El economista agorero vive en Matrix

Santiago Niño Becerra. Fuente de la imagen www.revistarambla.com
Santiago Niño Becerra. Fuente de la imagen http://www.revistarambla.com

Ayer por la tarde estuve en un evento en el que una de las principales empresas tecnológicas de este país,  Ibermática, celebraba su 40 aniversario.  Todo muy bien organizado, con una excelente puesta en escena y con interesantes aportaciones. Nada nuevo en esta compañía caracterizada por su buen hacer en el mundo de las TICs y con una cúpula directiva realmente cercana y siempre dispuesta a ayudar.

Uno de los apartados del evento era, cómo no, hablar de la crisis económica que asola a España.  Y ahí, claro está, aparecen los economistas y pseudo economistas que gracias a la crisis han hecho el agosto y de paso, mucha pasta. “La cosa” ha hecho que para ellos no exista la crisis. Nadan en la abundancia a costa de repetir el mismo discurso desde hace seis años. Se lo juro. De cada uno de ellos he asistido, al menos, a tres conferencias en los últimos años y en todas ellas dicen exactamente lo mismo. Se repiten cual bacalao al ajoarriero. Son como un vinilo rallado con la diferencia de que no puedes mover la aguja para que la canción siga sonando. Y son tres: el trío mediático de los economistas estrella. El trío calavera y agorero que, en el fondo, desean que la cosa llegue hasta el infinito y más allá para poder seguir viviendo a su costa. Son estos tres: Santiago Niño Becerra,  José María Gay de Liébana y Leopoldo Abadía.

En la charla-coloquio de Ibermática el representante de este elenco era Niño Becerra. Como en los otros dos casos tienen una cualidad innegable: saben comunicar y captan la atención de cualquier tipo de público. Como el speech que sueltan es el mismo allá por donde van se lo saben de memoria, así que el error en las disertaciones es prácticamente nulo. Eso sí, cada cual tiene un estilo y una perspectiva diferente.

Abadía es el prototipo del individuo normal, de la calle, el amigo del que sólo ha alcanzado a sacarse el graduado escolar y que soluciona cualquier mal económico con la receta del ama de casa. El producto se vende bien, todo el mundo le entiende. Publica sus libros ninja y todos le hacen la ola.

Los otros dos son catedráticos y saben mogollón. Son auténticos maestros de la economía pero entre Niño Becerra y Gay de Liébana hay dos diferencias. El segundo es más campechano y aunque su perorata está siempre llena de datos y cifras, sabe llegar a un público intermedio. Con frecuencia suelta chistes para que el público no desvíe su atención. Aunque suele ser un tipo con pronósticos negativos siempre deja un rayo de esperanza. Niño Becerra basa su éxito en ser el más agresivo de los tres y sobre todo en su pensamiento catastrofista. La primera vez que le ví, allá por el año 2009, auguró que la crisis no acabaría hasta 2020 y que el paro alcanzaría el 30%. Va camino de acertar. Es quizá ese pensamiento agorero el que le da un rotundo éxito y por ello es al que más veces he tenido que ver y escuchar. El colega está de moda. Su tema estrella es la deuda. En su discurso siempre aparece. La otra frase favorita es que nunca llegaremos a la alegría que teníamos a principios de este siglo. Evidentemente, tiene razón. Cualquiera con mínimos conocimientos de economía lo sabe. Pero lo que jode es que nunca ofrece ninguna solución a los problemas. Todo son malos augurios y punto. No hay luz al final del túnel, con lo que queda estupendamente bien. Si además adereza los vaticinios con puyas a la casta política el éxito está más que asegurado. Es entonces cuando el público sale admirado de la sala pensando que acaba de escuchar a un auténtico líder. Y sí es un maestro, pero del embrujo.

Si uno va a un médico y este le dice: “mire tiene un cáncer y esto es porque usted hace unos años ha fumado, también ha bebido demasiado y ha llevado una vida sedentaria. Si en vez de comer tanta carne roja hubiera comido más verdura y pollo a la plancha otro gallo le cantaría. ¿Sabe lo que le va a pasar? Pues que le va a doler mucho, que ese cáncer se irá extendiendo por todo el cuerpo y al final se morirá”. ¡Coño! Eso ya lo sabe el paciente. Lo que quiere es que le cures o al menos lo intentes. Por lo menos muestra alguna solución. No, todos estos economistas estrellas no aportan ninguna solución. Tan sólo dicen de dónde vienen los males y cómo esos males van a seguir durante mucho tiempo. ¡Se los dije!, les falta decir.

Pero claro, de vez en cuando tienen que ir introduciendo matices y novedades. Estos pueden ser las nuevas cifras de paro, el incremento de la deuda o lo de puta madre que vivíamos con sueldos de mierda. Y ahí, en ocasiones, llega la metedura de pata. La que toda persona que ha alcanzado la cima comete gracias a su creencia de que detrás de él, el caos. En la charla de ayer el señor Niño aseguró: “el paro no va a caer. Es más dentro de unos años sólo será necesario que trabaje el 5% de la población. El resto no sirve. ¿Conocen las impresoras 3D? Pues de aquí a unos pocos años los edificios, puentes y casas los harán impresoras 3D”. Con lo cual a tomar viento arquitectos, aparejadores, obreros, fontaneros, electricistas,…  Joder, el slogan de los bancos va a ser el de “hipotecas para que te compres una impresora”. La realidad es que la impresora 3D puede fabricar el edificio, pero no ensamblarlo. En realidad el procedimiento es como el de los puzles 3D ¿Se imagina el tamaño que necesita una impresora para construir el Empire State? No sólo eso ¿la impresora 3D pone las cañerías y las fuentes de alimentación? ¿Acaso mientras imprime, monta el baño y el dormitorio? Pues no. Puede imprimir los ladrillos, o los retretes o el tendedero… pero siempre hay que montarlo con lo que seguirá existiendo el arquitecto o el aparejador, sólo que tendrá que formarse en otras técnicas nuevas. Como dijo mi colega Adolfo Miranda, “lo mismo es que vivimos en Matrix y no nos hemos enterado”. Y sí, ahí se quedaron algunos de estos economistas.

La música corre hoy a cargo de The Lumineers un grupo norteamericano muy folkie que con un único disco ya han sido nominados a un par de Grammys (que no ganaron). Que lo disfrutéis

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5 thoughts on “El economista agorero vive en Matrix

  1. Pingback: Bitacoras.com
  2. Realidad 29/05/2013 / 13:46

    Abadía es ingeniero.

  3. CO2 29/05/2013 / 15:05

    Pero además siempre va a ser (muchíiiiiiisimo) más barato un ladrillo cerámico que uno hecho con una impresora 3d…, ¡por no hablar de la resistencia de lo imprimido contra la del acero u hormigón! Desde luego vaya tontada.

    • Manuel Navarro Ruiz 29/05/2013 / 17:39

      Claro! Pero ya te digo que hoy al llegar al trabajo muchos han ido diciendo: “dentro de poco no va a ser necesario tanto trabajador. Fíjate que dentro de pocos años los edificios se van a construir con impresoras 3D”. Y han tragado porque lo dice un reputado economista que sale en la televisión.

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