Teletrabajar o tocarse las narices a dos manos

¿Qué hora es en estos momentos? Venga, hazlo. Mira tu reloj. Seguramente perteneces a esa inmensa mayoría que está leyendo este post por la mañana. Entre las 9 y las 10:30 horas para ser más concreto. Al menos, así lo reflejan las estadísticas. La mayor parte de mis lectores lo hacen a esas horas y de lunes a viernes. Voy a ser sincero: durante el fin de semana sólo cuatro tipos que deben de ser muy rarunos se dedican a leerlo. Vamos que no lo lee ni Cristo, así que es de suponer que la mayoría de mis lectores os encontráis en vuestra jornada laboral.

Deja de leerme. Hazlo luego, por la noche, cuando llegues a tu casa. Ten en cuenta que tu jefe está al acecho y en una de esas te va a pillar.

Mira que yo no quiero ser la causa de tus problemas laborales. Vale, sí. Tu jefe es un cabrón, te paga poco y te tiene muy explotado, así que porque pierdas cinco minutos de tu jornada laboral leyendo estas líneas tampoco debería ser para tanto. El tipejo se merece que pierdas el tiempo. Además siempre puedes poner la excusa de que estás informándote por el bien de la empresa. ¿Acaso tiene él miramientos cuando despide a alguien? ¿Le pone excusas del porqué de su rescisión unilateral de contrato? No, ¿verdad? Pues hala, sigue dándole a la lectura. ¡Que le froten!

La realidad es que somos poco productivos. Es verdad, es así. Siempre lo ha sido. Ahora porque tenemos esto de la Internet y del Social Media para estar entretenidos, pero antes, cuando esto no existía, ¿no recuerdas a ese compañero tuyo que se encerraba en el baño a leer el Marca? Todo un ejemplo de productividad: un señor ingeniero de teleco sentado en la taza del retrete, leyendo el diario deportivo. Y sí, el aseo estaba siempre ocupado, porque eran varios los empleados productivos que pasaban una parte de la jornada laboral acompañados de sanitarios, toallitas de papel y, por supuesto, el Marca.

Los tiempos han cambiado y gracias a las TIC tiramos menos de la cadena y el derroche de agua es menor, La gente ya no se menea de su asiento porque las nuevas tecnologías han posibilitado que no haga falta levantarse del puesto para perder el tiempo. Y, ¿el jefe? El jefe encantado. En este país siempre se ha valorado eso de estar pegado con Superglue a la banqueta. No importa si eres lento o si tu trabajo es nefasto: si llegas a las nueve, superas ampliamente tu jornada laboral y sales de la oficina doce horas después, tu jefe estará más que satisfecho (siempre que no le pidas que te pague las horas extra). Serás el empleado ejemplar de la empresa e incluso te pondrán como ejemplo del buen hacer delante de tus compañeros. Compañeros que por supuesto, saben que eres un inútil integral.

Claro, que las nuevas tecnologías han traído consigo un problemón. Una contrariedad de la que la mayoría de empresarios de este país no quiere oír ni hablar. Una cosa más embarazosa que un embarazo, que suele aparecer, casi siempre, después del parto y que responde al nombre de ¡teletrabajo! Si pusiéramos más mujeres en puestos directivos a lo mejor cambiaba la cosa, pero de momento la mayoría de las grandes empresas y no te digo ya de las medianas, están tomadas por hombres. Señores hechos y derechos y educados a la antigua usanza. De esos que hacen las cosas por sus cojones. Así que vete tú a hablarle de teletrabajo y de conciliación de la vida familiar y laboral. “Concilia ¿qué?” te dirá. Y tú toda digna (sí, digo toda digna porque los hombres en este país tampoco concilian, pero en este caso es porque lo de conciliar no mola: supone más curro) le empezarás a exponer las grandes ventajas de poder currar desde casa: “Se va a ahorrar la gasolina que me paga por desplazamientos, voy a consumir menos energía porque no gastaré ni agua del baño, ni energía del ordenador, ni calefacción en invierno ni aire acondicionado en verano y además, seré más productiva” Claro con lo de pagar menos empezó a poner atención pero eso de ser más productiva no le cuadra. El fan número uno del Loctite no puede permitir situaciones de este tipo así que al final acabarás cogiéndote una reducción de jornada, con la que el borrico del empresario tampoco estará muy de acuerdo pero que no tendrá más remedio que aceptar porque se lo marca la Ley. Eso sí, buscará todas las artimañas posibles para poder ponerte de patitas en la calle. Claro que para evitar esta situación tenemos una solución que Carlos Floriano, vicesecretario de Organización y Electoral del PP, nos dio el otro día: si estás imputado no te pueden despedir. Así que yo que tú dejaría de pagar la comunidad de tu casa durante un tiempo y que su presidente  te demandara o haría todo lo posible para que alguien te denunciara. En ese momento pasarás a estar imputada y nadie te puede botar del curro. Además seguro que así podrás trabajar desde tu casa. Al menos, es lo que pasa en el PP, que al exalcalde de Pozuelo y exmarido de la ministra de Sanidad, Ana Mato, como está imputado y no le pueden echar (anda que mira que aprobar hace un año una reforma laboral en la que se puede despedir casi por la cara, no se pueda echar a un imputado, tiene delito) pues le mandan a currar a su casa y con el sueldo íntegro.

Esta cosa del teletrabajo tiene también sus paradojas. He hablado del jefe tozudo y empecinado. Pero lo peor es una jefa machista (que las hay). Como la que mande en una empresa sea una mujer que lo que le mola es eso de que calientes la silla, ya puedes argumentar todo lo que quieras sobre las ventajas de teletrabajar. En esto del periodismo pasan estas cosas también. De hecho conocí a una mujer directora que se hartaba de hablar en sus editoriales de las bondades del teletrabajo pero en su medio no lo permitía ni por asomo. Es más, rizaba tanto el rizo, que si una rueda de prensa acababa media hora antes de que terminase la jornada laboral hacía a sus periodistas volver a la redacción aunque sólo fuera para fichar.

Y luego está el tema de los empleados. Hombres, me refiero. Estos son los peores, porque encima van de mártires. Es que, en realidad es más cómodo quedarse en la oficina que ir a casa, atender a las criaturas, en el caso de que las tuviera, o simplemente ponerse a hacer la cena. Para eso ya está la mujer -piensa-. En este caso el hombre prefiere estar conectado a la Red en modo ocioso, perdiendo el tiempo y luego llegar a su hogar y, con cara de abatimiento cual cordero degollado, quejarse del trabajo duro que tiene en la oficina. Claro, si teletrabajases, lo normal sería que después de la cena te tuvieras que poner a currar un poco más y eso no es lo que más apetece, ¿verdad pillín? Si es que te las sabes todas. Sí, serías más productivo, porque no perderías tiempo, pero tú tendrías mucha más tarea familiar y además tu jefe pensaría que no haces correctamente tu labor porque no estás permanentemente en tu sitio. Así que entre jefes, jefas y empleados machistas y carcas, pues la cosa nos va como nos va. Y es que, teletrabajar no es trabajar: es tocarse las narices a dos manos.

El vídeo musical de esta semana tiene que ver con el trabajo. Así que aquí tenemos a Bruce Springsteen, hace veinte años, cantando aquello de “Working on the highway”. Especialmente dedicado a aquellos/as que todavían no se han enterado de las ventajas reales de teletrabajar.

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15 thoughts on “Teletrabajar o tocarse las narices a dos manos

  1. Anónimo 06/02/2013 / 11:17

    muy bueno, jejejejjej

  2. Sr. Medina 06/02/2013 / 11:47

    Verdades como puños, para solucionar el problema primero hay que admitirlo.
    De vez en cuando te encuentras algún espécimen masculino más casta que nuestros abuelos y vanagloriándose de lo huevón que es en las labores domésticas, que si tiene pareja lo sientes por ella y si no la tiene te alegras por todas…

    • Manuel Navarro Ruiz 06/02/2013 / 21:16

      ¿Algun especímen? ¿Sólo alguno? Hay muchísimos. Y además si les dices que tu teletrabajas y que cuidas a los niños o te encargas junto con tu pareja de todo lo relacionado con el hogar te miran raro y piensan: ¡este tío es sarasa! 😉

  3. Sonia 06/02/2013 / 12:05

    Manuel, eres grande. Como mujer que intenta conciliar su vida laboral y maternal, te doy un fuerte aplauso. Por cierto, me vuelvo a currar… uy

  4. Isabel Rivadulla 06/02/2013 / 15:29

    Pero eso existe??? o es como los billetes de 500 euros?

    • Manuel Navarro Ruiz 06/02/2013 / 21:52

      Claro que existe el teletrabajo. Yo lo practico todos los días (tengo un jefe muy razonable y con dos dedos de frente) y desde hace muuuuuchos años. Sólo hay que perder el miedo y plantear la situación. Claro que esto sólo funciona si el jefe es una persona normal y no un cazurro.

  5. María 06/02/2013 / 17:35

    1) Estoy pensando que siempre te leo en las horas NO LABORALES…La última vez!…2) totalmente de acuerdo…. me acuerdo que cuando estuve en la privada muchos decían que preferían estar en la oficina que con su mujer e hijos porque en la oficina se estaba mejor ( quizás este señor debería plantearse su vida un poquito…) y no era ni uno ni dos!…. otros te soltaban que mientras el jefe no moviera el culo seguirían allí sentados “aparentando trabajar” y claro! el que se iba a su hora (19h de la tarde que ya está bien!!) era el mal visto, el que menos trabajaba y el menos productivo etc….quizás era el menos pelota (que eso a los jefes gusta mucho) y el que más había trabajado el resto de sus horas y que por suerte tiene otras cosas interesantes que hacer en su vida…3) Los machistas no se merecen ni un punto de mi comentario.4) Ya que pertenezco a la Admon, ésta debería dar ejemplo y empezar a implantar el sistema (y más sabiendo que el PP ya lo hace desde tiempo!!)…. todos los ciudadanos nos ahorraríamos una pasta en alquileres de edificios “singulares”, seguridad, calefacción, etc….y seríamos mucho más productivos pero en fin, eso dejaría de beneficiar a unos cuántos o a muchos cuántos como estamos viendo….así que sí, o eres trabajador del PP o me temo que el resto seguiremos igual.

    • Manuel Navarro Ruiz 06/02/2013 / 21:11

      Efectivamente la culpa es de trabajadores (algunos, la mayoría) y jefes (algunos también, también la mayoría)

  6. Ana 06/02/2013 / 20:44

    Manuel yo debo ser la única pringui que te lee por la tarde en su casa 😦

    • Manuel Navarro Ruiz 06/02/2013 / 21:08

      Jajaja,…no te creas. Hay varios que también lo hacen por la tarde. Aunque la mayoría es por la mañana.

  7. Pingback: Bitacoras.com
  8. rubenalonsoes 09/02/2013 / 13:57

    Jjeje, muy bueno Manuel, efectivamente lo que falta en este país en un cambio en la forma de pensar de empleados y empleadores. Hace tiempo escribí un artículo de “Cómo perdirle a tu jefe teletrabaje y que no te mire de arriba abajo”, pero me da que por desgracia hoy por hoy todavía son muchos los que le miran a uno raro cuando dices que teletrabajas… ¡Cuánto mundo le queda por recorrer a muchos directivos…! Lo primero que me dijo mi madre cuando le conté que iba a teletrabajar: -¿¡y te pagan lo mismo!?-

    • Manuel Navarro Ruiz 14/02/2013 / 20:54

      jajaja… exacto. No había caído en ello… encima, la gente piensa que estás robando a la empresa por tocarte las narices en tu casa!! Gracias por leer.

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