A Vodafone le mola el metro

Así será la imagen de la línea 2 a cambio de 3 millones de euros.
Así será la imagen de la línea 2 a cambio de 3 millones de euros.

Lo bueno de la crisis es que las ocurrencias están a la orden del día. El hambre agudiza el ingenio, que dice el refrán. Los políticos no sólo piensan en recortar, también en aumentar el dinero que hay en las arcas públicas. Claro que normalmente esas arcas se llenan a costa de la (poca) pasta que le queda al populacho y se hace mediante subidas de impuestos (que nunca se iban a producir) e incremento de tasas de todo tipo. Eso sí, como somos gilipollas nos dicen que es un “recargo temporal de solidaridad” si te suben el IRPF, un gravamen adicional si lo que aumenta es el IVA o movilidad exterior si lo que sucede es que te tienes que largar de tu país porque éste es incapaz de ofrecerte oportunidad alguna. Obviamente a ninguno de nosotros nos pagan en diferido una indemnización… es más a algunos ni les pagan la indemnización.

Así que al menos es de agradecer que el sector tecnológico tenga iniciativas para rellenar las arcas públicas para ver si las telas de araña se van eliminando. Porque sí, acciones de marketing como la que os voy a contar surgen por iniciativa del sector TIC. No vayáis a creer que algún político se ha estrujado los sesos para generar pasta fuera de los dogmas comunes de recortes y subidas de impuestos.

Hace un año fue Samsung a la que se le ocurrió la brillante idea de patrocinar la madrileña estación de metro de Sol. Durante un mes se llamó “Estación Sol Galaxy Note”. Ahora es Vodafone la que ha superado a la coreana y no sólo va a utilizar su nombre para patrocinar a la más emblemática de las paradas del suburbano madrileño, sino que toda la línea 2 (la roja) llevará el nombre de la operadora británica. La pasta que dejaron en su momento los coreanos y la que dejará Vodafone será gansa pero tú, ciudadano, estate tranquilo: no verás un miserable céntimo. Ese dinero no se invertirá en mejorar la red de Metro, ni tan siquiera servirá para frenar los despidos de unos cuantos trabajadores de Metro. Sabemos que tampoco se destinará a mejorar el sistema educativo de Madrid, ni a que la gente pueda tener a unos servicios sanitarios medianamente dignos. No, tampoco te arreglarán la acera de tu barrio, esa que lleva agujereada desde que tu abuela conoció a tu abuelo. Como mucho servirá para arreglar algún parquímetro estropeado. Paro la realidad es que no sabemos en qué se utilizará ese dinero, aunque sí nos lo podemos imaginar.

Yo soy favorable a este tipo de acciones de marketing: dan dinero a la ciudad (en este caso tres millones de euros) y por tanto, debería beneficiar a los ciudadanos mientras que a la marca anunciante le ofrece una pasarela sin parangón y estar en boca de todo el mundo durante un tiempo. El retorno de la inversión para el anunciante es rápido y el beneficio para la sociedad debería ser positivo. Nos podemos encontrar con los pedantes que no quieren que se produzcan esta serie de actuaciones. Pero ¿que harían todos los que se quejan de este tipo de acciones si sucediera que se le presenta un comercial en su casa y le dice?: “disculpe, soy de Vodafone y queremos que, a cambio de 6.000 euros, su piso en vez de ser el 3ºC pase a llamarse Vodafone 3ºC”. ¿Qué? ¿Cómo se te queda el cuerpo? ¿Eres tan chulito que le dices al tipo que no, que tú eres un tipo tradicional y que rechazas la pasta porque tu casa ha sido el 3ºC toda la vida? Creo que no. Coges la pasta como un campeón y si además logras no declararla a Hacienda mejor que mejor. Sí, los españoles somos así. Criticamos todo pero si nos afecta a nosotros entonces empezamos a ser más permisivos.

El caso es que visto que las estaciones de metro son un negocio publicitario empiezo a pensar qué pasaría si todas las líneas estuvieran patrocinadas. Obviamente tiene que ser por compañías tecnológicas que son a las que más puede rentar acciones como estas. No es plan que una línea de metro sea patrocinada por una marca de coches ni tampoco por una de motos, por mucho que sea una Harley Davidson o una Chopper. Así que nos podríamos encontrar con conversaciones como la que sigue:

–          Perdón joven, ¿sabe usted cómo puedo ir a la estación Campamento Microsoft?– pregunta una señora.

–          Sí, tiene que coger la línea Vodafone, hacer transbordo en Opera Firefox, ir a la línea verde Amena verbena y la última estación es Campamento Microsoft

Todas las estaciones son susceptibles de ser patrocinadas, aunque hay una que ya está ocupada de forma permanente: Atocha-Renfe. Hay algunas que son muy propicias para ser patrocinadas. Así, Panda Security podía patrocinar la estación Bambú. Empalme es la que le correspondería a Apple mientras que Lista no tendría que ser patrocinada por una empresa, sino por la presidenta de Microsoft España. Pavones sería la estación para Google, por cómo anda presumiendo de unos años a esta parte y Artilleros es la apropiada para Oracle dada la afición de Larry Ellison a disparar improperios ante cualquier pregunta sobre su competencia.

Lo de las líneas es más fácil. La verde para Amena (verbena), la azul para Mosvistar, la gris para Microsoft, que cada vez tiene menos color… El problema viene con la línea 4. ¿Quién quiere comerse el marrón? En este caso yo no apostaría por patrocinar esta línea pues todo el mundo la vería como una empresa de mierda… aunque haberlas, haylas.

La música de hoy la pone Cat Power una de las vocalistas y compositoras aparecidas de la escena indie en la década de los noventa. No tiene un estilo muy definido pues durante su carrera ha explorado diferentes géneros musicales. El tema Ruin de este vídeo es muy apropiado para los tiempos que corren.

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El CEO con EBITDA negativo por culpa del CRM

Fuente de la imagen: B2B Digital Marketing
Fuente de la imagen: B2B Digital Marketing

Imaginad la siguiente frase: “El CEO de IBM considera que el BI en modo SaaS es fundamental, complementa al CRM y al BPM y permite obtener un mejor EBITDA”. Seguramente, a muchos os habrá sonado a chino y evidentemente está llevada al extremo, pero si cogéis una revista, una web especializada o un diario económico os podéis encontrar ante un mar de siglas que en muchas ocasiones parecen no tener sentido, entre otros motivos porque los periodistas damos por sentado que muchos de nuestros lectores conocen el significado de ellas. Y es que somos los tecnológicos y los económicos, los medios que hacemos un uso más intensivo de las siglas.

En la frase que iniciaba este texto hay para todos los gustos. Siglas de una compañía, siglas para referirse a un cargo, a un dato económico y a herramientas o servicios tecnológicos. Si preguntamos a alguien de la calle, alejado del mundo tecnológico, pero con estudios universitarios, muy posiblemente nos diga que conoce una (IBM) y con un poco de suerte conoce otras dos (EBITDA y CEO).

Surge este post porque el otro día, hablando con un amigo sobre un conocido común, le dije: “Es el CEO de…” Mi amigo se quedó estupefacto ante el nuevo palabro que había escuchado y no dudó en preguntarme qué demonios era eso del CEO. “Hombre, el director general de la empresa”, le respondí. Con toda la razón del mundo me dijo: “Y si es el director general, que todo el mundo entiende, ¿por qué le llamas CEO?”

Son los cargos una de las aficiones de los plumillas TIC. Veamos, al director general le llamamos CEO (siglas que se corresponden con Chief Executive Officer o lo que viene a ser el jefazo); al director técnico le corresponde CTO (Chief Technology Officer o sea el friki de la tecnología de cualquier empresa) que en realidad es un cargo que empieza a estar pasado de moda porque se lleva más eso de ser CIO (Chief Information Officer) y en cristiano sería algo así como el director de informática. La chanza continúa con otros cargos: El CMO es responsable de marketing, pero parece que suena mejor eso de Chief Marketing Officer. Eso sin olvidar al CFO (Chief Financial Officer, o lo que viene a ser lo mismo, el Bárcenas de cualquier empresa: el tesorero o director financiero). La lista es interminable y para cada cargo hay un serial de siglas: COO, CDO, CM, SMM, CSO, CRO, CCO,…

Las siglas tecnológicas nos acompañan desde que el mundo de las computadoras se empezó a hacer familiar. Son varias las empresas que en realidad son siglas. La más conocida es la que abría este texto: IBM o lo que viene a ser lo mismo International Business Machines. Lo que sucede es que en cuando hablamos del Gigante Azul, sus siglas pueden confundirse con algo más surrealista ya que IBM también significa International Brotherhood of Magicians, es decir la Hermandad Internacional de Magos. Así que a partir de ahora, si alguien te menciona a IBM deberás preguntarte si está hablando sobre Houdini o sobre bits y bytes. Claro que te puede llevar a confusión: “ayer me metí en la tienda de IBM y me compré la alfombrilla de ratón mágica”.

Otra empresa clásica que ha adoptado el rollo sigla es HP, antiguamente conocida como Hewlett-Packard. Vale sí, los creadores de la empresa no fueron muy originales y colocaron sus apellidos para nombrar a la compañía. Pero aquí nadie dice nada de Uría Menéndez Abogados que tampoco se estrujaron los sesos para poner un nombre a la empresa. Pero si nos quedamos con las siglas, vemos que también comparte con IBM el rollo magia, y es que HP también se utiliza para referirse a Harry Potter. Algunos, sin embargo, si les hablan de HP no verán ninguna impresora ni un ultrabook. Ni siquiera la verán como una compañía de servicios tecnológicos: creerán que les están hablando de una unidad de potencia (horse-power) creada en el siglo XVIII y que se corresponden con 746 vatios.

¡Ay el apasionante mundo de las siglas! El niño de la película veía fantasmas pero yo, en ocasiones, veo siglas. Cada vez que leo un artículo se me aparece una. Si me envían una nota de prensa, así sin venir a cuento, ya tengo un par más delante de mis ojos. Claro que luego soy yo el que escribo artículos sobre CRM, SaaS, IaaS, SOA, BI, HCM, BPM, RFID,… El mundo tecnológico está repletito de ellas, pero la mejor de todas es la de BI. Si te dedicas a esto de las TICs (¡joder, otra sigla!) sabrás que BI significa Business Intelligence. Para los que no, este término básicamente, se refiere a una serie de herramientas que captan toda la información de una empresa y que una vez analizada servirá para establecer estrategias a futuro. Esto es en terminología tecnológica, pero en realidad BI es el mote de este cantante, actor y modelo coreano, que parece una copia de los antiguos Backstreet Boys o más actual podríamos afirmar que puede ser el Justin Bieber de ojos rasgados.

De todas formas, la mejor de todas las siglas tecnológicas siempre será PC (Personal Computer). Nosotros, en España, la hemos adoptado perfectamente a pesar de que la RAE todavía no la haya admitido en su diccionario. Bueno, la hemos adoptado todos salvo los compañeros de El País que en un alarde de originalidad hortera, no dicen PC sino que hablan en sus noticias de la industria del pecé. ¡Hombre, por Dios, hay que ser paleto! Habéis querido ir de grandes defensores del lenguaje y os habéis sobrado un pelín cuando tenéis una palabra española y bien bonita para definirlo: COM-PU-TA-DO-RA.

En el mundo de la música también hay siglas. Sin ir más lejos el grupo de este vídeo se le conoce como la ELO, que significa Electric Light Orchestra. Es un conjunto aparecido en la década de los 70 liderado por Jeff Lyne y uno de los referentes del denominado rock progresivo. El del vídeo es uno de sus temas más populares, aunque no tenga ni una sigla.

¿Realmente necesitas este móvil?

El nuevo Galaxy S4.
El nuevo Galaxy S4.

El pasado jueves Samsung presentó en Nueva York el que será su nuevo dispositivo estrella para los próximos meses. La ciudad elegida no es baladí. Los coreanos se lanzan a intentar conquistar el mercado americano, uno de los pocos en los que no lideran el mercado de los smartphones. Así que la estrategia está clara: nos gastamos una pasta en merchandising y marketing, invitamos a periodistas y bloggers a pasar tres días en la Gran Manzana y bloqueamos Times Square, en pleno Manhattan, para que todo el mundo hable del Galaxy S4. Todo muy americano… salvo por el presidente que como buen coreano no logra enganchar al auditorio con los mensajes. El móvil en sí, ya lo habréis leído en varios lugares, es una copia del S3 al que le han añadido alguna aplicación de software interesante y le han mejorado la cámara.

La nueva era del smartphone está haciendo que las empresas y los usuarios se vuelvan locos. ¿Realmente necesitas el nuevo móvil de Samsung? ¿Realmente necesitan los coreanos sacar un nuevo terminal cuando tienen no uno, sino varios teléfonos que todavía tienen recorrido? A lo mejor si se hubieran esperado hasta septiembre le podían haber mejorado el diseño (y no utilizar el plástico como elemento fundamental de construcción), le podrían haber metido más y mejores aplicaciones y podrían habérselo currado un poco más. Samsung tiene muy buenos modelos, que para nada se han quedado obsoletos y por tanto no tenían necesidad de colocar en el mercado el nuevo terminal. Bastaba con esperar un poco para sacar un teléfono mejor. En realidad han pecado de lo mismo que le ocurrió a Apple en su momento cuando sacó el iPhone 4S.

Las prisas no son buenas consejeras, que dice el refrán. Y en este caso creo que el Galaxy S4, siendo un buen teléfono, ha sido sacado con precipitación. Pseudoperiodistas y bloggers han ido, durante meses, caldeando el ambiente con falsas informaciones y rumores de todo tipo acerca de las prestaciones del nuevo terminal. Es muy propio de las compañías tecnológicas actuales fiarse de lo que señalan las redes sociales y creer a pies juntillas en lo que se expresa en ellas. Craso error, machote. El Twitter engaña más que la falsa moneda y el Facebook también.

Pero los usuarios también son culpables de esta paranoia móvil. Luego nos quejamos de cosas como las de la obsolescencia programada:

–          ¡Joder, se me ha estropeado la lavadora y me dice el técnico que para lo que me va a costar cambiar el motor, mejor me compro una nueva!, – exclama indignado el incrédulo usuario.

–          Y, ¿cuánto tiempo tiene?, -pregunta el amigo

–          ¡Si sólo tiene 7 años! Es que ahora fabrican los electrodomésticos para que se estropeen cada cierto tiempo. Y, fíjate, ¡mi madre sigue con su lavadora de hace 20 años!

Efectivamente, chaval. La obsolescencia programada existe y te irrita. A mí también. Pero resulta que tú eres el auténtico obsolescente programado porque mientras te indignas por tener que comprarte un electrodoméstico que ni siquiera ha alcanzado la década de vida, estás negociando con tu operadora para que te dé el último smartphone del mercado cuando el tuyo no tiene ni un año de vida. Concretamente, tienes un pedazo Samsung Galaxy S3 que te compraste hace 9 meses. Así que, ¿para qué quieres un nuevo modelo? A lo mejor es que te gusta estar esclavizado con tu operadora a la que le pagas y le proclamas más fidelidad que a tu pareja a cambio de un terminal que NO NECESITAS.

Es verdad que una lavadora no es algo sugerente, por mucho diodo led que le quieran poner. Al final su máximo atractivo radica en ver cómo da vueltas y más vueltas la ropa y esto no da para mucha conversación. No es lo mismo estar en un bar hablando sobre la última app que te has descargado que entablar una conversación acerca de las 800 revoluciones por minuto del centrifugado.

De un lavavajillas ya ni hablamos. Si por lo menos la puerta fuera transparente a lo mejor podríamos charlar sobre los beneficios de poner más o menos dosis de abrillantador o de los efectos de la sal en el giro de las aspas mientras éstas esparcen agua.

Con los móviles es diferente. Existe una paranoia colectiva por el último modelo. Algo que no ocurre en ningún otro apartado del mundo TIC. No, ni con las tabletas, ni con los ordenadores, ni con el software CRM, ni siquiera con el mundo cloud existe semejante ansia.

A lo mejor es una cuestión de tamaño. Porque toda esta paranoia viene desde que los móviles dejaron de ser móviles para convertirse en smartphones. Si antaño lo que se valoraba era un artilugio pequeño y manejable, ahora lo que se lleva es tener el aparatdo más grande: El otro día, tomando unas cervezas en un bar con un amigo, observo que no para de moverse en el taburete. Empiezo a estar preocupado y cuando le miro la entrepierna noto un bulto nada sospechoso. Es imposible que a mi colega, después de muchos años, le provoque erecciones. Así que empiezo a pensar que, dados sus movimientos, a lo mejor se ha sometido a una operación de alargamiento del miembro. Pero no. De repente se saca del bolsillo un móvil (de esos que ahora se llaman phablet, ni tablet, ni teléfono) de más de 5 pulgadas que era el responsable de sus vaivenes y del repentino crecimiento del miembro.

–          Pero, ¿cómo vas con eso ahí?, -le pregunto

–          ¡Ah! Casi se me olvida enseñarte mi nuevo móvil, -me contesta

–          ¿Tu nuevo móvil? Pero si no puedes ni sentarte en condiciones con tu nuevo móvil.

–          ¡Qué exagerado! Si no pesa nada. Tiene unas aplicaciones estupendas, es supermanejable y es la última moda

“Pues sí, la última moda va a acabar con tu libido”, pienso yo. Y es que, en el mundo smartphone, cuanto más grande mejor. Esto es algo que hasta ahora sólo ocurría en el planeta de la gafa de sol, donde el modelo más moderno es el que tape ojos, cejas, frente y nariz: ¡perfecto para que no te vean el jeto que tienes después de una noche de fiesta loca, pero no tanto para tener una conversación decente sin saber si a quien hablas es a una persona o a un marciano salido de una lavadora!

El que sí necesita mucho equipamiento es el compositor de hoy: Xavier Rudd. A pesar del nombre, es un músico australiano que, como se ve en el vídeo es capaz de tocar un innumerable conjunto de instrumentos a la vez… un auténtico hombre orquesta al que es difícil encuadrar en un género musical concreto ya que tiene temas que van desde el Reagge, el folk, rock o incluso el blues.

Los coreanos jamás pisarían un supermercado Día

Cajas tiradas en pasillos, estanterías de metal... Bienvenidos a Día
Cajas tiradas en pasillos, estanterías de metal… Bienvenidos a Día

Mirad con atención la imagen. Seguro que os suena y alguna vez habéis pasado por ahí. En efecto, es un Día. No importa la edad que tengas ni donde vivas. Son todos iguales, ya se encuentren en Madrid, en Valladolid, en Barcelona o en Benavente. Y son así desde tiempos lejanos. Meterse en un Día es retrotraerse en el tiempo: estanterías de metal, con salientes oxidados, de esos que en los parques infantiles están prohibidos porque si un  niño sufre una caída no se abre la cabeza. En estos supermercados siguen existiendo, así que puede ser probable que si te agaches a coger el paquete de lentejas, cuando te levantes te lleves de recuerdo una pequeña brecha.

¡Ay el Día! Ha permanecido inmutable, ajeno al paso del tiempo. Vive en una burbuja sin importar los cambios sucedidos alrededor. Tiene algo que cualquier empresario que se precie desearía mantener: la clientela. El que se acerca a uno de estos supermercados y compra, es un cliente fiel. Le da igual la estética, no le afecta que, como se ve en la imagen, uno se encuentre cajas vacías de mercancía en cada pasillo. El cliente del Día sabe  a lo que va. Conoce de primera mano en qué lugar se encuentra el paquete de macarrones. Nunca está colocado en el mismo lugar y bien puede aparecer entre los envases de leche en tetra-brick que entre las latas de conserva. ¡Si hasta los ultramarinos de los chinos están más ordenados! Y es que, ir a esta cadena de supermercados es toda una aventura: la higiene de los suelos es, digámoslo, mejorable.

Ahora que se lleva el rollo retro y el vintage, nadie podrá superar al Día por mucho que uno se lo proponga. Cuenta además con una ventaja añadida: no te clavan. Uno va a comprar ahí y sabe que va a pagar un precio justo, no como sucede en las tiendas de la calle Fuencarral en donde por una levita de la que se ponía tu abuelo te cobran 1.000 euracos de vellón y la gente sale feliz: “es que es superfashion. Además se ha tejido siguiendo el mismo patrón de hace 50 años”. ¡Gilipollas! Lo que han hecho es timarte. No, en el Día eso no ocurre. Por eso SÍ es vintage. Es de los pocos lugares en los que todavía puedes encontrarte a la señora en zapatillas y con bata de guata “porque he bajado de casa a hacer unos mandados”. También, lógico, te puedes encontrar al yonki ochentero, con su característico deje en la voz que ha venido a comprar su DanUp, aunque él en realidad siempre fue de Yop de Yoplait, pero ese ya no se ve por las tiendas.

Aunque luego lo niegue, aparecerá la señora “envisonada”, esa se encuentra en cualquier barrio obrero de una gran ciudad y que su única pretensión es la de aparentar. Sí, esa cuyas muñecas no se ven de la gran cantidad de bisutería dorada que lleva encima. Esa maruja que ha de bajar al “autoservicio descuento” cuando se encuentra a punto de cerrar o a primera hora de la mañana para no encontrarse con la vecina del primero. Y por supuesto, es de los pocos lugares en los que nos podemos encontrar con la dulce abuelita de pelo violeta que baja a por su litro de leche para el desayuno y a por la comida del gato. Porque sí, si hay una anciana con el pelo pintado de violeta, indefectiblemente un par de gatos habitan con ella.

La realidad es que estos supermercados son un auténtico desastre (ojo, el Lidl no se queda atrás) y me da que por mucho que se esfuercen tampoco quieren que cambien. En realidad el cliente del Día adora esta calamidad. Y no, nunca irá al Mercadona a hacer la compra, por muy ordenados que estén los estantes y por muy modernos que sean. Así que aunque parece que intentan cambiar la imagen y acercarlo más a los tiempos que corren, estoy convencido de que la gran mayoría de los supermercados Día seguirán como están. ¿El Día Market? Pero, ¿qué demonios es eso? Algo para atraer a nuevos clientes, más selectos,… vamos, para atraer al cliente Mercadona, pero ya te digo yo que la abuela del pelo morado seguirá comprando en su Día de toda la vida porque es lo que le gusta.

Me parece bien toda esa política de mantener la estética vintage, pero, ¿por qué tienen que estar los productos y las estanterías desordenadas? ¿Por qué las galletas María aparecen donde se encuentran las judías pintas? ¿Por qué cuando se acaban todos los tetra-bricks de leche, la caja en la que estaban almacenados tiene que estar tirada por los pasillos? Y lo que es más importante, ¿por qué los cajer@s tienen siempre esa cara de vinagre?

El coreano haciendo la compra
El coreano haciendo la compra

En otros países estas cosas no ocurrirían. Mirad ahora esta otra foto. Estantes bien ordenaditos, cada artículo en su lugar: los yogures con los yogures, la leche con la leche, las bebidas isotónicas donde corresponde. La gente sabe lo que quiere y tiene la certeza de que lo va a encontrar en su sitio correspondiente. Claro, no es tan divertido como el Día… ¿o sí? Pues a lo mejor no, pero puede ser estresante. Esa imagen se corresponde con el metro de Seúl y la gracia está en que en el estante no hay nada. Sí, sí. NADA. Se trata de estantes virtuales situados en las cristaleras que separan el andén de las vías del tren. En ellos se recrea la imagen de las estanterías de un supermercado. Así que si terminas de currar, te bajas al metro para ir a tu casa y mientras esperas a que llegue, haces la compra, como se ve en este vídeo. Tan sólo hay que enfocar a los productos deseados con el smartphone y gracias al código BIDI se va almacenando la compra virtual, que luego te entregará un transportista en casa. Es la fusión del mundo virtual con el real. Sólo que a diferencia del Día, en este caso se representa el futuro y en el caso del Día es otro mundo virtual: el de montarse en la máquina del tiempo y retrotraerte al pasado.

Las ventajas del supermercado coreano son claras: rapidez, sencillez, y sobre todo, no tener que aguantar a la avinagrada de la cajera con su soniquete mientras masca chicle:

–          No, no se puede pagar con tarjeta porque sólo se ha gastado 9,92€ y no se admite el pago con tarjeta en compras inferiores a 10€

–          Ah, pues tenga usted 10 € -le dice el cliente-.

–          ¿Y no tendrá 2 céntimos, es que casi no me quedan monedas de 5 céntimos?

Sí. Mientras en Día siempre te ponen dificultades para todo, en el metro de Corea han empezado a generar estress para ir a la compra. Estás venga a escanear códigos, y tienes que ir a toda leche porque el próximo tren llegará en un minuto. Desde luego la idea coreana es muy buena, aunque no veo a los del Día intentando aplicarla en España, por mucho que seamos de los países del mundo con mayor penetración de smartphones.

La música para hoy la pone Scarlett Johansson. Sí, también canta. En este caso se unió a Pete Yorn para crear un disco maravilloso llamado Break Up, un gran álbum de pop simple y sencillo en el que ambas voces se sincronizan y ofrecen un amplio espectro de matices.

Lo que no te cuentan del Mobile World Congress

Mobile World Congress. En Barcelona del 25 al 28 de febrero
Mobile World Congress. En Barcelona del 25 al 28 de febrero.

Este próximo lunes comienza una de las citas más importantes para todos aquellos que nos dedicamos a esto de las tecnologías. Se trata del Mobile World Congress, una feria internacional que tiene lugar en Barcelona, en la que cualquiera que se dedique al mundo de la movilidad, los tablets, las apps, etc., tiene que estar. Y están todos los grandes: Samsung, Huawei, LG, BB, Nokia, Sony, HTC,… ¿Todos? Bueno no, todos no. Apple no. A la compañía de la manzana no le interesa codearse con la chusma. Los directivos de esta empresa están por encima del bien y del mal. Son seres superiores y por tanto nunca asistirán a eventos en el que se junte calaña como los que apuestan por el Android o el Windows.  Y es que en Apple siempre han sido exclusivos. Son el Ferrari de las TIC. Los demás son empresas fabricantes de utilitarios para dar satisfacción a la plebe. Porque sí, eso es Apple. Unos guays de cojones que de tanto que se lo creen, a veces van tan de sobrados que dan auténtica aversión.

El caso es que nadie les echará en falta en la feria. A veces es lo que ocurre: y es que, es mayoría el personal que todavía no se siente atraído por la secta appleniana, y disfruta este evento como uno de los mayores (y mejores) que existen en el mundo de las TICs actuales.

Desde este blog, sin embargo, no os voy a dar información sobre lo que se presenta en la feria. Os vais a saturar de ver teléfonos, tablets y nuevas herramientas durante la próxima semana, porque los periodistas teckies somos muy cansinos y creemos que no hay vida más allá de nuestro mundo de chips. Así que no os enojéis. Lo que os voy a contar son algunos destalles que seguro, seguro se van a ver durante esta edición y que se repiten año tras año, como si fuera un mantra.

Siglo XXI: Mujeres recauchutadas y siliconadas siguen siendo el reclamo de muchos stands.
Siglo XXI: Mujeres recauchutadas y siliconadas siguen siendo el reclamo de muchos stands.

1.- La mujer como reclamo. Parece mentira que a estas alturas de la vida la gente siga utilizando a la típica muchacha-Barbie-siliconada  para atraer público hacia un stand. Porque evidentemente a nadie se le ocurre poner a un engendro a la entrada. No, seguimos apostando por la joven bien recauchutada y con un pecho cuanto más grande mejor. Casualmente, ninguna de las empresas que apuestan por esta fórmula de atracción del público tiene un producto meramente aceptable. Con respecto a este tema hay una cosa que no acabo de entender. Si pones a una tía en tanga, bailando en un pedestal, ¿por qué no pones también a un pavo-Ken-mazas (y también siliconado) a marcarse unos bailes? Estoy seguro de que ese stand tendría mucho éxito, más teniendo en cuenta que el número de mujeres en este tipo de eventos aumenta cada año y que además lo de la azafata bombón es el recurso fácil.

Como en muchas otras ferias, los profesionales ociosos también abundan. El precio de la entrada: sobre los 600€.
Como en muchas otras ferias, los profesionales ociosos también abundan. El precio de la entrada: sobre los 600€.

2.- Una feria profesional. ¡Ja! A ver, es verdad. Esto no es ExpoOcio ni el SIMO cuando se llenaba de adolescentes y jubilados aburridos. Pero también los hay. Mochileros que va a coger cualquier folleto publicitario, bolígrafo o gominola que le ofrezcan. A fin de cuentas es algo muy propio de este país: “Oye tronco, vámonos al Mobile, que me han dicho que en el stand de HP sortean un ultrabook”, le dice un amigo a otro. “Sí, -responde de otro- y además creo que en el de Rovio, te dan caramelos de Angry Birds” Al final, como sucede con muchas cosas, el populacho va a los sitios porque le regalan “cosas”,  y en el apartado “cosas” entra desde un pincho USB de 256Mb, hasta una alfombrilla para ratón, pasando por folletos de todo tipo y sin olvidarnos de las indefectibles pelotitas anti-stress.

Encuentra en menos de 10 segundos a un occidental.
Encuentra en menos de 10 segundos a un occidental.

3.- Chinos a tutiplén. Bueno, chinos, y coreanos y taiwaneses y japos… Dejémoslo en tipos de ojos rasgados. Nos invaden. Lo mejor de todo es que ya no sólo se dedican a copiar, que también. Ahora además inventan, desarrollan y hacen cosas muy buenas. Bueno, los japos y los coreanos ya lo hacían, pero es que ahora los chinos van avanzando y desarrollan su propia tecnología. Así que cuando uno entra en un pabellón parece que acaba de atravesar la Gran Muralla o está en San Francisco caminando por el Barrio Chino. Y es que de un tiempo a esta parte, el hardware es puramente oriental: Lenovo, Samsung, HTC, ZTE, Huawei, LG, Fujitsu,… ¿Aquí que nos queda? ¡Alcatel y sus móviles retro!Me parece perfecto, han sabido copar el mercado. Pero alguien les podía enseñar a hablar idiomas. Mira que los españoles no somos los más adecuados para decir a alguien que aprenda inglés, pero es que no hay nada peor que un chino o un coreano hablando en inglés. Yo, por ejemplo, cada vez que tengo que entrevistar a un oriental las paso canutas. No le entiendes una mierda. Y lo peor viene después, cuando tienes que pasar la entrevista al documento de texto: sabes que vas a pasar cuatro horas para sacar una página de texto.

Y es que, en este reducto cerrado que es el MWC no se habla ni español ni catalán. Toda la información se encuentra en inglés y, por supuesto, todo el mundo habla en inglés. Nada de relacionarse en otro idioma que no sea la lengua de Shakespeare. Pero algo puede estar cambiando: los países asiáticos, coreanos y chinos sobre todo, han ganado mucho terreno. En algunos momentos, paseando por algún pabellón, se puede hacer difícil encontrar alguna cara occidental. Si se fijan en la imagen, puede parecer el juego de “¿Dónde está Wally?”, sólo que en este caso la pregunta sería “¿Dónde está el occidental?

¿Es Konka o es Nokia?
¿Es Konka o es Nokia?

4.- Los chinos copiotas: Estos son los chinos a los que estábamos acostumbrados. El oriental de toda la vida. El del “decomisos”. El crack de la imitación también está presente y de qué manera en el Mobile World Congress. Y no se corta un pelo. Lo mismo te hace una copia calcada de un iPhone que te tunea un Galaxy S3 (falso como la falsa monea, eso sí). De todos los que vi el año pasado me sorprendió esta empresa: Konka. Misma tipografía que la de Nokia y mismo diseño que los últimos modelos de la compañía finlandesa. Lo sorprendente es que nadie de Nokia se acercó a poner una denuncia por plagio. En el último año, ya no se cortan y ahora los diseños imitan a Blackberry, al iPhone y a cualquier marca que se les ponga por delante.

En fin, que como os vais a hartar de ver smartphones en cualquier blog, periódico o telediario durante la próxima semana, habrá que tomárselo con calma. Así que la nota musical de esta semana la pone Pulp, un grupo británico, que lleva desde la década de los 70 haciendo muy buena música, y encuadrado dentro del denominado brit-pop. El tema, uno de los más famosos de la banda, va dedicado a toda la gente normal… esa de la que cada vez queda menos.