¿Por qué existen algunas agencias de prensa?

Fuente de la imagen: http://tenerifetrail.blogspot.com.es/
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Una de las tareas cotidianas de los periodistas del sector TIC es bregar a diario con las agencias de prensa. Estas existen por un simple motivo: ahorrar costes a las compañías. La comunicación siempre ha sido un elemento de segunda en la estrategia de las empresas. Es algo claro: no tiene un retorno palpable de la inversión. No es como el departamento de ventas que siempre sabe cuánto ha ingresado. Tampoco es el departamento de TI que, aunque pula pasta, siempre se puede ver el retorno de lo gastado gracias a la mayor eficiencia de los equipos, la mejora de la productividad de los empleados, etc.

Así que los directivos ven que no es conveniente montar un departamento de comunicación interno dentro de la empresa porque lo único que hacen es gastar billetes y nadie puede cuantificar (por mucho que Google lo intente) cuál es el retorno económico que supone aparecer en este o aquel medio de comunicación. Pero en el fondo a nadie le amarga salir en la portada de un periódico, una revista o en alguno de los mayores portales de Internet. A todos les gusta aparecer en los papeles. A fin de cuentas, ¿no aparecen los de Microsoft o los de Apple?– se preguntan estos ejecutivos. Así que cualquier directivo de cualquier empresucha de mierda decide que debe montar una estrategia de comunicación y contratar a un profesional  que le asesore y oriente. La solución se encuentra en la agencia de prensa. Por cuatro euros se pone en las manos de una de ellas. Esta ha de ser pequeñita porque son las únicas que están dispuestas a aceptar unas condiciones draconianas ya que son ellas las que a su vez atropellan a sus ejecutivos de cuentas (generalmente recién licenciados a los que se les abonan menos de mil euros). Con todo ello, el cliente se ve en disposición de exigir aparecer en El País o en Expasión al menos una vez al mes, sin querer enterarse de que la información que genera su empresa es una auténtica bazofia y no da ni siquiera para rellenar un miserable breve en la columna más perdida de una revista. Y es gracias a este modus operandi cuando empieza el drama del periodista que resumo en estos siete puntos.

1.- Lo sé, tu jefe es un cabrón y te explota. Te exige que me llames a diario para saber si he recibido una nota de prensa que no hay por donde cogerla. Así que no te sorprendas si transcurridas dos horas de jornada laboral en las que lo único que he hecho ha sido perder el tiempo respondiendo a este tipo de preguntas te contesto en plan borde. Si me has enviado una nota de prensa, casi seguro que la he recibido pero si no la ves publicada es que no me interesa y a mis lectores tampoco. Díselo a tu jefe: lo único que consigues con esta estrategia es que te pase a la carpeta de spam y cuando tengas algo realmente interesante no me voy a enterar.

2.- El teléfono móvil personal es eso. PER-SO-NAL. Si alguna vez te lo he dado es porque tenía una cita con alguno de tus clientes o he ido a un viaje de prensa organizado por ti. Sí, yo soy como Gollum y mi móvil es mi tesoro, así que no hagas trampas: si no me localizas en la oficina no me llames al móvil para preguntarme si he recibido una nota de prensa, porque a no ser que seas alguien de confianza lo único que vas a conseguir es que cuando me siente delante de tu nota de prensa me pase algo similar a lo que le sucede a Mourinho con Casillas. Esto también se lo puedes decir a tu jefe.

3.-Esta va directamente a tu mandamás: se supone que tú eres el experto en comunicación y que tu cliente no sabe distinguir un ladillo de una entradilla. Para él su producto es el mejor y no entiende porque el New York Times todavía no se ha fijado en su empresa. Así que tú eres el responsable de explicarle que su producto no es tan bueno como para convocar a la prensa y que no está bien eso de que medio sector tenga que ir a un hotel a comprobar las apasionantes bondades de “el ratón para jugones”.

4.- ¿Por qué me mandas la misma nota de prensa 20 veces en un día? Comprendo que pueda ser un problema puntual. A todo el mundo le ocurre pero cuando eso se repite varias veces por semana entonces entiendo que no lo es y que lo estás haciendo como una estrategia para que no se me pase la “valiosísima” información de tu cliente. Conclusión: vas a ir directito a la carpeta de Spam.

5.- Mi correo no es twitter, así que no te puedo dejar de seguir. Mi castigo es que voy a recibir tus notas quiera o no quiera: por favor, me dedico a las tecnologías así que, ¿por qué me mandas información de tus clientes de perfumería, de juguetes o de parafarmacia?

6.- Otro punto es el referente a la publicidad. Tu cliente es muy libre de dejarse sus dineros donde quiera, pero no está bien que al comercial de mi revista le digas que no estás interesado en invertir en papel y que sólo lo haces en Web y luego a mí me pidas explicaciones del porqué no he publicado determinada y “siempre interesante” información tuya en la revista aunque sí lo haya hecho online. También se lo puedes decir a tu jefe: hay que ser coherente y si para una cosa no te interesan los medios impresos es lógico pensar que para la otra tampoco, ¿no?

7.- Si una vez te digo que no a una entrevista, mi opinión no va a cambiar a la semana siguiente. No está bien que me la intentes colocar a toda costa vendiéndome la moto. Es casi preferible que me digas que tu cliente te está dando el coñazo y me pidas ayuda. Lo puedo hacer si lo haces educadamente.

Sí amigos, esta es la apasionante vida del periodista tecnológico. Porque la realidad es que las empresas grandes y las agencias profesionales (aunque lleven a algún cliente de esos pequeños) en contadas ocasiones caen en uno de estos siete errores por un motivo fundamental: saben qué es la comunicación y su verdadero valor. Y eso es lo que deberían de aprender otras agencias que trabajan con clientes que creen que porque pagan son los reyes del mambo.

Supongo que los periodistas también tenemos nuestras rarezas, así que si algún ejecutivo de cuentas quiere tan sólo tiene que escribirlas en los comentarios.

La música de hoy la pone el hijo de Anthony Perkins (Norman Bates en Psicosis), Elvis Perkins al que le dio por dedicarse a componer canciones folkies con muy buen gusto como se demuestra en esta maravillosa melodía: “While you are sleepning”.

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A Vodafone le mola el metro

Así será la imagen de la línea 2 a cambio de 3 millones de euros.
Así será la imagen de la línea 2 a cambio de 3 millones de euros.

Lo bueno de la crisis es que las ocurrencias están a la orden del día. El hambre agudiza el ingenio, que dice el refrán. Los políticos no sólo piensan en recortar, también en aumentar el dinero que hay en las arcas públicas. Claro que normalmente esas arcas se llenan a costa de la (poca) pasta que le queda al populacho y se hace mediante subidas de impuestos (que nunca se iban a producir) e incremento de tasas de todo tipo. Eso sí, como somos gilipollas nos dicen que es un “recargo temporal de solidaridad” si te suben el IRPF, un gravamen adicional si lo que aumenta es el IVA o movilidad exterior si lo que sucede es que te tienes que largar de tu país porque éste es incapaz de ofrecerte oportunidad alguna. Obviamente a ninguno de nosotros nos pagan en diferido una indemnización… es más a algunos ni les pagan la indemnización.

Así que al menos es de agradecer que el sector tecnológico tenga iniciativas para rellenar las arcas públicas para ver si las telas de araña se van eliminando. Porque sí, acciones de marketing como la que os voy a contar surgen por iniciativa del sector TIC. No vayáis a creer que algún político se ha estrujado los sesos para generar pasta fuera de los dogmas comunes de recortes y subidas de impuestos.

Hace un año fue Samsung a la que se le ocurrió la brillante idea de patrocinar la madrileña estación de metro de Sol. Durante un mes se llamó “Estación Sol Galaxy Note”. Ahora es Vodafone la que ha superado a la coreana y no sólo va a utilizar su nombre para patrocinar a la más emblemática de las paradas del suburbano madrileño, sino que toda la línea 2 (la roja) llevará el nombre de la operadora británica. La pasta que dejaron en su momento los coreanos y la que dejará Vodafone será gansa pero tú, ciudadano, estate tranquilo: no verás un miserable céntimo. Ese dinero no se invertirá en mejorar la red de Metro, ni tan siquiera servirá para frenar los despidos de unos cuantos trabajadores de Metro. Sabemos que tampoco se destinará a mejorar el sistema educativo de Madrid, ni a que la gente pueda tener a unos servicios sanitarios medianamente dignos. No, tampoco te arreglarán la acera de tu barrio, esa que lleva agujereada desde que tu abuela conoció a tu abuelo. Como mucho servirá para arreglar algún parquímetro estropeado. Paro la realidad es que no sabemos en qué se utilizará ese dinero, aunque sí nos lo podemos imaginar.

Yo soy favorable a este tipo de acciones de marketing: dan dinero a la ciudad (en este caso tres millones de euros) y por tanto, debería beneficiar a los ciudadanos mientras que a la marca anunciante le ofrece una pasarela sin parangón y estar en boca de todo el mundo durante un tiempo. El retorno de la inversión para el anunciante es rápido y el beneficio para la sociedad debería ser positivo. Nos podemos encontrar con los pedantes que no quieren que se produzcan esta serie de actuaciones. Pero ¿que harían todos los que se quejan de este tipo de acciones si sucediera que se le presenta un comercial en su casa y le dice?: “disculpe, soy de Vodafone y queremos que, a cambio de 6.000 euros, su piso en vez de ser el 3ºC pase a llamarse Vodafone 3ºC”. ¿Qué? ¿Cómo se te queda el cuerpo? ¿Eres tan chulito que le dices al tipo que no, que tú eres un tipo tradicional y que rechazas la pasta porque tu casa ha sido el 3ºC toda la vida? Creo que no. Coges la pasta como un campeón y si además logras no declararla a Hacienda mejor que mejor. Sí, los españoles somos así. Criticamos todo pero si nos afecta a nosotros entonces empezamos a ser más permisivos.

El caso es que visto que las estaciones de metro son un negocio publicitario empiezo a pensar qué pasaría si todas las líneas estuvieran patrocinadas. Obviamente tiene que ser por compañías tecnológicas que son a las que más puede rentar acciones como estas. No es plan que una línea de metro sea patrocinada por una marca de coches ni tampoco por una de motos, por mucho que sea una Harley Davidson o una Chopper. Así que nos podríamos encontrar con conversaciones como la que sigue:

–          Perdón joven, ¿sabe usted cómo puedo ir a la estación Campamento Microsoft?– pregunta una señora.

–          Sí, tiene que coger la línea Vodafone, hacer transbordo en Opera Firefox, ir a la línea verde Amena verbena y la última estación es Campamento Microsoft

Todas las estaciones son susceptibles de ser patrocinadas, aunque hay una que ya está ocupada de forma permanente: Atocha-Renfe. Hay algunas que son muy propicias para ser patrocinadas. Así, Panda Security podía patrocinar la estación Bambú. Empalme es la que le correspondería a Apple mientras que Lista no tendría que ser patrocinada por una empresa, sino por la presidenta de Microsoft España. Pavones sería la estación para Google, por cómo anda presumiendo de unos años a esta parte y Artilleros es la apropiada para Oracle dada la afición de Larry Ellison a disparar improperios ante cualquier pregunta sobre su competencia.

Lo de las líneas es más fácil. La verde para Amena (verbena), la azul para Mosvistar, la gris para Microsoft, que cada vez tiene menos color… El problema viene con la línea 4. ¿Quién quiere comerse el marrón? En este caso yo no apostaría por patrocinar esta línea pues todo el mundo la vería como una empresa de mierda… aunque haberlas, haylas.

La música de hoy la pone Cat Power una de las vocalistas y compositoras aparecidas de la escena indie en la década de los noventa. No tiene un estilo muy definido pues durante su carrera ha explorado diferentes géneros musicales. El tema Ruin de este vídeo es muy apropiado para los tiempos que corren.

Gasofa por la cara: todos a por Samsung

Escribo este post después de haber leído acerca del monumental atasco que una acción de marketing de Samsung originó el pasado martes en Madrid. La idea, era brillante, original y llamaba la atención. Vamos, que incluía los principios básicos para que una operación comercial tenga éxito. La acción consistía en que en una gasolinera próxima a los recintos feriales de Madrid, cualquier conductor que se acercara con un producto de la familia Galaxy era obsequiado con 50 euros en gasolina. Tal y como están los tiempos, el éxito fue contundente: miles de conductores acudieron a la gasolinera para repostar por la cara. Y ahí se montó el lío. La afluencia fue tan masiva que tanto Policía Municipal como Guardia Civil no tuvieron más remedio que “aconsejar” a la marca coreana y a la estación de servicio de Cepsa, terminar antes de tiempo con la promoción, dado que el atasco era cada vez mayor. Hasta aquí los hechos. Vayamos ahora a analizar la situación.

Lo primero que me ha sorprendido es que son muchos los medios que, haciéndose eco de la noticia, no mencionan a Samsung a la hora de titular la noticia. Por ejemplo a El País, tanto en el titular como en los destacados parece que le cuesta decir la palabra Samsung. Venga, Cebrián, ¡tu puedes! Repite conmigo: SAM-SUNG. Es muy fácil, casi tan fácil como decir Apple. Una compañía, por cierto, a la que este periódico (y el resto también) le hace la publicidad y el marketing gratis, publicando en sus portadas cualquier producto de la compañía de la manzana que saque al mercado, por muy castaña que éste sea. Y no, no os llevéis a engaño. Apple no se deja ni un duro en publicidad en El País, así que no tienen necesidad de hacerle la rosca.

Igual sucede con El Mundo. Te digo lo mismo Pedro J.: tú eres capaz de pronunciar SAM-SUMG y decirles a tus redactores que no pasa nada por nombrar a una marca en el titular de una noticia, aunque ésta no te esté haciendo una campaña de publicidad. ¿No te das cuenta de que si aplicaras esta doctrina a todos los textos que publicas en tu periódico te encontrarías con titulares tan absurdos como estos?: “El equipo blanco de la capital de España vence al rojiblanco” o “A una petrolera española le confiscan sus propiedades en Argentina” o “Un banco que se anuncia en la Fórmula 1 obtiene beneficios”.

He puesto los ejemplos de El Mundo y de El País, pero prácticamente la totalidad de los periódicos van en la misma línea. Curiosamente, son los blogs y otros medios electrónicos los que sí se atreven a mencionar a Samsung. Así que claramente, algo falla en el periodismo.

Otra parte es la de la crítica. Parece como si determinados medios estuvieran muy indignados con la iniciativa. He leído y escuchado cosas como que habría que multarles, por el perjuicio que le han ocasionado al ciudadano. Pero vamos a ver: ¡si estaban regalando 50 euros! El perjuicio al ciudadano se causa poniendo tasas a la justicia o desmantelando la sanidad y la educación pública, pero no regalando 50 euracos. Es que es de traca. Apple no regala nada. No sólo no regala sino que sus productos se pagan a precio de oro, y cada vez que saca un nuevo teléfono (como el nuevo iPhone 5 que es lamentable) el personal hace colas kilométricas. Hombre, ¡por Dios! con la rasca que hace en la calle, ¿qué diablos haces chupándote dos horas de cola por algo que te va a costar 600 euros? Pero claro, como en esta época es muy guay y cool ser de Apple, pues en este caso no hay que multar a la compañía por provocar atascos e impedir la movilidad de los ciudadanos.

Así que, como no es Apple, una asociación de consumidores a la que no conoce ni Dios, ha decidido que va a poner una denuncia a la compañía coreana por el “importante colapso tanto de la gasolinera donde se realizaba la oferta, como de la propia circulación de automóviles en los alrededores”. A ver si nos enteramos: que regalaban gasofa. ¿Atenta eso contra los consumidores? Más bien creo que los de esta asociación, aprovechándose del revuelo montado, pretenden darse a conocer e incrementar su número de socios, porque si no, no se entiende muy bien esto de la denuncia por colapso.

Lo que sucede es que hay mucho amargado por el mundo. El hecho de que el otro día se montara la que se montó, sólo indica una cosa: la situación de un país en el que la gente es capaz de aguantar dos horas de cola por poder llenar el depósito de su coche. Y la acción planteada por Samsung no sólo es atractiva y sorprendente, sino que beneficia a los ciudadanos. Algo de lo que debería aprender mucha gente en este país. Es más, esos atascos, yo me los he chupado cada vez que he tenido que asistir a una de las llamadas ferias importantes organizadas en Ifema, como eran SIMO en sus buenos tiempos o ExpoOcio. ¡Y no regalaban nada!

Así que nos encontramos con un doble rasero: nos parecen mal acciones de este tipo (seguro que porque no os enterasteis a tiempo y no pudisteis llenar el depósito) si proceden de alguien como Samsung, pero a la compañía cool, le permitimos que no pague en España todos los impuestos que debiera, le adaptamos la ley para que edificios históricos en los que no puede haber actividad comercial la tenga y además le hacemos la publicidad por la cara.

Así que mejor para despedir este post que un vídeo de R.E.M (grupo de Athens, Georgia, aparecido en la era post-punk y que dio lugar al rock alternativo. La banda se disolvió el año pasado y es una de los que más influencia ha tenido en grupos musicales de la actualidad) para todos aquellos que ayer estuvieron esperando a llenar su depósito gratis, que no pudieron por el embrollo que se montó y que evidentemente tuvieron un mal día.