Los coreanos jamás pisarían un supermercado Día

Cajas tiradas en pasillos, estanterías de metal... Bienvenidos a Día
Cajas tiradas en pasillos, estanterías de metal… Bienvenidos a Día

Mirad con atención la imagen. Seguro que os suena y alguna vez habéis pasado por ahí. En efecto, es un Día. No importa la edad que tengas ni donde vivas. Son todos iguales, ya se encuentren en Madrid, en Valladolid, en Barcelona o en Benavente. Y son así desde tiempos lejanos. Meterse en un Día es retrotraerse en el tiempo: estanterías de metal, con salientes oxidados, de esos que en los parques infantiles están prohibidos porque si un  niño sufre una caída no se abre la cabeza. En estos supermercados siguen existiendo, así que puede ser probable que si te agaches a coger el paquete de lentejas, cuando te levantes te lleves de recuerdo una pequeña brecha.

¡Ay el Día! Ha permanecido inmutable, ajeno al paso del tiempo. Vive en una burbuja sin importar los cambios sucedidos alrededor. Tiene algo que cualquier empresario que se precie desearía mantener: la clientela. El que se acerca a uno de estos supermercados y compra, es un cliente fiel. Le da igual la estética, no le afecta que, como se ve en la imagen, uno se encuentre cajas vacías de mercancía en cada pasillo. El cliente del Día sabe  a lo que va. Conoce de primera mano en qué lugar se encuentra el paquete de macarrones. Nunca está colocado en el mismo lugar y bien puede aparecer entre los envases de leche en tetra-brick que entre las latas de conserva. ¡Si hasta los ultramarinos de los chinos están más ordenados! Y es que, ir a esta cadena de supermercados es toda una aventura: la higiene de los suelos es, digámoslo, mejorable.

Ahora que se lleva el rollo retro y el vintage, nadie podrá superar al Día por mucho que uno se lo proponga. Cuenta además con una ventaja añadida: no te clavan. Uno va a comprar ahí y sabe que va a pagar un precio justo, no como sucede en las tiendas de la calle Fuencarral en donde por una levita de la que se ponía tu abuelo te cobran 1.000 euracos de vellón y la gente sale feliz: “es que es superfashion. Además se ha tejido siguiendo el mismo patrón de hace 50 años”. ¡Gilipollas! Lo que han hecho es timarte. No, en el Día eso no ocurre. Por eso SÍ es vintage. Es de los pocos lugares en los que todavía puedes encontrarte a la señora en zapatillas y con bata de guata “porque he bajado de casa a hacer unos mandados”. También, lógico, te puedes encontrar al yonki ochentero, con su característico deje en la voz que ha venido a comprar su DanUp, aunque él en realidad siempre fue de Yop de Yoplait, pero ese ya no se ve por las tiendas.

Aunque luego lo niegue, aparecerá la señora “envisonada”, esa se encuentra en cualquier barrio obrero de una gran ciudad y que su única pretensión es la de aparentar. Sí, esa cuyas muñecas no se ven de la gran cantidad de bisutería dorada que lleva encima. Esa maruja que ha de bajar al “autoservicio descuento” cuando se encuentra a punto de cerrar o a primera hora de la mañana para no encontrarse con la vecina del primero. Y por supuesto, es de los pocos lugares en los que nos podemos encontrar con la dulce abuelita de pelo violeta que baja a por su litro de leche para el desayuno y a por la comida del gato. Porque sí, si hay una anciana con el pelo pintado de violeta, indefectiblemente un par de gatos habitan con ella.

La realidad es que estos supermercados son un auténtico desastre (ojo, el Lidl no se queda atrás) y me da que por mucho que se esfuercen tampoco quieren que cambien. En realidad el cliente del Día adora esta calamidad. Y no, nunca irá al Mercadona a hacer la compra, por muy ordenados que estén los estantes y por muy modernos que sean. Así que aunque parece que intentan cambiar la imagen y acercarlo más a los tiempos que corren, estoy convencido de que la gran mayoría de los supermercados Día seguirán como están. ¿El Día Market? Pero, ¿qué demonios es eso? Algo para atraer a nuevos clientes, más selectos,… vamos, para atraer al cliente Mercadona, pero ya te digo yo que la abuela del pelo morado seguirá comprando en su Día de toda la vida porque es lo que le gusta.

Me parece bien toda esa política de mantener la estética vintage, pero, ¿por qué tienen que estar los productos y las estanterías desordenadas? ¿Por qué las galletas María aparecen donde se encuentran las judías pintas? ¿Por qué cuando se acaban todos los tetra-bricks de leche, la caja en la que estaban almacenados tiene que estar tirada por los pasillos? Y lo que es más importante, ¿por qué los cajer@s tienen siempre esa cara de vinagre?

El coreano haciendo la compra
El coreano haciendo la compra

En otros países estas cosas no ocurrirían. Mirad ahora esta otra foto. Estantes bien ordenaditos, cada artículo en su lugar: los yogures con los yogures, la leche con la leche, las bebidas isotónicas donde corresponde. La gente sabe lo que quiere y tiene la certeza de que lo va a encontrar en su sitio correspondiente. Claro, no es tan divertido como el Día… ¿o sí? Pues a lo mejor no, pero puede ser estresante. Esa imagen se corresponde con el metro de Seúl y la gracia está en que en el estante no hay nada. Sí, sí. NADA. Se trata de estantes virtuales situados en las cristaleras que separan el andén de las vías del tren. En ellos se recrea la imagen de las estanterías de un supermercado. Así que si terminas de currar, te bajas al metro para ir a tu casa y mientras esperas a que llegue, haces la compra, como se ve en este vídeo. Tan sólo hay que enfocar a los productos deseados con el smartphone y gracias al código BIDI se va almacenando la compra virtual, que luego te entregará un transportista en casa. Es la fusión del mundo virtual con el real. Sólo que a diferencia del Día, en este caso se representa el futuro y en el caso del Día es otro mundo virtual: el de montarse en la máquina del tiempo y retrotraerte al pasado.

Las ventajas del supermercado coreano son claras: rapidez, sencillez, y sobre todo, no tener que aguantar a la avinagrada de la cajera con su soniquete mientras masca chicle:

–          No, no se puede pagar con tarjeta porque sólo se ha gastado 9,92€ y no se admite el pago con tarjeta en compras inferiores a 10€

–          Ah, pues tenga usted 10 € -le dice el cliente-.

–          ¿Y no tendrá 2 céntimos, es que casi no me quedan monedas de 5 céntimos?

Sí. Mientras en Día siempre te ponen dificultades para todo, en el metro de Corea han empezado a generar estress para ir a la compra. Estás venga a escanear códigos, y tienes que ir a toda leche porque el próximo tren llegará en un minuto. Desde luego la idea coreana es muy buena, aunque no veo a los del Día intentando aplicarla en España, por mucho que seamos de los países del mundo con mayor penetración de smartphones.

La música para hoy la pone Scarlett Johansson. Sí, también canta. En este caso se unió a Pete Yorn para crear un disco maravilloso llamado Break Up, un gran álbum de pop simple y sencillo en el que ambas voces se sincronizan y ofrecen un amplio espectro de matices.

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7 thoughts on “Los coreanos jamás pisarían un supermercado Día

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  2. María 04/03/2013 / 17:06

    Y venga con el Mercadona…. se debería dejar de tanta marca blanca HACENDADO que es lo único que puedes encontrar en su supermercado…. me quedo con el Día a pesar de su desorden. Por cierto, suena bien la Scarlett….

    • Manuel Navarro Ruiz 04/03/2013 / 18:44

      No he criticado ni alabado a Mercadona en ningún momento. Eso sí, tener un poco de orden en un supermercado da otra sensación. Yo no compraría en un lugar desordenado, porque entonces el desorden también se puede dar en los pasos anteriores a que la comida llegue a los estantes, con lo que dudo mucho de la calidad y el tratamiento que se le da a lo que compro.

  3. Jose 05/03/2013 / 12:52

    Hola no sé si se ha dado cuenta de que ya todos los están reformando, por lo menos en Salamanca y Valladolid quedarán contados sin modernizar, incluso en los pueblos de la periféria también ya están reformados como Alba de Tormes, Villamayor de la Armuña…

    • Manuel Navarro Ruiz 05/03/2013 / 15:05

      Hola. Gracias por el comentario. No, lo que me da la impresión es que reforman algunos pero otros no. La foto que ilustra el post está hecha hace menos de un mes en el de Boadilla del Monte (Madrid). Lo único que han cambiado es el cartel de la fachada principal. El resto sigue exactamente igual y creo que eso es porque, como señalo en el texto, hay clientes que prefieren el Día de toda la vida… algo que me parece perfectamente loable (salvo en el caso de encontrarte cajas esparcidas por los pasillos)
      Saludos,

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