Zuckerberg se acojona

Mark Zuckerberg.
Mark Zuckerberg.

Una pasta gansa es lo que acaba de soltar uno de los creadores de Facebook, Mark Zuckerberg, en comprar Whatsapp. El montante total puede ascender hasta alcanzar los casi 19.000 millones de dólares. Cuando un patio de porteras como es Facebook desembolsa semejante cantidad de ceros por, recordémoslo, una simple aplicación, quiere decir dos cosas: O nos encontramos ante un temerario o ante un tipo que está acojonado. Me inclino por esta segunda opción.

Zuckerberg es un personaje que no es un gurú, ni un visionario, por mucho que algunos pretendan hacernos creer lo contrario. Le falta mucha categoría para llegar al nivel de Steve Jobs o de Bill Gates, por poner sólo algunos ejemplos. Más bien parece un niño caprichoso que, sí, ha tenido mucho éxito con una idea que no fue exclusivamente suya, y que en los últimos años parece estar en declive.

Porque Facebook sólo es un juguete. Y de los juguetes, al final, te acabas cansando. No es más que un entretenimiento barato que ha perdido su principal valor: la novedad. Una novedad que se inició en una era que ya ha muerto, la del PC, y que permitía conocer qué era de  aquel exnovio que tuviste en tu adolescencia, qué fue de esa amiga íntima de la infancia o en qué ha acabado la vida del niño repollo con el que tenías que compartir pupitre.

El mundo tecnológico siempre ha sido cambiante, pero en los últimos años, esos cambios se producen de una forma cada vez más rápida y acelerada y la realidad es que ahora todo pasa por el mundo móvil y lo que queremos es información breve, concisa y al instante. Y en eso Facebook no es ágil, porque la gente ha pasado de compartir sus cosas allí a hacerlo en los grupos de Whatsapp y porque prefiere lanzar emojis en lugar de darle al “me gusta”.

Por eso, y como han puesto de manifiesto numerosos estudios, empieza a no interesar. Sobre todo a las nuevas generaciones de jóvenes. Porque al final, acabas cansado de los gustos de ese amigo tuyo que nunca lo fue y que se encuentran en las antípodas de los tuyos y porque estás hasta las narices de las cosas que comparte la maruja de tu vecina. Y al final, poco a poco, vas abandonando al niñato de Zuckerberg.

Es aquí donde al pseudo gurú le entra el pánico (y se acojona). Y como no quiere que esa tremenda base de datos que maneja a su antojo se le reduzca, hace como algunos de los usuarios de twitter: comprar seguidores. Y comprarlos al precio que sea: Primero fue Instagram y ahora lo hace con Whatsapp, una empresa con más de 400 millones de usuarios en todo el mundo que pasamos a engrosar las bases de datos del niñato de White Plains.

Conviene recordar algunas claves del éxito de Whatsapp: Sus creadores se han cansado de repetir que no venden publicidad (y por eso cobran ese simbólico euro por poder utilizar la app) y que no quieren convertirse en una red social. ¿Qué sucederá a partir de ahora? Pues, en mi caso, que no estoy ni voy a estar en Facebook, voy a empezar a probar otros servicios de mensajería como Telegram que de momento ya me acabo de instalar. Cuando la mayoría de mis colegas y familiares (salvo aquellos que tienen un iphone de primera generación y no quieren cambiarlo a pesar de que no se puedan instalar determinadas apps) se encuentren allí o en cualquier otro como Line, mi relación con Whatsapp habrá finalizado. Porque si sigo haciéndolo, lo más probable es que Zuckerberg me acabe por vender todo tipo de publicidad o lo que es peor, decida en un momento dado, que yo, como usuario de Whatsapp, tenga que aceptar un acuerdo de utilización similar al que hay en Facebook: “nos concedes una licencia no exclusiva, transferible, con derechos de sublicencia, libre de derechos de autor, aplicable globalmente, para utilizar cualquier contenido de PI que publiques en Whatsapp o en conexión con Whatsapp (en adelante, “licencia de PI”)”.  Porque Zuckerberg, poco a poco, se está convirtiendo en Sauron y sólo le falta añadir aquello de “una red para gobernarlos a todos”. Pues lo siento: no me da la gana.

Ahora bien. Me va a gustar ver la reacción de todos aquellos que se quejaban de que tenían que pagar ¡un euro al año! cuando el amigo Zuckerberg les empiece a lanzar mensajes personalizados y publicitarios a través del Whatsapp. Claro que si ese euro lo deja de cobrar, estoy seguro de que al personal le va a dar igual compartir tu intimidad con el maldito Zuckerberg.

El vídeo musical de hoy corre a cargo de Kasabian, una banda indie británica aparecida en la pasada década que bebe de la influencia de grupos del denominado sonido Manchester como The Stone Roses.

Kiero chatear con chica por er guasa

Logotipo de WhatsApp
Logotipo de WhatsApp

Hace un año que este blog comenzó a andar. Las pretensiones no eran otras que pasar un buen rato comentando satírica y sarcásticamente cosas que suceden en el mundo de las TICs. Como el objetivo era modesto, me he entretenido, pero desde que TICreverente empezó a aparecer en las búsquedas de Google una cosa me ha sorprendido y es bajo qué frases llega el personal a este blog. Quitando las búsquedas más comunes, las geniales, las que realmente señalan el estado del personal en estos días, son aquellas que sólo han sido tecleadas en Google una o dos veces y a raíz de esa búsqueda han llegado a TICreverente.

Este post va a estar dividido en dos partes. La semana que viene daré un listado de búsquedas más generalistas pero esta ofreceré aquellas relacionadas con esa aplicación que la gran mayoría utilizamos: Whatsapp es con creces el palabro que está más presente en todas las pesquisas que llegan a este blog. Entre lo más buscado se encuentra el tema del doble check que es algo que debe intrigar a muchos internautas, pero también lo es el tema de los emoticonos o cómo espiar el whatsapp de los demás. Entre las búsquedas relacionadas con esta aplicación ahí van las mejores, escritas tal cual se produjeron, sin ningún tipo de edición. En el título de este post encontrarás la que me pareció mejor:

En whatsapp te llega un audio de un niño cantando. ¿Qué pretende el que hace esta búsqueda? Un niño cantando. No encuentro cuál es el problema o la gracia. ¿Qué se supone?, que si aparece un mocoso entonando la canción de Doraemon, ¿tu smartphone va a a sufrir todo tipo de calamidades? Venga vale. Si lo que canta el enano es “El Pollito Pío” quizás te podrías preocupar porque en ese caso lo mismo te encuentras ante psicofonías provenientes de no se sabe muy bien qué mundo aterrador. A lo mejor tus dudas se despejarían sin en vez de preguntar al oráculo Google, lo hicieras a la persona que te mandó el audio. No sé, es una idea.

Frase para el wasap de cachondeo para que la lea un idiota. ¡El idiota eres tú! Hay que ser imbécil para buscar esto en Google. En este caso el idiota emisor del mensaje del whatsapp es un idiota mayor que el posible receptor. Tan sólo me queda una duda. ¿En Google se encuentran frases para idiotas? La respuesta, obviamente es sí. En este link la prueba.

Kiero chatear con chica por er guasa. Esta búsqueda demuestra dos cosas. La primera, las reformas educativas no funcionan en este país. La segunda, en Google hay mucho idiota como puede verse por la búsqueda anterior. Pues chico, si quieres chatear con una churri por “er guasa” lo único que tienes que hacer es pedirle el número de teléfono. Claro, que a lo mejor no te atreves a pedírselo ni siquiera a través del Facebook. En ese caso lo tienes chungo, porque “er guasa” sólo funciona si tienes el número. Así que ármate de valor, pídeselo y ya podrás chatear con ella. Lo que ocurra después es cosa tuya.

Punkis con wasap. Esta por curiosidad la he buscado. La verdad que no he conseguido imaginar lo que el internauta pretendía buscar, pues Google me remite a cosas como “cuero para perros”, “la canción etílica de Lori Meyers” o “trastorno límite de la personalidad”. No logro imaginar cuál es la curiosa relación entre un punk y la famosa app. Lo extraño sería verle en un concierto de One Direction rodeado de quiceañeras en un éxtasis mayor que Santa Teresa, no dándole al whatsapp.

Se puede leer los mensajes del guasa de un telefono que no sea el tuyo. Pues claro que sí. Es muy fácil, le pides al dueño del teléfono que te deje ver los mensajes y si accede, los podrás ver incluso en HD y sin necesidad de llevar lupos si el smartphone tiene una pantalla de más de cinco pulgadas. Claro, lo que intuyo yo que buscaba este internauta es poder espiar el whatsapp de otra persona sin que esta se entere. El perfil está claro, es un hombre/mujer preocupad@ por conocer la doble vida de su pareja. Así que la respuesta es no: no puedes y además no deberías.

Fotos de ejecutivos guapos para whatsapp. Lo curioso de esta búsqueda es que está bien redactada. Fuera de eso, ¿qué pretendes? ¿poner en tu estado una foto de un ejecutivo encorbatado? ¿No te pone más un bombero o un fontanero? Mira que seguro que detrás de la corbata no hay mucha tela que cortar. No, no pongas fotos de ejecutivos en tu estado. ¿Y a quién ibas a poner? ¿A Florentino? ¿A José Manuel Entrecanales? Tus amistades no te van a hacer mucho caso si lo haces. Los ejecutivos no llaman la atención, no se llevan. Están muy vistos por muy buenorros que estén.

Mensaje con imagen de dios para el guasa. El que ha hecho esta búsqueda quiere ir más allá. No se conforma ni con un ejecutivo ni con la secretaria minifaldera. Y debería tener cuidado, porque si realmente encuentra la imagen de Dios iba a haber resuelto uno de los grandes enigmas de la Humanidad, aparte de dar un susto de muerte a la persona a la que mandase la imagen. Se iba a convertir en el “trospid topic” del momento. Lo veo.

Felicitar san jose por whatsapp. Vamos a ver. ¿Quieres felicitar a Pepe o a tu padre a través de whatsapp? Hombre, digo yo que si tienes confianza con él lo mejor sería que le llamases, ¿no crees? Y si no la tienes pues que te parece un “felicidades en el día de tu santo” o algo similar. ¿Por qué le preguntas a Google como felicitar San José? Tremendo. Pero ¡ay amigos! la realidad siempre supera a la ficción y sí, hay páginas para felicitar San José por whatsapp. Algunas recomiendan frases como esta: “Mi gran amigo, mi gran mentor, y, en ocasiones, mi redentor. Qué iba yo a hacer sin ti, Padre, qué iba yo a hacer sin ti. ¡Feliz Día del Padre!”

Cómo será el guasa del móvil. Viendo esta búsqueda me estoy imaginando a una persona ansiosa por ver qué demonios es eso del “guasa” del que habla todo el mundo y no son ni mi madre ni mi suegra. No te preoupes. No vas a descubrir nada del otro jueves. Eso sí, ya te advierto. Los primeros días te puedes quedar sin amistades ya que no pararás de mandar mensajes chorras, lo que hará que seas tachado de pesado.

Frases guasas para decirle a un hombre. La pongo en este apartado dedicado al whatsapp aunque a lo mejor la búsqueda se refería a frases guarras en vez de guasas. Pues chica, ten un poco de imaginación. Tanto si es en un caso como en el otro, Google no te va a dar la solución ni a tus problemas de humor ni a los sexuales. Tus amigas te aconsejarían mejor que Google. Eso seguro.

La lista es interminable, pero este post se acaba ya con la música de The Sounds, un grupo sueco con reminiscencias punk, new wave y sonidos pop ochenteros, generador de estribillos facilones que acaparó la atención del público a principios del siglo XXI con temas como “Living in America” , “Song with a mission” o este “Painted by numbers”.

Apple no es Ryanair

Los nuevos iPhones supuestamente "low cost".
Los nuevos iPhones supuestamente “low cost”.

Como es habitual cada vez que Apple presenta alguno de sus nuevos productos, el mundo tecnológico entra en éxtasis. En realidad, el clímax sólo se produce cuando se habla del iPhone en donde los medios, los blogs o las redes sociales se lanzan al sexo desenfrenado. La bacanal se transforma en mero sexo con protección si lo que la compañía de Cupertino presenta son, por ejemplo, unos nuevos iMac. Pero no ha sido el caso. La expectación ante el lanzamiento de los nuevos iPhone ya era brutal y como siempre los rumores sobre las características de los nuevos terminales empiezan a gestarse prácticamente desde que se presenta el modelo anterior (ahora mismo ya se empieza a comentar lo que traerá consigo el posible iPhone 6).

Uno nunca ha sido fanático de los dispositivos de Apple, salvo del primer iPhone que sí me sorprendió. El último modelo, el iPhone 5, no me pareció ninguna maravilla. De hecho son varios los modelos de smartphone que superaban al de Apple. Sin llegar a lo que supuso la aparición del primer iPhone, el nuevo 5S, sí que me parece que aporta cosas interesantes, sobre todo lo que se refiere al lector de huella dactilar, con lo que sólo el dueño del teléfono podrá tener acceso al mismo y permitirá, entre otras cosas poder realizar pagos de forma segura. Claro, les presentas esto a los iphoneros y a ninguno se le ocurre preguntarse cuáles son las desventajas de esta tecnología. Nos han comido tanto el tarro con el tema de la seguridad que no caemos en otras comsecuencias. Así, todo el mundo es felicísimo colgando fotos en el Facebook o dando rienda suelta a todo tipo de pensamiento que sólo compartiría en la calle con sus amistades más íntimas. Por ese motivo muy poca gente se habrá preguntado a dónde van esos registros de tu huella dactilar. Dado que vivimos en un permamente Gran Hermano y teniendo en cuenta que la NSA, la Agencia de Seguridad Nacional de EE.UU., ha afirmado que puede obtener la información que quiera de cualquier smartphone, esa innovación del iPhone (que por cierto ya probaron antes otros fabricantes como Toshiba) ya me gusta menos.

Cuando presentaron el iPhone 5 los locos de la marca de la manzana mordida ya se apresuraron a pregonar todo tipo de alabanzas sobre el mismo. Todos los demás teléfonos del mercado eran bazofia. Y fueron a la velocidad de la luz a comprar el cargador de coche porque a Apple le dio por cambiar el antiguo conector (no, en Apple son incapaces de poner un puerto micro USB, porque son así de modernos). Y todos contentos con su nuevo modelito. Y todos ellos… ¡se han quedado obsoletos porque Apple ha decidido que descataloga el iPhone 5 aunque siga vendiendo el iPhone 4S! Así que a todos los que os habéis comprometido con vuestra operadora por dos años o hayáis pagado la pasta que os pedían por él, Apple considera que sois tan caducos como aquellos que tengan el iPhone original o el 3GS, con la diferencia de que éstos últimos ya han amortizado su terminal.

Otra cosa sorprendente es el otro terminal que también presentaron el pasado miércoles. El denominado iPhone “low cost”, que se comercializará con el nombre de iPhone 5C. La C quiere decir caro, porque para ser de bajo coste el que lo quiera comprar liberado tendrá que desembolsar la simbólica cantidad de 549 dólares. Eso sí los materiales con los que está fabricado este modelo sí son más baratos. Por ejemplo, está hecho de plástico, lo que abarata el terminal. Sí, sí, Apple ha cedido a las bondades del plástico a pesar de que durante años ha estado poniendo a caldo a todos los fabricantes por incorporar este material en sus terminales. Ellos siempre han sido más selectos y exclusivos y nunca trabajarían con ese elemento tan ramplón. Claro que, para intentar convencer al personal, en Apple dicen que no, que su iPhone “barato” está hecho de policarbonato. Vamos, lo que viene a ser un tipo de plástico.

De todas formas, me sorprende la indignación en cuanto al precio del teléfono de marras. ¿Qué os creíais, que Apple iba a sacar un smartphone al módico precio de 100 euros? Nunca ha estado en la política de la empresa creada por Steve Jobs presentar productos económicos. Apple no es Ryanair. Los reyes del glamour no se pueden relacionar con la chusma. Sus productos son para gente selecta y si la plebe lleva un iPhone en el bolsillo es porque han pedido un crédito o han contraído matrimonio indisoluble con su operadora de telefonía. Lo siento, pero Ferrari nunca sacaría un coche de 20.000 euros ni al propietario de un terreno en la urbanización La Finca se le ocurriría construir un conjunto de adosados. Es algo a lo que deberíamos acostumbrarnos. Si quieres un iPhone, lo tienes que pagar aunque te decantes por el modelo “low cost” y si no puedes tienes dos opciones:  te endeudas o te compras cualquiera de los que venden a 150 euros que total para chequear el WhatsApp o jugar al Candy Crush te es más que suficiente.

La crisis no está haciendo que nos acostumbremos a querer sólo lo necesario, sino que siempre queremos más. Siempre tendemos a crearnos necesidades aunque no podamos permitírnoslas, aunque sea un iPhone de plasticorro. Así que la música de hoy acompaña perfectamente: Eddie Vedder, líder del grupo Pearl Jam y que compuso esta deliciosa canción, titulada “Society”, para la película “Into the wild”. La letra es un leñazo en toda regla a la sociedad de consumo.

BYOD: Margarita quiere llevar su iPad a la oficina

Tráete tu smartphone,colega. Fuente de la imagen: http://taitcoles.wordpress.com
Tráete tu smartphone,colega. Fuente de la imagen: http://taitcoles.wordpress.com

Hace unas semanas hablaba sobre la insistencia que tenemos en poner siglas casi a cualquier tecnología,  cargo o solución.  Si existe una sigla que esté realmente de moda en esto de las tecnologías esa es BYOD.  Yo no sé a quién se le ocurrió el palabro porque feo, lo que se dice feo, es un rato.  El conjunto de letras significa Bring Your Own Device o lo que traducido al cristiano viene a ser Tráete Tu Propio Dispositivo. ¿Dónde quieren que traigas tu dispositivo?  ¿A qué dispositivo se refieren?  ¿Tal vez al mando de tu coche?  ¿Quizá a tu podómetro? No. Se trata de tu portátil,  smartphone o tablet y, lógicamente, quieren que te lo lleves a la oficina.

¿Qué fue primero?  ¿La gallina o el huevo? Pues con esto del BYOD ocurre lo mismo.  No se sabe quién fue primero,  si los usuarios que se llevaban sus dispositivos a las oficinas,  motu propio,  y accedían a aplicaciones de la empresa porque se negaban a prescindir de su smartphone o si fueron las empresas que vieron un chollo en eso de no tener que adquirir hardware adicional para sus trabajadores.  Algo de ambas cosas hay, aunque es cierto que esa cosa llamada consumerización y por la que son los usuarios los que ahora marcan las tendencias del mundo tecnológico, incluso en la empresa, es en buena parte responsable del éxito de la horrenda sigla.

Desde hace varios años, son muchos los trabajadores que se han llevado el portátil de la empresa a sus casas.  Sin embargo,  hubo un momento en que al señor Medina le dio por llevar su iPhone a la empresa y vió que le molaba más acceder al correo de la empresa desde él que desde la Blackberry. Y Margarita, siempre atenta y envidiosa de los aparatos que traían sus compañeros descubrió que era mucho más interesante gestionar su cartera de clientes desde su iPad personal, ya que además le permitía enseñar las fotos del último crucero que se había marcado con su amante Antonio, el macizorro administrativo de contabilidad, que a su vez utilizaba su portátil para leer el Marca mientras estaba en el aseo.

Y es que ahora los empleados se siguen llevando el portátil de la empresa a casa pero a la oficina van además con su set completo y personal de terminales móviles.  ¿Y qué ocurrió?  Pues que los directivos de las empresas vieron caer del cielo una pasta gansa en forma de ahorro.  Y además los empleados estaban encantados con poder utilizar su smartphone.  En realidad estaban un poco hartos de esa BlackBerry infernal que les proporcionaba la empresa.  Una vez que se acostumbraron al iPhone, al Samsung o al iPad, no querían cambiar y por supuesto la empresa no quería hacer un brutal desembolso en forma de nuevos equipos.

Esta situación no sólo afectaba a los curritos.  Los jefazos tampoco querían su añeja BlackBerry ni su portátil con procesador Intel Centrino. Ellos, además de trabajar, también querían ver vídeos de YouTube o las fotos de sus vacaciones mientras estaban tumbados en el sofá sin necesidad de tener que cambiar de máquina cada vez que estaban en modo trabajo o en modo ocio. Y BYOD era un chollo: ahorraba costes, incrementaba la productividad pues todos, curritos de a pié y jefazos, unidos de la mano por una vez,  estaban en conexión permanente.  Daba igual que estuvieran en la cama o en el baño: el jefe podía contactar con el empleado en cualquier momento y el trabajador se podía conectar al ERP de la empresa a la vez que se untaba de aceite y tomate la tostada matutina.

Pero hete aquí que el chollo puede que no fuera tanto. ¿Qué sucedía con ese empleado irresponsable que perdía móviles a troche y moche como si fuera un diputado del congreso? ¿Qué ocurre con el directivo mamón que sabe demasiadas cosas de la compañía y todas ellas las lleva en un dispositivo que apenas pesa 135 gramos? ¿Y esa manía de compartir archivos a través del DropBox, por no mencionar los agujeros de seguridad de los whatsapp?

Pues simplemente ha sucedido lo que tenía que ocurrir. Que en una gran empresa el ingeniero de sistemas se ha convertido en un paranoico con un parecido cada vez más razonable al profesor Bacterio. Y los empleados, concretamente sus malditos móviles y iPads, son los Mortadelo y Filemón a los que se enfrenta a diario. Al tipo le va a estallar la cabeza. No sabe cómo gestionar tanto dispositivo, con diferentes sistemas operativos ni tantos usuarios. Porque no: el rollo de la consumerización lo único que ha hecho es que se prescinda de la antigualla que ofrecía la empresa como dispositivo corporativo pero todos ellos llevan su móvil, su tableta y su portátil al trabajo. Y lo peor es que los fabricantes no paran de sacar nuevos artefactos y ahora también hablan de tabletófonos (o phablets) como si realmente los fabricantes quisieran convertir a los empleados en el super agente 86, con sus mismas torpezas intrínsecas.

Lo que empezó como un importante ahorro de costes se está convirtiendo en un quebradero de cabeza y lo que la empresa dejó de gastar en móviles de última generación se lo está puliendo ahora en implementar medidas de seguridad para que ningún dato vaya más allá de donde tiene que ir. No sólo eso: también se gasta un dineral en hacer que las aplicaciones puedan correr en distintos entornos, por mucho que los programadores aseguren que la nube tiene muchas soluciones. En la nube hay también rayos y relámpagos, así que de vez en cuando también conviene tenerlos en cuenta.

La música de hoy la pone un grupo nuevo que acaba de sacar su primer EP al mercado. Son españoles, cantan en inglés y se hacen llamar The Good Old Days en un claro homenaje a The Libertines. Las reminiscencias suenan a Lou Reed o a los Stones, aunque la canción que acompaña este texto dibuja un claro parecido a REM en su álbum Monster.

¿Realmente necesitas este móvil?

El nuevo Galaxy S4.
El nuevo Galaxy S4.

El pasado jueves Samsung presentó en Nueva York el que será su nuevo dispositivo estrella para los próximos meses. La ciudad elegida no es baladí. Los coreanos se lanzan a intentar conquistar el mercado americano, uno de los pocos en los que no lideran el mercado de los smartphones. Así que la estrategia está clara: nos gastamos una pasta en merchandising y marketing, invitamos a periodistas y bloggers a pasar tres días en la Gran Manzana y bloqueamos Times Square, en pleno Manhattan, para que todo el mundo hable del Galaxy S4. Todo muy americano… salvo por el presidente que como buen coreano no logra enganchar al auditorio con los mensajes. El móvil en sí, ya lo habréis leído en varios lugares, es una copia del S3 al que le han añadido alguna aplicación de software interesante y le han mejorado la cámara.

La nueva era del smartphone está haciendo que las empresas y los usuarios se vuelvan locos. ¿Realmente necesitas el nuevo móvil de Samsung? ¿Realmente necesitan los coreanos sacar un nuevo terminal cuando tienen no uno, sino varios teléfonos que todavía tienen recorrido? A lo mejor si se hubieran esperado hasta septiembre le podían haber mejorado el diseño (y no utilizar el plástico como elemento fundamental de construcción), le podrían haber metido más y mejores aplicaciones y podrían habérselo currado un poco más. Samsung tiene muy buenos modelos, que para nada se han quedado obsoletos y por tanto no tenían necesidad de colocar en el mercado el nuevo terminal. Bastaba con esperar un poco para sacar un teléfono mejor. En realidad han pecado de lo mismo que le ocurrió a Apple en su momento cuando sacó el iPhone 4S.

Las prisas no son buenas consejeras, que dice el refrán. Y en este caso creo que el Galaxy S4, siendo un buen teléfono, ha sido sacado con precipitación. Pseudoperiodistas y bloggers han ido, durante meses, caldeando el ambiente con falsas informaciones y rumores de todo tipo acerca de las prestaciones del nuevo terminal. Es muy propio de las compañías tecnológicas actuales fiarse de lo que señalan las redes sociales y creer a pies juntillas en lo que se expresa en ellas. Craso error, machote. El Twitter engaña más que la falsa moneda y el Facebook también.

Pero los usuarios también son culpables de esta paranoia móvil. Luego nos quejamos de cosas como las de la obsolescencia programada:

–          ¡Joder, se me ha estropeado la lavadora y me dice el técnico que para lo que me va a costar cambiar el motor, mejor me compro una nueva!, – exclama indignado el incrédulo usuario.

–          Y, ¿cuánto tiempo tiene?, -pregunta el amigo

–          ¡Si sólo tiene 7 años! Es que ahora fabrican los electrodomésticos para que se estropeen cada cierto tiempo. Y, fíjate, ¡mi madre sigue con su lavadora de hace 20 años!

Efectivamente, chaval. La obsolescencia programada existe y te irrita. A mí también. Pero resulta que tú eres el auténtico obsolescente programado porque mientras te indignas por tener que comprarte un electrodoméstico que ni siquiera ha alcanzado la década de vida, estás negociando con tu operadora para que te dé el último smartphone del mercado cuando el tuyo no tiene ni un año de vida. Concretamente, tienes un pedazo Samsung Galaxy S3 que te compraste hace 9 meses. Así que, ¿para qué quieres un nuevo modelo? A lo mejor es que te gusta estar esclavizado con tu operadora a la que le pagas y le proclamas más fidelidad que a tu pareja a cambio de un terminal que NO NECESITAS.

Es verdad que una lavadora no es algo sugerente, por mucho diodo led que le quieran poner. Al final su máximo atractivo radica en ver cómo da vueltas y más vueltas la ropa y esto no da para mucha conversación. No es lo mismo estar en un bar hablando sobre la última app que te has descargado que entablar una conversación acerca de las 800 revoluciones por minuto del centrifugado.

De un lavavajillas ya ni hablamos. Si por lo menos la puerta fuera transparente a lo mejor podríamos charlar sobre los beneficios de poner más o menos dosis de abrillantador o de los efectos de la sal en el giro de las aspas mientras éstas esparcen agua.

Con los móviles es diferente. Existe una paranoia colectiva por el último modelo. Algo que no ocurre en ningún otro apartado del mundo TIC. No, ni con las tabletas, ni con los ordenadores, ni con el software CRM, ni siquiera con el mundo cloud existe semejante ansia.

A lo mejor es una cuestión de tamaño. Porque toda esta paranoia viene desde que los móviles dejaron de ser móviles para convertirse en smartphones. Si antaño lo que se valoraba era un artilugio pequeño y manejable, ahora lo que se lleva es tener el aparatdo más grande: El otro día, tomando unas cervezas en un bar con un amigo, observo que no para de moverse en el taburete. Empiezo a estar preocupado y cuando le miro la entrepierna noto un bulto nada sospechoso. Es imposible que a mi colega, después de muchos años, le provoque erecciones. Así que empiezo a pensar que, dados sus movimientos, a lo mejor se ha sometido a una operación de alargamiento del miembro. Pero no. De repente se saca del bolsillo un móvil (de esos que ahora se llaman phablet, ni tablet, ni teléfono) de más de 5 pulgadas que era el responsable de sus vaivenes y del repentino crecimiento del miembro.

–          Pero, ¿cómo vas con eso ahí?, -le pregunto

–          ¡Ah! Casi se me olvida enseñarte mi nuevo móvil, -me contesta

–          ¿Tu nuevo móvil? Pero si no puedes ni sentarte en condiciones con tu nuevo móvil.

–          ¡Qué exagerado! Si no pesa nada. Tiene unas aplicaciones estupendas, es supermanejable y es la última moda

“Pues sí, la última moda va a acabar con tu libido”, pienso yo. Y es que, en el mundo smartphone, cuanto más grande mejor. Esto es algo que hasta ahora sólo ocurría en el planeta de la gafa de sol, donde el modelo más moderno es el que tape ojos, cejas, frente y nariz: ¡perfecto para que no te vean el jeto que tienes después de una noche de fiesta loca, pero no tanto para tener una conversación decente sin saber si a quien hablas es a una persona o a un marciano salido de una lavadora!

El que sí necesita mucho equipamiento es el compositor de hoy: Xavier Rudd. A pesar del nombre, es un músico australiano que, como se ve en el vídeo es capaz de tocar un innumerable conjunto de instrumentos a la vez… un auténtico hombre orquesta al que es difícil encuadrar en un género musical concreto ya que tiene temas que van desde el Reagge, el folk, rock o incluso el blues.

Chávez, el vergatario, los P2 y los memos

El vergatario: en realidad desarrollado en China, ensamblado en
El vergatario: en realidad desarrollado en China, ensamblado en Venezuela

Tras la muerte de Hugo Chávez la semana pasada, mucho se ha escrito sobre el personaje en cuestión. Sin entrar en valoraciones sobre lo que ha hecho o dejado de hacer, lo que está claro es que era un tipo que no dejaba indiferente a nadie: alguien con carisma y capaz de comunicar. No es sorprendente que el pueblo le votase y a la hora de su deceso saliera larga en procesión y romería a venerarle. Ejemplos en nuestro país tenemos varios. El más claro de todos: Jesús Gil y en estos días Rosa Díez.

La clave de todo buen populista radica en su capacidad para decir las cosas que todo el mundo quiere oír. Todo ello aderezado con una pizca de bravuconería y un estilo “echado p’alante”. Importa poco que de lo que se trate es de hablar del imperialismo yanqui (como Chávez) que de despreciar a la clase política y sus dádivas aunque tú lleves beneficiándote de ellas desde 1979 (como Rosita). De lo que se trata es de que mediante un lenguaje directo y, en ocasiones, chusco, lograr que el populacho se regocije y piense que va a ser él o ella los que les liberen de sus problemas y de su vida miserable. Es de eso de lo que se aprovechan personajes de semejante calado y que se han repetido a lo largo de la historia. En realidad, todos ellos, a uno y a otro lado no son más que una mera farsa.

Como buen charlatán de feria, Chávez era un tipo astuto e inteligente. Por eso era capaz de enfrentarse casi ante cualquier elemento que se le pusiera delante. Un personaje dominador de cualquier materia. Por supuesto, entre sus conocimientos también se encontraba el mundo de las nuevas tecnologías. De hecho dejó al mundo uno de los grandes avances de las telecomunicaciones del último decenio: el Vergatario.

¿Qué es lo que se esconde detrás de esta nomenclatura? Visto así de primeras parece que nos hubiéramos metido en una página web con alto contenido sexual, no apta para menores, pero no. Tras el Vergatario se esconde un móvil. Un teléfono revolucionario en todos los sentidos del calificativo. Revolucionario porque el Estado venezolano lo sacó al mercado para competir contra la tiranía de las multinacionales dedicadas a la fabricación de terminales móviles.  Revolucionario por la tecnología puntera que desplegaba y, finalmente, revolucionario porque Chávez así lo decía: “el primer teléfono fabricado en Venezuela. Todo buen revolucionario de la República ha de llevar su Vergatario (aunque él fuera más de Blackberry)”.

Analicemos el aparato en cuestión. Su primera versión es del año 2009, es decir, cuando la tecnología móvil era algo más que una promesa y por ejemplo, ya existían varios modelos de Smartphone. El revolucionario teléfono según el propio Chávez “es un aparato con capacidad para almacenar 500 contactos en su memoria, puede usarse como alarma, tiene cámara, calendario, notas de voz, cronómetro y linterna. Es ligero, liviano y sólo cuesta 10 euros”. Además y según la publicidad estaba fabricado en Venezuela (esto es otro aspecto destacable de cualquier populista que se precie: invocar al patriotismo). Bueno, hay que decir que el móvil estaba ensamblado en Venezuela pero toda su tecnología era de la multinacional china ZTE y concretamente el modelo Vergatario se correspondía en realidad con el ZTE 366.

Pero vayamos al nombre. Como buen elemento propagandístico, el teléfono tenía que tener un nombre llamativo, que quedara retenido en la memoria del personal y se optó por el de Vergatario. Hombre, podían haber elegido otro, ¿no? Vale que en Venezuela el término significa algo así como “algo o alguien que merece la pena”. Vamos, traducido al mundo teckie algo guay, moderno, fashion… en definitiva, un auténtico maquinón. Un aparato que se vendió en tales proporciones que rápidamente tuvieron que sacar a la venta el Vergatario II. En realidad esperaban distribuir un millón de unidades en su primer año, pero la cifra se quedó en 100.000 y la empresa encargada del ensamblaje sólo logró montar el 24% del total.

La realidad es que ni a Dios le interesaba ir con un Vergatario en el bolsillo. Así que se le dio la vuelta a la tortilla y el escaso éxito del terminal según el propio Chávez y su ausencia en las tiendas era debido a que “el Vergatario salió y de inmediato desapareció de los mecanismos de distribución, de un sistema de flujo permanente” gracias a que todo el mundo andaba pegándose por adquirir un móvil de última generación (salvo Chávez que prefería la BB).

A lo mejor si le hubiera puesto otro nombre las ventas hubieran sido mejores. Pero no debe de ser el caso, porque la realidad es que son muchos los fabricantes que designan a un producto con un nombre que incita más a la chanza que a que lo compres por las bondades que pudiera tener.

Así que en esto del nombre Chávez no tiene la exclusiva. Sin ir más lejos en el pasado Mobile World Congress, los chinos de Huawei presentaron su Ascend P2. Hombre, P2 en español para un teléfono suena mal, pero es que si lo ponemos en inglés PI-TU tampoco es que sea muy sonoro. Más bien parece que están hablando del nuevo Vergatario en bable.

Y luego tenemos al fabricante del Vergatario original. Nuevamente la china ZTE también ha presentado en el MWC un Smartphone al que le ha llamado el Grand Memo. Hombre, si lo que quieres destacar  es su capacidad de memoria, llámale Memory, o memorión pero no le llames Memo, porque entonces lo que me da la sensación es que me encuentro ante una bazofia de teléfono. Hombre, por favor, que no queda nada bien eso de decir: “Mira, llevo un gran memo en mi bolsillo”. En fin, que en esto de los nombres, a los directores de marketing se les podían ocurrir cosas mejores o al menos más apropiadas.

La música de hoy va a ser de un tipo que el viernes pasado ofreció un concierto en Madrid y que responde al nombre de Josh Rouse. Un cantante / compositor que hace un pop y un folk-rock delicioso y que tiene desde hace muchos años fijada su residencia en España y tiene varios temas en nuestro idioma.

Lo que no te cuentan del Mobile World Congress

Mobile World Congress. En Barcelona del 25 al 28 de febrero
Mobile World Congress. En Barcelona del 25 al 28 de febrero.

Este próximo lunes comienza una de las citas más importantes para todos aquellos que nos dedicamos a esto de las tecnologías. Se trata del Mobile World Congress, una feria internacional que tiene lugar en Barcelona, en la que cualquiera que se dedique al mundo de la movilidad, los tablets, las apps, etc., tiene que estar. Y están todos los grandes: Samsung, Huawei, LG, BB, Nokia, Sony, HTC,… ¿Todos? Bueno no, todos no. Apple no. A la compañía de la manzana no le interesa codearse con la chusma. Los directivos de esta empresa están por encima del bien y del mal. Son seres superiores y por tanto nunca asistirán a eventos en el que se junte calaña como los que apuestan por el Android o el Windows.  Y es que en Apple siempre han sido exclusivos. Son el Ferrari de las TIC. Los demás son empresas fabricantes de utilitarios para dar satisfacción a la plebe. Porque sí, eso es Apple. Unos guays de cojones que de tanto que se lo creen, a veces van tan de sobrados que dan auténtica aversión.

El caso es que nadie les echará en falta en la feria. A veces es lo que ocurre: y es que, es mayoría el personal que todavía no se siente atraído por la secta appleniana, y disfruta este evento como uno de los mayores (y mejores) que existen en el mundo de las TICs actuales.

Desde este blog, sin embargo, no os voy a dar información sobre lo que se presenta en la feria. Os vais a saturar de ver teléfonos, tablets y nuevas herramientas durante la próxima semana, porque los periodistas teckies somos muy cansinos y creemos que no hay vida más allá de nuestro mundo de chips. Así que no os enojéis. Lo que os voy a contar son algunos destalles que seguro, seguro se van a ver durante esta edición y que se repiten año tras año, como si fuera un mantra.

Siglo XXI: Mujeres recauchutadas y siliconadas siguen siendo el reclamo de muchos stands.
Siglo XXI: Mujeres recauchutadas y siliconadas siguen siendo el reclamo de muchos stands.

1.- La mujer como reclamo. Parece mentira que a estas alturas de la vida la gente siga utilizando a la típica muchacha-Barbie-siliconada  para atraer público hacia un stand. Porque evidentemente a nadie se le ocurre poner a un engendro a la entrada. No, seguimos apostando por la joven bien recauchutada y con un pecho cuanto más grande mejor. Casualmente, ninguna de las empresas que apuestan por esta fórmula de atracción del público tiene un producto meramente aceptable. Con respecto a este tema hay una cosa que no acabo de entender. Si pones a una tía en tanga, bailando en un pedestal, ¿por qué no pones también a un pavo-Ken-mazas (y también siliconado) a marcarse unos bailes? Estoy seguro de que ese stand tendría mucho éxito, más teniendo en cuenta que el número de mujeres en este tipo de eventos aumenta cada año y que además lo de la azafata bombón es el recurso fácil.

Como en muchas otras ferias, los profesionales ociosos también abundan. El precio de la entrada: sobre los 600€.
Como en muchas otras ferias, los profesionales ociosos también abundan. El precio de la entrada: sobre los 600€.

2.- Una feria profesional. ¡Ja! A ver, es verdad. Esto no es ExpoOcio ni el SIMO cuando se llenaba de adolescentes y jubilados aburridos. Pero también los hay. Mochileros que va a coger cualquier folleto publicitario, bolígrafo o gominola que le ofrezcan. A fin de cuentas es algo muy propio de este país: “Oye tronco, vámonos al Mobile, que me han dicho que en el stand de HP sortean un ultrabook”, le dice un amigo a otro. “Sí, -responde de otro- y además creo que en el de Rovio, te dan caramelos de Angry Birds” Al final, como sucede con muchas cosas, el populacho va a los sitios porque le regalan “cosas”,  y en el apartado “cosas” entra desde un pincho USB de 256Mb, hasta una alfombrilla para ratón, pasando por folletos de todo tipo y sin olvidarnos de las indefectibles pelotitas anti-stress.

Encuentra en menos de 10 segundos a un occidental.
Encuentra en menos de 10 segundos a un occidental.

3.- Chinos a tutiplén. Bueno, chinos, y coreanos y taiwaneses y japos… Dejémoslo en tipos de ojos rasgados. Nos invaden. Lo mejor de todo es que ya no sólo se dedican a copiar, que también. Ahora además inventan, desarrollan y hacen cosas muy buenas. Bueno, los japos y los coreanos ya lo hacían, pero es que ahora los chinos van avanzando y desarrollan su propia tecnología. Así que cuando uno entra en un pabellón parece que acaba de atravesar la Gran Muralla o está en San Francisco caminando por el Barrio Chino. Y es que de un tiempo a esta parte, el hardware es puramente oriental: Lenovo, Samsung, HTC, ZTE, Huawei, LG, Fujitsu,… ¿Aquí que nos queda? ¡Alcatel y sus móviles retro!Me parece perfecto, han sabido copar el mercado. Pero alguien les podía enseñar a hablar idiomas. Mira que los españoles no somos los más adecuados para decir a alguien que aprenda inglés, pero es que no hay nada peor que un chino o un coreano hablando en inglés. Yo, por ejemplo, cada vez que tengo que entrevistar a un oriental las paso canutas. No le entiendes una mierda. Y lo peor viene después, cuando tienes que pasar la entrevista al documento de texto: sabes que vas a pasar cuatro horas para sacar una página de texto.

Y es que, en este reducto cerrado que es el MWC no se habla ni español ni catalán. Toda la información se encuentra en inglés y, por supuesto, todo el mundo habla en inglés. Nada de relacionarse en otro idioma que no sea la lengua de Shakespeare. Pero algo puede estar cambiando: los países asiáticos, coreanos y chinos sobre todo, han ganado mucho terreno. En algunos momentos, paseando por algún pabellón, se puede hacer difícil encontrar alguna cara occidental. Si se fijan en la imagen, puede parecer el juego de “¿Dónde está Wally?”, sólo que en este caso la pregunta sería “¿Dónde está el occidental?

¿Es Konka o es Nokia?
¿Es Konka o es Nokia?

4.- Los chinos copiotas: Estos son los chinos a los que estábamos acostumbrados. El oriental de toda la vida. El del “decomisos”. El crack de la imitación también está presente y de qué manera en el Mobile World Congress. Y no se corta un pelo. Lo mismo te hace una copia calcada de un iPhone que te tunea un Galaxy S3 (falso como la falsa monea, eso sí). De todos los que vi el año pasado me sorprendió esta empresa: Konka. Misma tipografía que la de Nokia y mismo diseño que los últimos modelos de la compañía finlandesa. Lo sorprendente es que nadie de Nokia se acercó a poner una denuncia por plagio. En el último año, ya no se cortan y ahora los diseños imitan a Blackberry, al iPhone y a cualquier marca que se les ponga por delante.

En fin, que como os vais a hartar de ver smartphones en cualquier blog, periódico o telediario durante la próxima semana, habrá que tomárselo con calma. Así que la nota musical de esta semana la pone Pulp, un grupo británico, que lleva desde la década de los 70 haciendo muy buena música, y encuadrado dentro del denominado brit-pop. El tema, uno de los más famosos de la banda, va dedicado a toda la gente normal… esa de la que cada vez queda menos.