Sí, yo también tengo un grupo de Whatsapp del “cole”

La tecnología ayuda pero no siempre. Hay muchos aspectos en que tanto cacharrito y herramienta de software ha hecho que nos convirtamos en unos seres dependientes. Porque sí, amigos, la tecnología es capaz de hacer que saquemos lo peor de nosotros mismos en muchas ocasiones. Sobre todo ha posibilitado que el número de autistas sin rumbo aumente de forma alarmante.

Uno de los apartados más sorprendentes es el terreno educativo. No sólo no hemos mejorado, porque los chavales siguen llevando una ingente cantidad de libros todas las mañanas en vez de aprovechar las ventajas que da la tecnología aplicada al mundo de la educación, sino que hemos sido los propios padres los que hemos aprovechado las aplicaciones para que este mundo vaya a peor: ¡Bienvenidos al apasionante mundo del grupo de whatsapp del colegio!

Yo también, como todos aquellos que tengan hijos en edad escolar, pertenezco a uno de esos grupos. Por suerte para mí, los padres y madres que lo conforman son rarunos que no dan la brasa constante con los deberes de los hijos, ni opinan sobre el profesor de lengua ni la profesora de inglés a través del chat. De vez en cuando a alguno se le escapa un chiste sin gracia, pero no se realiza de forma constante, con lo que el grupo es llevadero y en él se respira armonía, comparado con otros grupos.

Sin embargo, en la mayoría de las ocasiones esto no es así. Varios amigos que sufren en silencio su grupo de Whatsapp del colegio han tenido a bien pasarme toda la conversación del mismo: tengo en mi poder un año entero de conversaciones absurdas y que en algunas ocasiones llega a la violencia verbal. Lo sorprendente es que en todos ellos se dan las mismas características que se pueden resumir en dos.

1.- Deberes: estos grupos suelen montarse cuando el menor comienza tercero de primaria. Es en este curso cuando las tareas para el menor se multiplican por diez y es en este preciso instante cuando una buena parte de los progenitores entran en una especie de histeria colectiva: “¿Alguien puede fotografiar los deberes de matemáticas?”; “¿hay qué estudiar ciencias naturales para mañana?; “¿sabéis si tienen que hacer el dictado 1 de la página 19 del libro de ortografía?”; “¿Que tienen que hacer para inglés? Juanito, no pudo ir a esa hora”. Estas son sólo algunas de la preguntas que, a diario, se producen en buena parte de los grupos escolares de Whatsapp de este país. Padres y madres en un estado de ansiedad sin parangón intentando hacer los deberes de sus hijos. Y no, la culpa no es del profesor. La culpa es de todos aquellos padres y madres que contestan a todas y cada una de las preguntas que se realizan a través de los mismos. Vamos a ver, si Juanito ha faltado a inglés será por un motivo. ¿De verdad que le va a suceder algo al niño si no lleva los deberes de una clase a la que no pudo asistir? Pues parece que sí, porque en este caso aparece esa madre siempre dispuesta que responde con todo lujo de detalles: “Un dibujo relacionado con Halloween, en una cartulina. Con el título arriba y los datos del niño abajo. Te mando foto de lo que está haciendo Anita para que te hagas una idea…” Y es en ese momento, cuando el padre del niño ausente, a las 21:00, entra en un trastorno sin par en busca de la cartulina perdida que le permita al día siguiente presumir de infante más que aplicado en las tareas escolares. Y si hace falta, él mismo le hará los dibujos y le pondrá el nombre en letra de caligrafía.

Os habéis vuelto locos y además sois muy cansinos: los deberes son una labor de vuestros hijos. Vosotros les podéis ayudar en determinados momentos, pero no hacérselos. Y si les ponen un cero al día siguiente porque se le han olvidado, no os preocupéis que en unos días no le volverá a suceder: porque, ¡vuestro nene no es tonto! Pero, lo que no es de recibo es que tengan que ser el resto de padres y madres los que tengan que solucionarle la papeleta a tu niño de forma recurrente. ¿Te has planteado que a lo mejor algo estás haciendo mal?

2.- Ayudas varias. Este también es muy común. Como canijos que son, los menores pierden cosas. Pero al igual que ocurre en el caso de las tareas, hay auténticos especialistas en extraviar todo tipo de género. No hay problema. Siempre está el grupo de Whatsapp para intentar resolverlo. Y en estos casos aparecen ruegos como: “por favor, ¿podéis preguntar a vuestros hijos/as si tienen el cuaderno amarillo de espiral de ingles de Eduardo Martín, o si lo han visto por clase? Es que no lo encuentra en su cajonera. La ultima vez que lo bajó al cole fue el miércoles por la mañana para corregir las frases de has got y hasn´t got y ayer ya no lo pudo traer”. Venga, vamos, dejad todo lo que estéis haciendo que esto es urgente. Da igual si se te quema el arroz que tienes en el fuego, lo importante es saber dónde se encuentra el cuaderno de espiral de inglés del niño. Pero parece ser que no, que van todos como posesos a ver si en la mochila de los nenes aparece el cuaderno amarillo de espiral de inglés. Evidentemente, el cuaderno no aparece en ninguna mochila. A ver, si no lo tiene en su cajonera y tampoco está en su casa, lo normal es que lo haya perdido, so melón. Así que la solución es fácil: Compras uno nuevo y no das el tostón al resto del grupo.

Y es que sí, amigos, el grupo de Whatsapp del colegio es capaz de resolver todo tipo de problema, por difícil que éste pudiera parecer. A veces llega al paroxismo paliza. A modo de ejemplo: “¿Alguien ha comprado tubos de PVC para hacer una flauta? Estoy en Saneamientos Pereda y solo me venden una pieza de 5 metros y sale un poco caro. ¿Queréis compartirlo? ¿me podéis decir si lo habéis encontrado en otro sitio? En fin, sin comentarios.

Sacadme de aquí

Cuando algún miembro (normal) del chat lleva unos meses en él, está deseando abandonarlo. El problema es cómo hacerlo. Porque es evidente que como algún padre o madre se salga va a recibir las críticas despiadadas del resto, que pensarán que el padre o la madre en cuestión no se quiere ocupar de la educación de los niños o que simplemente se lleva mal con el resto de miembros del chat de marras. La solución más fácil para abandonarlo es saber si tu pareja también es miembro del grupo. En caso de que no lo sea estás salvado. Pásale el marrón. Tal fue el caso de una madre que al enterarse de que su marido no pertenecia al selecto grupo escribió: “Buenas tardes, soy la madre de Hugo. ¿Podríais incluir en el grupo a mi marido (Antonio), ya que es él quien maneja mas esto?

Las historias del grupo de whatsapp del colegio dan para escribir el guión de un culebrón venezolano, pero son una muestra del mal que hace la tecnología en muchas ocasiones.

Para acabar, la música de hoy la pone Blur, un grupo inglés de gran éxito a finales de la década de los 90 haciendo puro britpop. La canción se titula “Park Life”… un tema el de los padres y madres del parque que también daría que hablar.

Zuckerberg se acojona

Mark Zuckerberg.
Mark Zuckerberg.

Una pasta gansa es lo que acaba de soltar uno de los creadores de Facebook, Mark Zuckerberg, en comprar Whatsapp. El montante total puede ascender hasta alcanzar los casi 19.000 millones de dólares. Cuando un patio de porteras como es Facebook desembolsa semejante cantidad de ceros por, recordémoslo, una simple aplicación, quiere decir dos cosas: O nos encontramos ante un temerario o ante un tipo que está acojonado. Me inclino por esta segunda opción.

Zuckerberg es un personaje que no es un gurú, ni un visionario, por mucho que algunos pretendan hacernos creer lo contrario. Le falta mucha categoría para llegar al nivel de Steve Jobs o de Bill Gates, por poner sólo algunos ejemplos. Más bien parece un niño caprichoso que, sí, ha tenido mucho éxito con una idea que no fue exclusivamente suya, y que en los últimos años parece estar en declive.

Porque Facebook sólo es un juguete. Y de los juguetes, al final, te acabas cansando. No es más que un entretenimiento barato que ha perdido su principal valor: la novedad. Una novedad que se inició en una era que ya ha muerto, la del PC, y que permitía conocer qué era de  aquel exnovio que tuviste en tu adolescencia, qué fue de esa amiga íntima de la infancia o en qué ha acabado la vida del niño repollo con el que tenías que compartir pupitre.

El mundo tecnológico siempre ha sido cambiante, pero en los últimos años, esos cambios se producen de una forma cada vez más rápida y acelerada y la realidad es que ahora todo pasa por el mundo móvil y lo que queremos es información breve, concisa y al instante. Y en eso Facebook no es ágil, porque la gente ha pasado de compartir sus cosas allí a hacerlo en los grupos de Whatsapp y porque prefiere lanzar emojis en lugar de darle al “me gusta”.

Por eso, y como han puesto de manifiesto numerosos estudios, empieza a no interesar. Sobre todo a las nuevas generaciones de jóvenes. Porque al final, acabas cansado de los gustos de ese amigo tuyo que nunca lo fue y que se encuentran en las antípodas de los tuyos y porque estás hasta las narices de las cosas que comparte la maruja de tu vecina. Y al final, poco a poco, vas abandonando al niñato de Zuckerberg.

Es aquí donde al pseudo gurú le entra el pánico (y se acojona). Y como no quiere que esa tremenda base de datos que maneja a su antojo se le reduzca, hace como algunos de los usuarios de twitter: comprar seguidores. Y comprarlos al precio que sea: Primero fue Instagram y ahora lo hace con Whatsapp, una empresa con más de 400 millones de usuarios en todo el mundo que pasamos a engrosar las bases de datos del niñato de White Plains.

Conviene recordar algunas claves del éxito de Whatsapp: Sus creadores se han cansado de repetir que no venden publicidad (y por eso cobran ese simbólico euro por poder utilizar la app) y que no quieren convertirse en una red social. ¿Qué sucederá a partir de ahora? Pues, en mi caso, que no estoy ni voy a estar en Facebook, voy a empezar a probar otros servicios de mensajería como Telegram que de momento ya me acabo de instalar. Cuando la mayoría de mis colegas y familiares (salvo aquellos que tienen un iphone de primera generación y no quieren cambiarlo a pesar de que no se puedan instalar determinadas apps) se encuentren allí o en cualquier otro como Line, mi relación con Whatsapp habrá finalizado. Porque si sigo haciéndolo, lo más probable es que Zuckerberg me acabe por vender todo tipo de publicidad o lo que es peor, decida en un momento dado, que yo, como usuario de Whatsapp, tenga que aceptar un acuerdo de utilización similar al que hay en Facebook: “nos concedes una licencia no exclusiva, transferible, con derechos de sublicencia, libre de derechos de autor, aplicable globalmente, para utilizar cualquier contenido de PI que publiques en Whatsapp o en conexión con Whatsapp (en adelante, “licencia de PI”)”.  Porque Zuckerberg, poco a poco, se está convirtiendo en Sauron y sólo le falta añadir aquello de “una red para gobernarlos a todos”. Pues lo siento: no me da la gana.

Ahora bien. Me va a gustar ver la reacción de todos aquellos que se quejaban de que tenían que pagar ¡un euro al año! cuando el amigo Zuckerberg les empiece a lanzar mensajes personalizados y publicitarios a través del Whatsapp. Claro que si ese euro lo deja de cobrar, estoy seguro de que al personal le va a dar igual compartir tu intimidad con el maldito Zuckerberg.

El vídeo musical de hoy corre a cargo de Kasabian, una banda indie británica aparecida en la pasada década que bebe de la influencia de grupos del denominado sonido Manchester como The Stone Roses.

Mamá: papá es un hooligan

Los padres crean niños hooligan
Los padres crean niños hooligan

En las últimas semanas estamos viendo como los estadios de fútbol están llenos de cafres. En realidad, sólo nos enteramos de actos de estas características cuando afecta a equipos de primera división, o si en campos de divisiones inferiores ha habido algún herido por culpa de algún descerebrado. Basta con indagar un poco en las redes sociales para descubrir que la violencia en el fútbol está a la orden del día: que si el entrenador de un equipo infantil no pone la alineación adecuada, que si el árbitro de preferentees un inútil, que si un niño está gordo,… En fin, toda una serie de epítetos que demuestran la gran dosis de educación que tiene este país.

Lo extraño de todo es que la gente se sorprenda porque un “tarao” lance un bote de cerveza lleno en el Santiago Bernabéu, otro tire un mechero a un jugador de fútbol en el Vicente Calderón o a un animal se le ocurra lanzar un bote de gas lacrimógeno en Villarreal. Porque el problema no radica sólo en estos lanzamientos o en las agresiones continuas que se producen a los árbitros o entre aficiones. A estos elementos va a ser ya difícil enderezarlos porque, seguramente, actos de similares características los han visto desde pequeños en sus casas (como he dicho, no hace falta más que darse una vuelta por las redes sociales para ver esta realidad).

Y es que, cada fin de semana miles de menores (a los que a menudo sobreprotegemos en exceso) escuchan por parte de sus padres (sí, suelen ser ellos no ellas) todo tipo de improperios y ven como aquellos que deberían ser los máximos responsables de la educación de estos menores se comportan como auténticos cavernícolas cuando su hijo se calza unas botas de fútbol. Pasaos por cualquier campo un sábado por la mañana y los descubriréis rápidamente. Responden a las siguientes características:

1.- Su hijo es Maradona: No, el problema no radica en que el pequeño se parezca a tantos otros que juegan al fútbol. El problema es que ningún entrenador ha sabido ver el potencial que destila el infante. Sólo él sabe de las posibilidades que tiene el niño de llegar a ser una estrella. Mira chico, no. Tu hijo no es Messi. Ni siquiera va a llegar a jugar en tercera división por mucho que le vayas moviendo por diferentes escuelas de fútbol porque como él hay miles y mejores que él, muchos más.

2.- El equipo lo componen su hijo, su hijo y su hijo: Los demás no cuentan. El niño es la megaestrella y por ello se le ve rojo colérico cada vez que el enano da un pase en vez de haberse regateado al equipo contrario él solito. Sólo se le oye gritar a él y, este dato es importante, sólo cuando el niño está en el campo: si en algún momento el chaval está chupando banquillo (porque “el entrenador no tiene ni puta idea”), el partido deja de ser interesante. Pues mira, lo que tienes que hacer es apuntarle a tenis o a natación, unos deportes donde prima el individualismo y en los que estoy seguro que el niño, como buen crack que es, despuntará sobremanera.

3.- El árbitro tiene una minusvalía psíquica o es un déspota: Claro, por eso está arbitrando a tu equipo los sábados. Tú eres el único inteligente y la única persona sobre la faz de la tierra que sabría arbitrar un partido de infantes, a pesar de que nunca te ha dado por ahí. Es más fácil gritar constantemente al de negro: que se entere bien en qué consiste un fuera de juego, que sepa qué es una falta y que aprenda que a veces, cuando el balón le da en la mano, en el caso de tu nene, siempre es involuntaria. Por supuesto, cualquier insulto tiene que oírlo muy bien y muy clarito tu niño, para así educarle en el respeto y en saber que las decisiones de los demás siempre tienen que favorecerle. Yo que tu compraría un megáfono, porque el chaval, si da la casualidad que está jugando en la banda opuesta, no te oye bien.

4.- No se sabe de dónde han sacado a esa “mierda-entrenador”. No es entendible, de verdad. ¿Qué es eso de sacar al niño del terreno de juego? Con lo estrella que es tu niño y la ingente cantidad de goles que lleva en el campeonato, ¿cómo le puede sustituir? Te lo explico: a lo mejor es que tu niño está cansado y necesita beber un trago de agua. Todos sabemos que tiene un disparo espectacular y una visión de juego que ni Xabi Alonso, pero chico, déjale que a lo mejor necesita beber un trago de agua. Claro, es más fácil echarle la culpa al entrenador, porque al igual que ocurre en el caso del árbitro, todavía nadie comprende qué haces en la banda de un campo de niños de mero espectador intransigente, en vez de estar entrenando al Real Madrid que es donde deberías estar. El problema es que no has alcanzado a entender que el entrenador, en estos casos, más que un entrenador es un educador.

Al final lo que sucede en estos casos es que las frustraciones de los mayores recaen sobre los pequeños, y lo que individuos de esta calaña no pudieron conseguir intentan por todos los medios que su hijos sí lo hagan, lo que al final redunda en que el chaval lo que aprende es mala educación y comportamiento violento, aparte de convertirse poco a poco en un ser egocéntrico.

Si lo que realmente queremos es que no ocurran cosas como las acaecidas estos últimos días en Villarreal o en Madrid en un campo de fútbol, tal vez deberíamos empezar por revisar el comportamiento de algunos “adultos” sacados de la caverna en estas edades tempranas en la que los niños lo absorben todo. Tal vez así mejoraríamos la educación en los estadios.

La música de hoy la pone Mano Negra y su canción Santa Maradona. El vídeo es descriptivo de todo lo que he hablado en este post.

¿Periodistas “freak”? Más bien no

#tecnavidadLa sociedad española observa a los periodistas con desdén. Somos una de las profesiones peor valoradas por los ciudadanos. No les falta razón y la culpa en buena parte es nuestra: periodistas ideologizados, que ven al medio de su competencia como el enemigo a batir; otros que dicen serlo y que en realidad centran su actividad en soltar morralla, en hacer del rumor una noticia. Los periodistas estrella, también hacen un flaco favor a la sociedad, más pendientes de su ego, que de recuperar la profesión que un día les llevó a ese estrellato. Las asociaciones de prensa, por su parte, tampoco ayudan mucho.

Pero hay esperanza. Un grupo de plumillas resiste a la mediocridad. Da igual que sean de un medio competidor o no: todos ellos comparten chanzas, comidas, cervezas e información. No existe la rivalidad, más bien al contrario cualquiera de nosotros reporta enlaces y retuitea tuits de medios y periodistas de la competencia, porque entendemos que lo importante es la audiencia y la información que ésta recibe y da igual quién la haya redactado si aporta algo a ese público. Porque creemos que siempre va a haber un periodista mejor que uno mismo y así es difícil creerse una “Guest Star” y porque consideramos que lo más importante son nuestros lectores y nuestros oyentes (en global, no de un medio o de otro) y eso, nos hace ser más independientes. Porque al final, como en casi todo, de lo que se trata es de pasárselo bien. Y sí, los plumillas TIC sobre todo, lo que tenemos, son muchas ganas de farra constante: fiesta mientras trabajamos, divertimento mientras investigamos, guasa mientras escribimos un reportaje y mucha marcha mientras estamos juntos en viajes que tenemos que cubrir, a la salida de las ruedas de prensa,… Incluso después de una soporífera presentación tenemos ganas de jarana.

Somos esos a los que llaman los familiares y los colegas creyendo que somos ingenieros informáticos y que sabemos resolver cualquier problema relacionado con algo que tenga cables o antenas. Somos esos que se alegran por el “peazo” reportaje o la entrevista que ha hecho tu colega de la revista de la competencia, aunque no hayas cruzado con él ni media palabra en tu vida. Somos esos a los que la crisis también afecta, pero intentamos buscar soluciones diferentes para sacar adelante nuestros medios casi siempre con una sonrisa. Somos unos frikis que estamos en un trabajo tan extraño que en la mayoría de los casos el director o el redactor jefe trabaja igual o más que el resto de los redactores. Y por supuesto, vamos a fiestas y saraos varios y nos lo pasamos fetén. Pero es que además, estamos muy locos.

Tan locos como que a alguno de ellos, pertencientes a medios muy dispares, (Javier Sanz de ADSL Zone, Carlos Hergueta de Portaltic, Miguel Ángel Uriondo de Actualidad Económica, Rebeca Arroyo de Europa Press, Antonio Lorenzo de El Economista o Marcos Sierra de la agencia Indie PR) se les ocurre montar una fiesta solidaria y de paso que todos los periodistas TIC podamos pasar un buen rato. Lo recaudado por la venta de entradas serviría para ayudar a Juegaterapia, una fundación que tiene como misión conseguir que los niños con cáncer puedan olvidarse un poco de sus tratamientos regalándoles, por ejemplo, una consola que otro niño ha donado porque ya no juega con ella y así hacerles más fácil la vida en el hospital.

Mientras estoy escribiendo este post se está celebrando #tecnavidad, una iniciativa montada por estos periodistas y que en apenas quince días no sólo ha logrado completar el aforo del local, sino que ha conseguido involucrar a buena parte de las empresas del sector tecnológico que han aportado donativos, patrocinios, colaboraciones o regalos con el fin de ayudar a conseguir el mayor número de fondos para esta fundación (Ono, Sony Computer Entertainment, Nokia, Huawei, Activision, EA, MadCatz, Panasonic, Campus Party, Orange o Kazaam, entre otros). Y todo ello, aprovechándose de las facilidades que aporta la tecnología para poder organizar un sarao de estas características tal y como escribe Miguel Ángel Uriondo en su blog.

Esto es lo que, modestamente, aportan los plumillas tecnológicos: ser una pequeña isla, totalmente distinta y fresca, dentro del periodismo y que nada tiene que ver con el concepto que la sociedad tiene de este gremio.

Si no pudiste asistir a la fiesta de ayer o no tienes nada que ver con el periodismo tecnológico, tal vez quieras aportar tu pequeño granito de arena a Juegaterapia. En este enlace te explican cómo hacerlo.

La música de hoy obligatoriamente tiene que ir relacionada con videojuegos. Así que me he decidido por este tema de la banda de rock indie británica Pint Shot Riot  y por este tema que aparece en el FIFA 10.

Big Data, el adivino que no sale de madrugada en la TV

Fuente de la imagen: http://cloudtalent.co.uk
Fuente de la imagen: http://cloudtalent.co.uk

Las situaciones de crisis propician que seamos más imaginativos, menos acomodaticios. Sin embargo, el sector tecnológico lleva dando la matraca con los mismos temas desde hace unos cuantos años. Por mucho que parezca que nos encontramos ante una verdadera revolución tecnológica, bajo mi punto de vista, no es del todo cierto. Creo que la denominada revolución tecnológica ya se produjo hace muchos años, concretamente desde que Internet fue adoptado por la práctica totalidad de la sociedad. Es a partir de este momento y gracias a ella cuando empiezan a sucederse la aparición de nuevas soluciones, productos y servicios que pueden cambiar la forma de actuar de las personas. Sin embargo, el mantra tecnológico actual no incluye ninguna novedad: todo son simples evoluciones y mejoras de aparatos o herramientas de las que ya se disponía hace unos años. Así que las tecnológicas intentan comernos la cabeza con cuatro tecnologías que son las mismas desde hace al menos cinco años y que según siguen diciendo los sesudos analistas seguirán marcando tendencia. Vamos, algo así como la Hello Kitty que continúa de plena actualidad a pesar de los años. Estas cuatro tendencias que se repiten en el tiempo son: Redes Sociales, Cloud Computing, movilidad y Big Data. No hay entrevista que realice en el que no salga a relucir uno de estos términos. Y desde hace varios años. Sin embargo, por poner un ejemplo, a nadie se le ha ocurrido inventar una tecnología que incremente la vida de las baterías cuando se le da caña a un smartphone o en un portátil. No, hay que ir con unas cuantas baterías de repuesto o cargadores portátiles porque ningún equipo es capaz de aguantar un Madrid-Nueva York del tirón. Eso sí que sería revolucionario.

De estas cuatro supuestas tendencias, quizá la más complicada de entender por la gente de la calle es Big Data.  Las otras tres, al pertenecer al pleistoceno tecnológico (sí, aunque te parezca lo contrario la nube ya existía allá por el año 2000 y Gmail se empezó a utilizar hace casi diez años), son más conocidas por el gran público pero, ¿qué es eso del Big Data?

Lo intentaré aclarar un poco. Pon cualquier cadena televisiva a partir de las 2:00 de la madrugada. Te puedes encontrar con infinidad de campeonatos de póker, canales que venden aspiradores robot y también todo tipo de pitonisas, brujos y adivinos. Vamos a tomar como ejemplo al “Bendiciones” de la Sexta, un tipo con pinta de famélico al que si te lo encuentras por la calle no sabes si te quiere leer la mano, entregarte una ramita de romero o pedirte un bocata de calamares. El caso es que el individuo se pone delante de la cámara, vende su rollo esotérico y ¡la gente le llama! Con unas cuantas preguntas ya recopila los datos suficientes de la persona para lanzarle su previsión, siempre positiva, nunca negativa no vaya a ser que se quede sin un futuro cliente.

Pues eso, pero con mayor dignidad, y sin necesidad de tomarle el pelo ni robarle la cartera al personal, es lo que hace Big Data. Digamos que podía ser el típico Cristobalito Gazmoño que se encontraba en todas las clases, un Fraga de las tecnologías al que no sólo le cabe el Estado en la cabeza, sino todos los datos de una empresa, de una administración pública o de un grupo de ciudadanos independientemente del tamaño que tenga.

Así que recoge datos y más datos. Venga datos. Una vez que tiene todos los ingredientes, como si tuviera una batidora, los mezcla y remezcla y a continuación los pasa por el pasapurés para eliminar aquellos que no valen para nada. El resultado es una deliciosa crema de datos que sirven para analizar y sacar conclusiones de cómo reaccionará alguien en el futuro, qué es lo más conveniente para los clientes de una determinada empresa, cómo se comportarían los ciudadanos ante la inminencia de una contienda electoral (ojo, esto no es aplicable a España: seguiremos votando a la misma morralla) o simplemente cazar a aquellos que defraudan.

Esto es Big Data. Un Octavio Acebes de la tecnología con la diferencia de que las predicciones que lanza están basadas en pura pero compleja lógica y que gracias a ella logra acertar y predecir acontecimientos, ver pautas de comportamiento, etc.

Como todo, tiene sus ventajas y desventajas: La principal ventaja de todas es que nos ahorraríamos una pasta en organismos como el Centro de Investigaciones Sociológicas (bueno, este sin Big Data también lo podríamos cerrar), las empresas también gastarían mucho menos ya que no tendrían que contar con los estudios de las consultoras, etc. ¿Y lo malo? Lo negativo es que el espionaje de la NSA se puede quedar en un jueguecito para infantes. Matrix ha llegado y se queda… igual que el de las buenaventuras de la Sexta que no se va ni con aceite.

El vídeo de hoy lo pone un grupo de folk-pop neozelandés que adquirió un cierto éxito con su primer album y que se llama Avalanche City

Kiero chatear con chica por er guasa

Logotipo de WhatsApp
Logotipo de WhatsApp

Hace un año que este blog comenzó a andar. Las pretensiones no eran otras que pasar un buen rato comentando satírica y sarcásticamente cosas que suceden en el mundo de las TICs. Como el objetivo era modesto, me he entretenido, pero desde que TICreverente empezó a aparecer en las búsquedas de Google una cosa me ha sorprendido y es bajo qué frases llega el personal a este blog. Quitando las búsquedas más comunes, las geniales, las que realmente señalan el estado del personal en estos días, son aquellas que sólo han sido tecleadas en Google una o dos veces y a raíz de esa búsqueda han llegado a TICreverente.

Este post va a estar dividido en dos partes. La semana que viene daré un listado de búsquedas más generalistas pero esta ofreceré aquellas relacionadas con esa aplicación que la gran mayoría utilizamos: Whatsapp es con creces el palabro que está más presente en todas las pesquisas que llegan a este blog. Entre lo más buscado se encuentra el tema del doble check que es algo que debe intrigar a muchos internautas, pero también lo es el tema de los emoticonos o cómo espiar el whatsapp de los demás. Entre las búsquedas relacionadas con esta aplicación ahí van las mejores, escritas tal cual se produjeron, sin ningún tipo de edición. En el título de este post encontrarás la que me pareció mejor:

En whatsapp te llega un audio de un niño cantando. ¿Qué pretende el que hace esta búsqueda? Un niño cantando. No encuentro cuál es el problema o la gracia. ¿Qué se supone?, que si aparece un mocoso entonando la canción de Doraemon, ¿tu smartphone va a a sufrir todo tipo de calamidades? Venga vale. Si lo que canta el enano es “El Pollito Pío” quizás te podrías preocupar porque en ese caso lo mismo te encuentras ante psicofonías provenientes de no se sabe muy bien qué mundo aterrador. A lo mejor tus dudas se despejarían sin en vez de preguntar al oráculo Google, lo hicieras a la persona que te mandó el audio. No sé, es una idea.

Frase para el wasap de cachondeo para que la lea un idiota. ¡El idiota eres tú! Hay que ser imbécil para buscar esto en Google. En este caso el idiota emisor del mensaje del whatsapp es un idiota mayor que el posible receptor. Tan sólo me queda una duda. ¿En Google se encuentran frases para idiotas? La respuesta, obviamente es sí. En este link la prueba.

Kiero chatear con chica por er guasa. Esta búsqueda demuestra dos cosas. La primera, las reformas educativas no funcionan en este país. La segunda, en Google hay mucho idiota como puede verse por la búsqueda anterior. Pues chico, si quieres chatear con una churri por “er guasa” lo único que tienes que hacer es pedirle el número de teléfono. Claro, que a lo mejor no te atreves a pedírselo ni siquiera a través del Facebook. En ese caso lo tienes chungo, porque “er guasa” sólo funciona si tienes el número. Así que ármate de valor, pídeselo y ya podrás chatear con ella. Lo que ocurra después es cosa tuya.

Punkis con wasap. Esta por curiosidad la he buscado. La verdad que no he conseguido imaginar lo que el internauta pretendía buscar, pues Google me remite a cosas como “cuero para perros”, “la canción etílica de Lori Meyers” o “trastorno límite de la personalidad”. No logro imaginar cuál es la curiosa relación entre un punk y la famosa app. Lo extraño sería verle en un concierto de One Direction rodeado de quiceañeras en un éxtasis mayor que Santa Teresa, no dándole al whatsapp.

Se puede leer los mensajes del guasa de un telefono que no sea el tuyo. Pues claro que sí. Es muy fácil, le pides al dueño del teléfono que te deje ver los mensajes y si accede, los podrás ver incluso en HD y sin necesidad de llevar lupos si el smartphone tiene una pantalla de más de cinco pulgadas. Claro, lo que intuyo yo que buscaba este internauta es poder espiar el whatsapp de otra persona sin que esta se entere. El perfil está claro, es un hombre/mujer preocupad@ por conocer la doble vida de su pareja. Así que la respuesta es no: no puedes y además no deberías.

Fotos de ejecutivos guapos para whatsapp. Lo curioso de esta búsqueda es que está bien redactada. Fuera de eso, ¿qué pretendes? ¿poner en tu estado una foto de un ejecutivo encorbatado? ¿No te pone más un bombero o un fontanero? Mira que seguro que detrás de la corbata no hay mucha tela que cortar. No, no pongas fotos de ejecutivos en tu estado. ¿Y a quién ibas a poner? ¿A Florentino? ¿A José Manuel Entrecanales? Tus amistades no te van a hacer mucho caso si lo haces. Los ejecutivos no llaman la atención, no se llevan. Están muy vistos por muy buenorros que estén.

Mensaje con imagen de dios para el guasa. El que ha hecho esta búsqueda quiere ir más allá. No se conforma ni con un ejecutivo ni con la secretaria minifaldera. Y debería tener cuidado, porque si realmente encuentra la imagen de Dios iba a haber resuelto uno de los grandes enigmas de la Humanidad, aparte de dar un susto de muerte a la persona a la que mandase la imagen. Se iba a convertir en el “trospid topic” del momento. Lo veo.

Felicitar san jose por whatsapp. Vamos a ver. ¿Quieres felicitar a Pepe o a tu padre a través de whatsapp? Hombre, digo yo que si tienes confianza con él lo mejor sería que le llamases, ¿no crees? Y si no la tienes pues que te parece un “felicidades en el día de tu santo” o algo similar. ¿Por qué le preguntas a Google como felicitar San José? Tremendo. Pero ¡ay amigos! la realidad siempre supera a la ficción y sí, hay páginas para felicitar San José por whatsapp. Algunas recomiendan frases como esta: “Mi gran amigo, mi gran mentor, y, en ocasiones, mi redentor. Qué iba yo a hacer sin ti, Padre, qué iba yo a hacer sin ti. ¡Feliz Día del Padre!”

Cómo será el guasa del móvil. Viendo esta búsqueda me estoy imaginando a una persona ansiosa por ver qué demonios es eso del “guasa” del que habla todo el mundo y no son ni mi madre ni mi suegra. No te preoupes. No vas a descubrir nada del otro jueves. Eso sí, ya te advierto. Los primeros días te puedes quedar sin amistades ya que no pararás de mandar mensajes chorras, lo que hará que seas tachado de pesado.

Frases guasas para decirle a un hombre. La pongo en este apartado dedicado al whatsapp aunque a lo mejor la búsqueda se refería a frases guarras en vez de guasas. Pues chica, ten un poco de imaginación. Tanto si es en un caso como en el otro, Google no te va a dar la solución ni a tus problemas de humor ni a los sexuales. Tus amigas te aconsejarían mejor que Google. Eso seguro.

La lista es interminable, pero este post se acaba ya con la música de The Sounds, un grupo sueco con reminiscencias punk, new wave y sonidos pop ochenteros, generador de estribillos facilones que acaparó la atención del público a principios del siglo XXI con temas como “Living in America” , “Song with a mission” o este “Painted by numbers”.

Apple no es Ryanair

Los nuevos iPhones supuestamente "low cost".
Los nuevos iPhones supuestamente “low cost”.

Como es habitual cada vez que Apple presenta alguno de sus nuevos productos, el mundo tecnológico entra en éxtasis. En realidad, el clímax sólo se produce cuando se habla del iPhone en donde los medios, los blogs o las redes sociales se lanzan al sexo desenfrenado. La bacanal se transforma en mero sexo con protección si lo que la compañía de Cupertino presenta son, por ejemplo, unos nuevos iMac. Pero no ha sido el caso. La expectación ante el lanzamiento de los nuevos iPhone ya era brutal y como siempre los rumores sobre las características de los nuevos terminales empiezan a gestarse prácticamente desde que se presenta el modelo anterior (ahora mismo ya se empieza a comentar lo que traerá consigo el posible iPhone 6).

Uno nunca ha sido fanático de los dispositivos de Apple, salvo del primer iPhone que sí me sorprendió. El último modelo, el iPhone 5, no me pareció ninguna maravilla. De hecho son varios los modelos de smartphone que superaban al de Apple. Sin llegar a lo que supuso la aparición del primer iPhone, el nuevo 5S, sí que me parece que aporta cosas interesantes, sobre todo lo que se refiere al lector de huella dactilar, con lo que sólo el dueño del teléfono podrá tener acceso al mismo y permitirá, entre otras cosas poder realizar pagos de forma segura. Claro, les presentas esto a los iphoneros y a ninguno se le ocurre preguntarse cuáles son las desventajas de esta tecnología. Nos han comido tanto el tarro con el tema de la seguridad que no caemos en otras comsecuencias. Así, todo el mundo es felicísimo colgando fotos en el Facebook o dando rienda suelta a todo tipo de pensamiento que sólo compartiría en la calle con sus amistades más íntimas. Por ese motivo muy poca gente se habrá preguntado a dónde van esos registros de tu huella dactilar. Dado que vivimos en un permamente Gran Hermano y teniendo en cuenta que la NSA, la Agencia de Seguridad Nacional de EE.UU., ha afirmado que puede obtener la información que quiera de cualquier smartphone, esa innovación del iPhone (que por cierto ya probaron antes otros fabricantes como Toshiba) ya me gusta menos.

Cuando presentaron el iPhone 5 los locos de la marca de la manzana mordida ya se apresuraron a pregonar todo tipo de alabanzas sobre el mismo. Todos los demás teléfonos del mercado eran bazofia. Y fueron a la velocidad de la luz a comprar el cargador de coche porque a Apple le dio por cambiar el antiguo conector (no, en Apple son incapaces de poner un puerto micro USB, porque son así de modernos). Y todos contentos con su nuevo modelito. Y todos ellos… ¡se han quedado obsoletos porque Apple ha decidido que descataloga el iPhone 5 aunque siga vendiendo el iPhone 4S! Así que a todos los que os habéis comprometido con vuestra operadora por dos años o hayáis pagado la pasta que os pedían por él, Apple considera que sois tan caducos como aquellos que tengan el iPhone original o el 3GS, con la diferencia de que éstos últimos ya han amortizado su terminal.

Otra cosa sorprendente es el otro terminal que también presentaron el pasado miércoles. El denominado iPhone “low cost”, que se comercializará con el nombre de iPhone 5C. La C quiere decir caro, porque para ser de bajo coste el que lo quiera comprar liberado tendrá que desembolsar la simbólica cantidad de 549 dólares. Eso sí los materiales con los que está fabricado este modelo sí son más baratos. Por ejemplo, está hecho de plástico, lo que abarata el terminal. Sí, sí, Apple ha cedido a las bondades del plástico a pesar de que durante años ha estado poniendo a caldo a todos los fabricantes por incorporar este material en sus terminales. Ellos siempre han sido más selectos y exclusivos y nunca trabajarían con ese elemento tan ramplón. Claro que, para intentar convencer al personal, en Apple dicen que no, que su iPhone “barato” está hecho de policarbonato. Vamos, lo que viene a ser un tipo de plástico.

De todas formas, me sorprende la indignación en cuanto al precio del teléfono de marras. ¿Qué os creíais, que Apple iba a sacar un smartphone al módico precio de 100 euros? Nunca ha estado en la política de la empresa creada por Steve Jobs presentar productos económicos. Apple no es Ryanair. Los reyes del glamour no se pueden relacionar con la chusma. Sus productos son para gente selecta y si la plebe lleva un iPhone en el bolsillo es porque han pedido un crédito o han contraído matrimonio indisoluble con su operadora de telefonía. Lo siento, pero Ferrari nunca sacaría un coche de 20.000 euros ni al propietario de un terreno en la urbanización La Finca se le ocurriría construir un conjunto de adosados. Es algo a lo que deberíamos acostumbrarnos. Si quieres un iPhone, lo tienes que pagar aunque te decantes por el modelo “low cost” y si no puedes tienes dos opciones:  te endeudas o te compras cualquiera de los que venden a 150 euros que total para chequear el WhatsApp o jugar al Candy Crush te es más que suficiente.

La crisis no está haciendo que nos acostumbremos a querer sólo lo necesario, sino que siempre queremos más. Siempre tendemos a crearnos necesidades aunque no podamos permitírnoslas, aunque sea un iPhone de plasticorro. Así que la música de hoy acompaña perfectamente: Eddie Vedder, líder del grupo Pearl Jam y que compuso esta deliciosa canción, titulada “Society”, para la película “Into the wild”. La letra es un leñazo en toda regla a la sociedad de consumo.