olvidaos de disfrutarla en las nuevas Blackberry. Entre la gran cantidad de apps de categoría, no se encuentra. Instagram, tampoco.

Los de BB siempre han ido presumiendo de ir a un nicho de mercado superprofesional. A ellos lo que les molaba era el directivo encorbatado y la ejecutiva agresiva. Era su mercado selecto. Claro, que luego lo que pedían las adolescentes y los chavalitos de regalo de cumpleaños era una Blackberry, mientras sus padres se compraban un iPhone, un Samsung o incluso un Windows Phone. Por eso, además han metido en la tienda un nutrido grupo de juegos: porque las Blackberry son muy profesionales

Por último vamos al apartado del diseño. ¿Qué aportan los nuevos terminales? Pues no mucho, la verdad. Son una copia calcada de otros ya existentes en el mercado, así que por ese lado tampoco le auguro mucho futuro a la Blackberry. Hombre ya que sacas un nuevo producto y, te has estado currando un nuevo sistema operativo durante dos años, bien podrías haber diseñado algo diferente a lo que hay ahora. Claro, los pocos adeptos que quedan a estos terminales dirán que uno de los modelos presentados, el Q10, tiene teclado. Ya, y las PDAs de HP de hace siete años también lo tenían y ahora no existen.

Con todo esto, si tu operadora (Vodafone será la primera en ofrecer el nuevo modelo) te hace una oferta, ¿debes cogerla? Claramente no. Ya tenemos bastante con un moribundo como Nokia al que quieren sacar del hoyo como para tener otro ahora. Y eso que la apuesta de la finlandesa sí puede ser algo más novedosa y aunque va de la mano de otro moribundo, poseen algo que RIM, perdón Blackberry, no tiene tanto: una gran cantidad de pasta.

Así que como Blackberry lleva tiempo muerta, pero hoy la han pretendido resucitar, nada mejor que dedicarle este tema de Brandi Carlile titulado “Dying day”. Carlile es una compositora influenciada por el country y el folk-rock norteamericano y cuyo principal éxito fue el tema “The story” en el que destaca la gravedad de la voz.